viernes, 20 de octubre de 2017

Hallaron dientes de 9,7 millones de años que pueden obligar a reescribir la historia de la humanidad

Fueron encontrados cerca del antiguo cauce del río Rin, en el oeste de Alemania. Es el hallazgo más antiguo de un fósil semejante en territorio europeo


Un grupo de dientes hallados en el antiguo cauce del río Rin, cerca de la ciudad alemana de Eppelsheim podría obligar a reescribir la historia de la humanidad.

Los arqueólogos descubrieron en el terreno de grava y arena del suroeste alemán unos dientes fosilizados que tendrían 9,7 millones de años, que se asemejan a los del esqueletos de "Lucy", el ancestro humano más antiguo encontrado en Etiopía, cuya antigüedad se calculó en 3,2 millones de años.



El dato central es que estos dientes no se parecen a los de ningún otro fósil de los encontrados antes en Europa, lo que obligaría a repensar la teoría de que la especie humana comenzó en el África, como se viene creyendo desde el hallazgo de Lucy en el año 1974.

"Es un tremendo golpe de suerte pero también un gran misterio", reconoció Hebert Lutz, director del Museo de Historia Natural de Mainz y líder del grupo de investigación. "Son claramente dientes de simio, cuyas características se asemejan a los hallazgos africanos, que tienen entre 4 y 5 millones de años menos".

"No quiero sobredramatizar, pero puedo hipotetizar que tenemos que empezar a reescribir la historia de la humanidad", dijo el alcalde de Mainz, en la conferencia de prensa en la que se anunció el hallazgo.

Hasta ahora, existe un consenso científico acerca de que los seres humanos evolucionaron en el este de África entre 200 y 400 mil años atrás, antes de dispersarse por el mundo hace unos 70 mil años.

El hallazgo en la región de Mainz, que acaba de ser publicado, puede obligar a repensar todo de nuevo.

Fuente: Infobae

jueves, 19 de octubre de 2017

La última bruja asesinada en Euskal Herria

Un domingo de luna llena, cuatro disparos resonaron en la noche a dos kilómetros de Gaztelu


Desde que en 1986 la asociación Altafaylla Kultur Taldea publicase su enciclopedia monumental De la esperanza al terror ―el acta definitiva sobre la represión en Navarra durante la Guerra Civil―, la violación colectiva, el asesinato y el cuerpo arrojado a los perros de la niña Maravillas Lamberto, vecina de Larraga, ha ocupado un lugar singular en la infamia. Es una de esas historias de familia jornalera y ugetista en un territorio, la Ribera, donde la disputa por la propiedad de la tierra y la lucha de clases desencadenó el baño de sangre.

Las atrocidades del caso, delicada y conmovedoramente recreadas por el cantautor Fermin Balentzia, eran tan perturbadoras que difícilmente cabía imaginar sucesos similares.

Y, sin embargo, otra historia espeluznante, acaecida aquel fatídico mes de agosto de 1936, ha ido abriéndose paso en el imaginario colectivo. Un crimen relatado por Joxe Mari Espartza en La Sima, con formato de investigación y que le ha ocupado, intermitentemente, tres décadas.

Es verano en Gaztelu, barrio de Donamaria, pequeño núcleo con menos de 700 habitantes de la comarca de Malerreka. Pendientes empinadas, regatas angostas, paisajes lluviosos, colinas de verdes fluorescentes, agricultura y ganadería de subsistencia, tradición, temor a Dios...

El pasado mes de febrero no votó nadie al Frente Popular. El frente de guerra se encuentra a pocos kilómetros y las consignas para llevar a cabo limpiezas de indeseables en la retaguardia son constantes. El clima social es convulso, hay mucha gente armada. Juana Josefa Goñi, embarazada, y seis de sus siete hijos e hijas de 16, 12, 9, 6, 3 y 2 años (el primogénito está trabajando en Lekaroz, otro pueblo de la zona) son acusados de pequeños hurtos y de inadaptación social.

El batzarre, consejo comunitario, condena a esa familia empobrecida. Pedro Sagardia, el marido carbonero que trabaja en los bosques, vuelve, pero una suerte de consejo de notables le impide entrar al pueblo y ver a su mujer.

Es detenido por la Guardia Civil, pasa ocho días en el calabozo ―vagamente acusado de espía― y es puesto en libertad sin cargos con la orden de volver a su tajo, que está a 40 kilómetros.

Entre tanto, la familia es expulsada de su hogar y se refugia en una choza abandonada que acondicionan con ramajes a un par de kilómetros de Gaztelu, en medio del monte. Juana Josefa hace llegar una carta a Pedro pidiéndole dinero, y éste hace un envío que no encuentra destinatario y es devuelto: ya no hay nadie habitando la casa. Más tarde, y tras varios intentos infructuosos para ponerse en contacto con su mujer, se alista como voluntario requeté. Puede que, en una situación desesperada, tratara de mostrar fidelidad al Alzamiento.

La sentencia, sin embargo, ya ha sido ejecutada. Un domingo de luna llena, cuatro disparos resuenan en la noche, arde la cabaña y Juana Josefa y su prole son ejecutados y arrojados (¿algunos vivos?) a la sima de Legarrea, situada a escasos 500 metros de la txabola. La subida de los condenados hasta la cavidad (cuya profundidad equivale a 16 pisos), se antoja macabra.

El sumario posterior, en plena posguerra, incluye declaraciones difamatorias de curas que califican de despreciables a criaturas que apenas saben andar, mentiras de guardias civiles, suicidios, muertes accidentales... y un pacto de silencio que durante ocho décadas ha echado tierra sobre el asesinato de esta familia desapegada de la moralidad y de la religiosidad cristiana, hasta que, por fin, los cuerpos fueron finalmente exhumados el pasado 2 de septiembre.

Porque, ¿qué llevó a Juan Josefa Goñi a convertirse en el chivo expiatorio de un ecosistema compuesto, de manera abrumadoramente mayoritaria, por católicos practicantes de moral intachable y costumbres apacibles?

Al parecer, su madre pagana creía en los dioses antiguos de la mitología vasca, tenía conocimientos de herboristería, era curandera, de condición humilde y no pisaba la iglesia. Es probable que algo de eso transmitiera a sus dos hijas ―que se casaron embarazadas― y quizás también por ello,  la pequeña, Juana Josefa, fue castigada de un modo tan atroz.

Algo que, por otra parte, no sería nuevo porque ya en 1610 dos vecinas del pueblo acabaron en las mazmorras de la Inquisición, como parte del proceso seguido contra las brujas de Zugarramurdi.

Fuente: elsaltodiario.com

martes, 17 de octubre de 2017

Descubren 400 "puertas" misteriosas en un campo de volcanes de Arabia Saudita

Un equipo de científicos realizó el hallazgo a través de imágenes satelitales. Especulan que tendrían 7 mil años de antigüedad y desconocen cuáles fueron las razones de su construcción

Las “puertas” fueron encontradas gracias a los satélites
Los petroglifos más famosos del mundo se encuentran en Nasca, Perú. Creaciones como el Colibrí o el Extraterrestre son imágenes icónicas y reconocibles para los amantes de los viajes y, principalmente, de los misterios, aunque los investigadores pudieron develar cómo y para qué el pueblo que habitó en el Perú talló estos dibujos en la piedra.

Los arqueólogos e historiadores tendrán ahora un nuevo desafío, ya que se acaban de descubrir, gracias a imágenes satelitales, casi 400 misteriosas estructuras en la región de Harrat Khaybar, Arabia Saudita.

Los investigadores las denominaron "puertas" debido a sus formas que simulan una entrada y descansan, en general, sobre las laderas de una cúpula volcánica que alguna vez arrojó lava basáltica. La más pequeña de estas formaciones se extiende por 13 metros, mientras que la más larga llega a los 518 metros de largo.

Hasta ahora, los científicos pudieron diferenciar dos tipos de "puertas": las que poseen múltiples paredes de piedra que forman un diseño rectangular, y las llamadas puertas de tipo "I", que solo poseen un muro de piedra con montones de piedras en cada extremo.



También develaron que hallaron otros tipos de estructuras de piedra, como las "cometas", que se utilizaron para cazar animales y las "ruedas", todas denominadas por su forma.

Las puertas "están construidas en piedra, las paredes son más o menos escasas", escribió David Kennedy, profesor de la Universidad de Australia Occidental, en un documento que se publicará en la edición de noviembre de la revista Arqueología Arábiga y Epigrafía. Y agregó: "Parecen ser las estructuras artificiales más antiguas del paisaje y no se puede discernir ninguna explicación obvia de su propósito".

"Las puertas se encuentran casi exclusivamente en campos de lava sombríos e inhóspitos con escasa agua o vegetación, lugares aparentemente entre los más inhóspitos para nuestra especie", escribió Kennedy. Sin embargo, los arqueólogos explicaron que hace miles de años el paisaje de la zona era mucho más hospitalario para vivir.



Además, los investigadores aseguraron que las figuras de las "cometas" y las "ruedas" son posteriores, ya que estas estructuras de piedra se construyeron sobre las "puertas". Los restos de flujos de lava también se encuentran a veces en la parte superior de las puertas, lo que indica que las puertas también son más antiguas que algunos de los flujos, dijo Kennedy.

El vulcanólogo Vic Camp fue uno de los precursores de la investigación. Durante la década de 1980, descubrió -junto a John Roobol- una de las "puertas" en una cúpula de lava y otras estructuras de piedra, en un área del Harrat Khaybar.

Las cúpulas de lava ya no están activas, dijo Camp, y agregó que en el pasado, la lava basáltica cubría algunas de las estructuras de piedra, incluidas las puertas. "Vemos varias áreas donde la lava más joven carece de tales estructuras (de piedra), aunque otras están rodeadas por varias estructuras", comentó Camp a Live Science. De acuerdo al especialista, algunas de las puertas alrededor de la cúpula de lava fueron construidas hace unos 7.000 años. Aunque esto todavía no está confirmado, ya que el trabajo de campo está por comenzar en los próximos meses.

lunes, 16 de octubre de 2017

"El teatro perdido de Jerusalén": el inesperado hallazgo arqueológico debajo del Muro de los Lamentos

El descubrimiento fue hecho en uno de los lugares más sagrados para los judíos


Los arqueólogos que descubrieron el lugar lo llamaron "el misterioso teatro perdido de Jerusalén". Y su estado es (casi) perfecto. Se trata de uno de los mayores hallazgos en la histórica capital del pueblo israelí de los últimos años y que arrojará mayor luz sobre los tesoros ocultos de la urbe.

El teatro se trata de un reducto con capacidad para unas 200 personas y que data del tiempo en que el Imperio Romano regía el destino de la ciudad, descubierto hace unos días y anunciado hoy por la Autoridad de Antigüedades de Israel.

Las excavaciones comenzaron en el Arco de Wilson (en honor al arqueólogo inglés Charles William Wilson quien lo descubrió en 1864) y luego de observar los hallazgos bajo tierra continuaron con los trabajos que condujeron hasta debajo mismo del Muro de los Lamentos.

Los trabajos fueron conducidos por Joe Uziel, Tehillah Liberman y Avi Solomon. "Desde una perspectiva de la investigación, este es un descubrimiento sensacional. El hallazgo fue una verdadera sorpresa. No imaginamos que esa ventana podría abrirnos al misterio del teatro de Jerusalén", indicó Uziel al diario Jerusalem Post.

Al parecer, según los primeros estudios realizados por los historiadores y arqueólogos, este teatro -más pequeños que otros encontrados tiempo atrás- habría sido utilizado para conciertos acústicos. "También ha sido conocido como el bouleuterion, donde el concejo de la ciudad se reúna. En este caso, el concejo de la colonia romana de Aelia Capitolina", explicó Liberman.

Nuevos detalles sobre el fascinante descubrimiento -compuesto por otras ruinas que aún no han sido detalladas por los investigadores- serán expuestos en la Universidad Hebrea de Jerusalén en los próximos días, mientras la ciudad no sale de su asombro por los que sus entrañas tenían escondido.

El hallazgo del "teatro perdido" fue inesperado. Cuando los especialistas comenzaron con las excavaciones no pretendían toparse con este hemiciclo enterrado bajo el lugar más sagrado para el judaísmo. Sin embargo, continuaron con los trabajos y no pudieron creer estar frente a un hallazgo semejante y que permitirá conocer más de la vida en la ciudad más fascinante de Israel.

domingo, 15 de octubre de 2017

Olaudah Equiano, el esclavo africano que escribió su cautiverio

Bautizado como Gustavus Vassa por un capitán de la Marina Real que lo compró, pagó por su libertad y logró viajar por todo el mundo para combatir la esclavitud


Olaudah Equiano nunca tuvo clara la fecha de su nacimiento en una región africana que hoy corresponde a Nigeria ni contó cómo transcurrieron sus primeros años de vida junto a su familia en la aldea africana. Su vida cambió cuando a los 11 años lo secuestraron junto a sus hermanos para pasar a convertirse en esclavos. De ahí en adelante, primero por obligación, tras ser comprado por diversos europeos, y después por convicción, para unirse a movimientos abolicionistas y luchar contra la esclavitud, viajó por numerosos países, aunque la clave de todo fue la formación que adquirió y que le permitió ser el primer africano esclavo en escribir sus memorias y contar en primera persona las penurias y humillaciones que sufrían a manos de sus dueños.

A Olaudah Equiano se le conoce por ser un escritor africano del siglo XVIII, pero también marinero y activista del movimiento abolicionista. Él mismo afirmaba haber nacido en 1745 en un pueblo lejano de cualquier sitio llamado Essaka, en lo que es hoy la región de habla Igbo en Nigeria. A los 11 años de edad fue tomado como esclavo junto a sus hermanos y llevado América para ser vendido allí. Pasó por diversas manos, desde comerciantes de esclavos europeos, hasta viajar después a Barbados y acabar en las plantaciones de la colonia británica de Virginia.

De aquellos años escribiría después que estaba tan impresionado por su experiencia que trató de lavarse el color de su rostro en un intento de escapar de su posición como esclavo.

Un capitán de la Marina Real fue su primer dueño y quien le dio el nombre de Gustavus Vassa en honor al rey sueco del mismo nombre. Posteriormente fue comprado por Michael Pascal, un marinero en la Royal Navy, por lo que Equiano perfeccionó el arte de la marinería y tuvo que seguir a su maestro en la batalla durante la Guerra de los Siete Años de Gran Bretaña con Francia. El trabajo que tuvo encomendado Equiano durante las batallas fue la de suministrador de pólvora para los disparos.

El joven Olaudah Equiano supo ganarse el respeto de su maestro y después de viajar extensamente, Pascal lo envío a Inglaterra para recibir una educación básica. Pascal escribió más tarde que Equiano era “un niño muy merecedor”. Durante este tiempo, en 1759, también se convirtió al cristianismo, algo que adquirió gran protagonismo en su vida, hasta el punto de utilizar como su regla de oro el mensaje cristiano de “trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti”.
La libertad que Pascal le había prometido al joven Olaudah alguna vez no acaba de llegar y, por el contrario, fue vendido a Robert King, un marinero de Filadelfia, y de nuevo al capitán James Doran en el Caribe, que le continuó inculcando la lectura y la escritura a la vez que lo educó en la fe cristiana.

Gracias a su poder de ahorro en las actividades comerciales que le encomendaba Doran, Equiano logró comprar su libertad ayudado por el propio Doran que lo asesoró, y empezó una nueva vida que él mismo definió como “el día más feliz del mundo; por la mañana era esclavo y por la tarde mi propio maestro”.

Inicialmente Equiano se quedó en Estados Unidos para ayudar a Doran como socio comercial pero en numerosas ocasiones intentaron secuestrarlo y devolverlo a la esclavitud. Sin embargo, siempre fue capaz de escapar al poder demostrar su educación y bagaje cultural, aunque no tardó en regresar a Gran Bretaña por su inseguridad. Más tarde, escribiría que “la posición de los esclavos libres era poco mejor que los esclavos debido al terrible trato que recibían los hombres negros”.

En Inglaterra conoció a muchas personas que apoyaban la abolición del comercio de esclavos y el movimiento abolicionista crecía en esos años sin parar. Animado en parte por ellos, Equiano dio testimonio en primera persona sobre la vida como esclavo con ‘La interesante narrativa de la vida de Olaudah Equiano o Gustavus Vassa, el africano’. Publicado en 1789, la obra fue recibida con entusiasmo y no sólo se vendió bien, sino que además tuvo muchas ediciones.

Ese libro autobiográfico de Equiano sirvió para que mucha gente tuviera las primeras noticias sobre el sufrimiento de los esclavos y se animara a apoyar la causa abolicionista. Las buenas críticas que recibió hacían referencia no sólo a la dureza de los contenidos, sino a la calidad de la escritura, el estilo y la habilidad en las descripciones.

La fama por su libro le sirvió a Equiano para poder pedirle al rey en Inglaterra el fin de la esclavitud, a la vez que ayudó a desmitificar muchos de los mitos y prejuicios sobre los pueblos africanos. Los ingresos por las ventas de libros permitieron a Equiano vivir de manera desahogada y dedicar más tiempo a hacer campaña contra la esclavitud y a la causa de sus hermanos negros, ya que fue también líder de la comunidad negra pobre de Londres, descendientes de esclavos que luchaban por sobrevivir económicamente.

En 1792 Olaudah Equiano se casó con Susan Cullen, una chica británica, y el matrimonio tuvo dos hijas. Anna Maria en 1793 y Joanna en 1795. Equiano, con su matrimonio, sostuvo su teoría de que la unión entre blancos y negros podría servir para disminuir la segregación racial hacia los africanos y unificar a los seres humanos.

Susannah falleció en febrero de 1796 y Olaudah lo hizo al año siguiente, el 31 de marzo de 1797. Poco después, la hija mayor falleció a los cuatro años de edad, dejando a Joanna como única heredera de la fortuna de su padre.

Hoy Google rinde homenaje a Oulaudah Equiano por el 272 aniversario de su nacimiento con un doodle que muestra al escritor africano escribiendo entre dos barcos y con unas cadenas rotas que simbolizan su vida: esclavitud desde África a América, marinero, escritor e impulsor de la abolición de la esclavitud.

Fuente: Elpais.com

Mata Hari: hace cien años, ejecutaban por espía a la bailarina más sensual, exótica e intrigante

¿Fue una verdadera espía o sólo una casquivana ligera e inconsciente? Para el tribunal que la juzgó y condenó sumariamente, la sexy desnudista era culpable de alta traición



Muchos sostienen hoy que a Mata Hari la perdió su imprudencia, que no era realmente una agente doble y que sirvió de perfecto chivo emisario por hallarse en el momento y en el sitio equivocados.

Lo cierto es que, agente o no, réproba o inocente, Mata Hari, nacida como Margaretha Geertruida Zelle, en Holanda, en 1876, enfrentó el pelotón de fusilamiento con una calma y dignidad sorprendentes, según el testimonio del único reportero que lo presenció.

Pero vayamos al comienzo de esta historia. Pese a ser holandesa, Mata Hari tenía una piel morena que llevaba a muchos a considerarla extranjera, exótica. La tomaban por euroasiática, lo que luego habilitó las fantasías que ella misma difundió y utilizó artísticamente sobre su verdadero origen.

Era hija de un comerciante de sombreros de la ciudad de Leeuwarden. En su Holanda natal, Margaretha hizo sus primeras y tempranas armas en el ejercicio de la seducción. Fue expulsada de la escuela normal de Lieden por enrollarse con el director, quien también pagó caro el pecado, ya que fue destituido del cargo.

Margaretha se casó muy joven con un capitán 19 años mayor que ella, y con quien se mudó a la isla de Java, Indonesia, por entonces colonia holandesa. Tuvio dos hijos, el varón murió prematuramente. Fue un matrimonio desgraciado, ya que Rudolph MacLeod era un alcohólico violento. Margaretha se refugia entonces en el estudio de la cultura javanesa y en especial del baile. 

De regreso a Holanda, se divorciaron en 1902 y él conservó la custodia de la única hija que les quedaba. Margaretha, que le había tomado el gusto a la vida exótica de las colonias, decidió instalarse en París.

Es allí donde nace de nuevo, reinventándose como Mata-Hari, el 13 de marzo de 1905, día de su debut con ese nombre como bailarina de cabaret. Actúa en una sala de espectáculos privada dentro del "Museo de Estudios Orientales", disfrazada de princesa de Java, cubierta de oro y jade y con medias color carne…¡y causa sensación!

Era una función para un público selecto, auspiciada por un mecenas, Émile Guimet, y consistía en escenas en las que el dios hindú Shiva -el de los seis brazos- recibía el homenaje de varias princesas, entre ellas, Mata Hari, nombre hindú que significa "sol" o "ojo de la aurora".

Ese fue el gran arte de Mata Hari: el strip tease muy osado, muy sensual -muy cuidado se suele decir hoy- y un look sexy-exótico que le daba misterio a su atractivo.

A fines de 1916, se enamora de un capitán ruso  que está al servicio de Francia, Vadim Maslov, de apenas 21 años. Ella ya ronda los 40…

El joven resulta herido y es internado en un hospital de campaña en Vittel, en la disputada región de Lorena, por entonces en manos alemanas. Ella quiere visitarlo y para que le faciliten el viaje acepta espiar al Príncipe heredero alemán, a quien como se dijo conoce, para brindar información a los franceses.

El oficial de contrainteligencia capitán Ladoux ofició de reclutador de la novel espía, cuyos servicios fueron retribuidos con una considerable suma.

Mata Hari debe hacer un gran rodeo para llegar a destino. Va primero a España, también neutra, donde tomará un barco hacia Holanda para desde allí ingresar a los territorios bajo dominio alemán.

En una escala en Falmouth, el servicio de inteligencia británico la interroga infructuosamente, ya que la encuentra sospechosa. Viendo que se complica la llegada a Alemania, Mata Hari vuelve a Madrid, donde seduce al agregado militar alemán, el mayor Arnold von Kalle. Aparentemente, los alemanes conocían la calidad de "espía francesa" de Mata-Hari y la intoxicaban con falsa información.

Pero en los cables que este oficial envía a Berlín informando sobre submarinos que van a Marruecos y otras informaciones sobre planes británicos, menciona a un "agente H-21" que "se habría vuelto útil". Interceptados estos mensajes por los aliados, concluyen que H-21 bien puede ser Mata Hari, y que quizá fue una agente alemana desde el comienzo.

Ella, enterada del regreso de su joven amante herido, pero ajena a las elucubraciones sobre su posible involucramiento con los alemanes más allá de lo aceptable, decide volver a Francia. Su tendencia a inventarse un pasado y un origen misterioso, útil para la aventura amorosa y la seducción, se le va a volver en contra.

Regresa a París el 4 de enero de 1917, y es arrestada en el hotel Elysée Palace por el capitán Bouchardon. La leyenda dice que salió desnuda de la bañadera y, luego de vestirse, ofreció a los policías que venían a arrestarla unos chocolates dentro de un casco alemán… 

Será inerrogadoa por Bouchardon en la cárcel Saint-Lazare, hoy desaparecida.

Ella admite haber recibido dinero de oficiales alemanes pero aclara que no fue por espionajes, sino por otro tipo de servicios… En su neceser, encuentran tinta simpática.

Su juicio tendrá lugar a puertas cerradas el 24 de julio de 1917 ante un consejo de guerra, en el Palacio de Justicia de París. Los jueces deben determinar si "la mujer Zelle MacLeod llamada Mata-Hari" es la agente H-21, culpable de "espionaje e inteligencia con el enemigo". Su defensor es uno de sus antiguos amantes, el abogado Clunet.

Las actas del juicio fueron desclasificadas en 2001, por lo que se conoce el expediente de unas 600 páginas.

Margaretha recibirá la humillación de escuchar a su ex amante, Vadim Maslov, declarar en calidad de testigo que ella era una "aventurera". Un testigo a favor, fue el diplomático Henri de Marguière que asegura que la conoce desde hace tiempo y que puede garantizar su probidad.

Pero el destino le juega en contra a la bella. O la razón de Estado. Hay motines en el frente por los reveses militares y una opinión pública descontenta clama por culpables. Mata-Hari es la culpable ideal. Es esa clase de mujeres que los hombres aman frecuentar pero no precisamente en público. Y que las mujeres suelen detestar. La candidata perfecta para un buen escarmiento.

"¿Ramera? Lo admito. ¡Pero espía jamás! Siempre viví para el amor y el placer", dice ella.

En tiempo récord -bastaron 40 minutos de deliberación- el tribunal la declara culpable y la envía ante el pelotón de fusilamiento.

En la madrugada del 15 de octubre de 2017, Margaretha fue despertada para recibir la notificación de que sería fusilada ese mismo día, porque su último recurso, un pedido de clemencia presidencial, había sido rechazado. Recibió la noticia con notable serenidad.

Se levantó despacio de la cama y preguntó si podía escribir dos cartas, lo que hizo con rapidez. En cambio, se tomó todo su tiempo para vestirse. Medias de seda negras, zapatos de taco con cordones y, sin quitarse el kimono de seda con el cual dormía, se echó encima una larga capa negra de abrigo con capucha de piel y en la cabeza un gran sombrero de fieltro negro con lazo.

"Lentamente y con indiferencia, aparentemente, se calzó un par de guantes negros -escribió en su despacho para la agencia International News Service el reportero británico Henry Wales que cubrió la ejecución-. Entonces, dijo con calma: 'Estoy lista'. Y la comitiva salió de la celda hacia el automóvil que esperaba".

La acompañaban en el trance un sacerdote y dos monjas de caridad, además de su abogado y de Bouchardon, que cumplía su tarea hasta el final.

Mata Hari fue llevada a las barracas del regimiento de Vincennes, en las afuera de París donde ya estaba formado el pelotón de fusilamiento, integrado por doce soldados, que no sabían de qué fusiles saldrían las balas mortales. Se negó a ser vendada. Derecho concedido. Cuando estuvo frente al pelotón, arrojó un beso hacia los soldados, como el saludo final del espectáculo que fue su vida.

"No se le movió un músculo", atestigua Wales, en el momento en que los oficiales se echaron el rifle al hombro esperando que el sable del comandante bajara dando la señal de disparar.

Apuntaron todos al pecho de la mujer; cuatro balas dieron en el blanco. "Ella pareció colapsar. Lentamente, inerte, se fue doblando sobre sus rodillas, la cabeza seguía erguida y sin el menor cambio de expresión en su rostro. (…) Entonces cayó, la cintura quebrada, las piernas dobladas (…) el rostro vuelto hacia el cielo".

Un oficial se acercó, le apoyó la pistola en la nuca y le dio el tiro de gracia.

Este trágico final, le dio a Mata-Hari una fama póstuma mundial que seguramente la infeliz nunca imaginó. Convertida en mito, su mismo nombre se volvió sinónimo de cortesana espía, intrigante, femme fatale… No es nuevo el estereotipo de la mujer que se sirve de sus encantos para arrancarles a los hombres confidencias y secretos en la cama, pero Mata-Hari, justificadamente o no, lo encarnó como ninguna.

Fuente: Infobae

sábado, 14 de octubre de 2017

El origen, la gloria, la colosal fortuna y el ocaso de los Vanderbilt, los primeros súper millonarios de la Gran Manzana

Su patriarca, Cornelius, un tosco y falso Comodoro, sólo fue a la escuela hasta los 11 años. Lo demás fue olfato, audacia y pasión por el dinero

El “Comodoro” Cornelius Vanderbilt (1794 – 1877). Fue uno de los más grandes
empresarios norteamericanos del siglo XIX y el primer súper millonario de N. York
La casi increíble historia que sigue trata de una familia de emigrantes holandeses afincados en Nueva York cuando todavía se llamaba Nueva Ámsterdam.

El primero, un oscuro sirviente.

Sus sucesores, granjeros en la ruina.

Y un hijo vagabundo y buscavidas: Cornelius. Quien desde Staten Island, y con una barcaza abandonada y derruida, construyó el primer y mayor imperio de la ciudad… y de todo Estados Unidos.

Cien barcos a vapor, dieciséis líneas de ferrocarril, y hasta una pujante compañía de papas fritas congeladas y crocantes.

Hombre feroz, sin modales ni estudios, con más enemigos que amigos, crítico mortal del Estado y pionero de la libre competencia, fundó una saga inmortal, aunque hoy su apellido sea apenas una letra V en relojes, jeans y manteles…

Las cosas sucedieron así…

Corre mayo de 1810. Un adolescente (16 años) vaga por el puerto de Nueva York a la pesca de ganar algunas monedas. Nombre: Cornelius Vanderbilt. Cuarto de los nueve hijos de Cornelius y de Phebe Hand, granjeros casi en la ruina que recalaron en Port Richmond, Staten Island, cuando la tierra les falló.

Mal destino que escribió su primer capítulo en 1650, cuando la isla era todavía Nueva Ámsterdam y llegó allí otro granjero: Jan Aerston, holandés de la villa De Bilt, Utrecht, que apenas logró un trabajo como sirviente de ínfima categoría.

La villa y el "van" (que significa "de") deformaron el nombre, y en los registros de inmigrantes quedó, para siempre, "Vanderbilt". Como esperando al joven Cornelius…

El inútil de la familia

Su madre, Phebe, nunca creyó en él. Sin estudios y más vagabundo que empeñoso, parecía repetir, una vez más, el fracaso de sus ancestros. "Sólo le importa pasar largas horas mirando el río", escribió ella en una carta. Pero esa fascinación casi hipnótica por el Hudson le sugirió una solución práctica… que sería mágica.

Le compró, con sacrificio, una barcaza abandonada, y Cornelius empezó a llevar pasajeros –casi todos trabajadores–desde Staten Island hasta Manhattan, y vuelta, por medio dólar. Como los gondoleros de Venecia, pero con distinta suerte. Con toda la suerte, la imaginación y la ambición del mundo.

Un Comodoro sin rango

La barcaza fue el toque de Midas. Cornelius fatigó el río, compró una segunda barcaza y en pocos años fue dueño de un servicio de transbordadores.

Los pasajeros empezaron a llamarlo "el Comodoro", título falso que lo acompañó hasta el fin de sus días: 4 de enero de 1877, a los 82 años. Cuando las barcazas fueron empresa, las vendió a buen precio y se instaló como capitán en un barco de vapor: flamante tecnología que creó James Watt con una pequeña cuchara puesta sobre el pico de una pava con agua hirviente…

A ese barco sucedió otro, y otro más, y en 1829, cuando la Corte Suprema guillotinó el monopolio de Robert Fulton y Robert Livingston sobre el río, Cornelius, que cobraba mejores precios, odiaba al Estado ("la encarnación del Mal") y su única religión era la libre competencia, una de las raíces clave del poderío norteamericano y la cultura sajona, ¡ganó su primer millón! Y ¡piedra libre! para el centenar de barcos de enormes ruedas que comandaba en 1840, a sus 46 años.

Lluvia de millones

El 19 de diciembre de 1813, a los 19 años, el Comodoro –que abandonó la escuela a los 11–se casó con su prima y vecina Sophia Johnson (1795-1868), que le dio trece hijos. De ellos, doce llegaron a adultos y vivieron repartidos entre las cinco mansiones que Cornelius levantó en la luego mítica Quinta Avenida cuando era casi un páramo.

Por entonces, la high society de Manhattan lo despreciaba. No sólo por su incultura: también por sus toscos modales, que jamás abandonó y que defendía con un lema: "Si me hubiera educado en la escuela, no habría tenido tiempo para aprender nada más".

Dejó el negocio de los barcos, que ya marchaba solo bajo su nombre, y clavó su mirada de halcón hacia otro colosal negocio: el ferrocarril, que avanzaba, entre mil avatares, desde el Este hasta el Lejano Oeste, y con destino final California.

Creó la Accessory Transit Company, dirigió la línea Long Island (Boston-Nueva York), y llegó a controlar, como absoluto amo y señor, dieciséis líneas de vías. Una fortuna colosal, y la primera y monstruosa fortuna no sólo de la Gran Manzana: de todo el inmenso Estados Unidos.

A su muerte, era dueño de 100 millones de dólares. Hoy, comparada esa cifra con las arcas de Bill Gates o de Warren Buffett, casi cambio chico… Pero hace casi un siglo y medio, cuando un obrero ganaba –con suerte–10 dólares por semana, una cifra casi inimaginable.

Modales versus dólares

Era, en los negocios, implacable: "un elefante aplastando hormigas", como lo definió uno de sus biógrafos. Hizo más enemigos que amigos. La "buena" sociedad neoyorkina lo tenía por "un hombre vulgar, mezquino hasta con su familia, y miserable en el más amplio sentido de la palabra".

Pero, como poderoso caballero es Don Dinero (según Francisco de Quevedo y Villegas, acaso el más grande escritor del Siglo de Oro español), todos se rendían a sus pies, y era el invitado de honor a sus babilónicas fiestas. Con una excepción: la vizcondesa Nancy Witcher Langhorne Astor (Lady Astor), la más refinada de las damas Made in USA de su tiempo, lo borró eternamente de su lista, porque "pese a su fortuna, es tosco, ignorante, se viste mal, come peor, y no es digno de mi mesa".

El final de un pionero

Sorteó la muerte –paradoja- en un accidente de sus propios y, en kilómetros, infinitos ferrocarriles. El 11 de noviembre de 1833, viajando como pasajero en un tren de la Camdem & Amboy, una de sus compañías, la formación descarriló en Nueva Jersey, y el Comodoro terminó con un pulmón perforado y varias costillas rotas…

Cumplidos sus 82 años, se apagó lentamente, pero alcanzó a dictar su testamento: desheredó a todos sus hijos, excepto a William, "el único capaz de continuar mi imperio", que se adueñó el 95 por ciento del total. A duras penas aceptó fundar y financiar la Universidad Vanderbilt: aunque ignorante, aceptó el desafío y su costo para perpetuar su nombre.

En cuanto al resto (su segunda mujer, Miss Crawford, y sus ocho hijas, únicas sobrevivientes de los trece hermanos), apenas recibieron medio millón per cápita.

Sus huesos yacen en el cementerio Moravian, Staten Island: su cuna. Cuatro de sus hijas impugnaron el testamento alegando que estaba loco, pero fracasaron en el intento.

Los de su sangre, hijos y nietos del primer gran zar de los negocios norteamericanos y el primer híper millonario de Nueva York, inventor incluso (believe it or not) de las papas fritas congeladas, se dispersaron. Y como suele ocurrir, la inmensa fortuna se atomizó hasta ser historia, abriéndole paso a los Rockefeller y los que siguieron a la cabeza de la gran carrera del dinero.

De ellos, sólo dos Vanderbilt fueron famosos.

Gertrud (1875-1942), bisnieta de Cornelius, brillante escultora (alumna de Rodin), gran figura de la bohemia parisina, tapa de Vogue, reina del Geenwich Village de la Gran Manzana, mecenas de músicos jóvenes, creadora del Whitney Museum de NY, y autora, entre nueve esculturas célebres, de la mayor: el Monumento a la Fe Descubridora, dedicado a Cristóbal Colón, en la española Huelva, que la honró bautizando con su nombre una avenida.

La segunda y más notoria, la más famosa de las herederas del apellido, es Gloria Vanderbilt, nacida en 1924 y genial diseñadora. Muy lejos de barcos, ferrocarriles y papas fritas, se forjó como creadora de moda bajo el lema "hasta la prenda más modesta debe tener su toque de glamour".

En esa línea fue precursora de los blue jeans de diseño –hoy, prendas de alta gama–, y de relojes, sábanas, manteles y exclusivos accesorios firmados G.V.: el último aliento de la colosal fortuna urdida por el barquero de Staten Island…

Pero de vida nada fácil. Se casó cuatro veces: la segunda, con el célebre director de orquesta Leopold Stokowski, cuarenta años mayor que ella, y la tercera, con el gran director de cine Sidney Lumet.

Su padre, Reginald Claypole Vanderbilt, hijo de Cornelius II, diplomático por título pero vividor y libertino por vida real, y alcohólico por añadidura, quemó en menos que canta un gallo su herencia de 25 millones de papel verde cuando Gloria tenía apenas un año y medio, y dejó deudas que obligaron a vender una mansión en la Quinta Avenida, un castillo en Newport, cuadros, muebles, y hasta el cochecito de bebé de su hija, rematado… ¡por un dólar y medio!

Un hijo de Gloria, Anthony, se suicidó a los 23 años: salto mortal desde el piso 14 de su departamento de Manhattan.

Una de sus huellas quedó impresa en en el inmortal libro de Truman Capote Plegarias atendidas: ella, la princesa Radziwill y alguna de las Kennedy se encontraban –hábito irrenunciable- en el restaurante La Côte Basque (60 West, 55 Street, NY, versión EEUU de la casa madre de Bayona, Francia).

Se atiborraban de Martinis más Dry que el desierto de Arizona, despellejaban con sus chismes a media sociedad neoyorkina, y remataban esos interminables almuerzos con uno de los mayores manjares del planeta: el soufflé Radziwill, coronado por yemas crudas "que parecían largos ríos dorados", según Capote.

Aquellos insidiosos cotilleos le costaron al autor de A sangre fría, su obra maestra, el desprecio y el exilio social de la high que antes lo había amado.

Pero esa es otra historia… En todo caso, apenas un eco moribundo de la vida, la gloria y el ocaso de Cornelius Vanderbilt, el falso Comodoro que desde una miserable barcaza construyó el mayor imperio de su tiempo…, aunque Lady Astor no lo dejara sentarse a su mesa.

Fuente: Infobae.com

viernes, 13 de octubre de 2017

Descifran un texto de hace más de 3000 años que ratifica la existencia de los misteriosos "pueblos del mar"

Un grupo de investigadores decodificó una copia de un petroglifo en luvita, una lengua muerta. Encontraron una historia de conquistas que valida una de las más épicas batallas de los egipcios 



Hace más de tres milenios, en la península hoy conocida como Asia Menor, que forma parte de Turquía, Mira era una ciudad en expansión del reino de Arzawa, una confederación de diferentes reinados. Sus orígenes datarían de 1430 a. C. y, como sucedía en esos tiempos, su historia está plagada de batallas, conquistas y traiciones.

Una piedra, recientemente descifrada, reveló parte de esta herencia y hasta sorprendió con datos que, para muchos historiadores, no eran más que un relato romántico, mitológico: el de los "pueblos del mar".

En este caso, el investigador holandés Fred Woudhuizen y el geoarqueólogo suizo Eberhard Zangger anunciaron, luego de años de estudio, que lograron descifrar una antiquísima descripción que había sido grabada en una losa de piedra.

Woudhuizen es una de las pocas personas en el mundo capaces de llevar adelante esta tarea, ya que el petroglifo está escrito en luvita o luvio, una lengua ya muerta, que se habló en el oeste de la península de Anatolia.

Según afirman los científicos, la inscripción relata el ascenso del rey Kupanta-Kurunta al trono de Mira tras la muerte de su padre, el rey Mashuittas, y destaca el control que ejerció sobre Troya, no como monarca, sino más bien como guardián. Luego, describe cómo el príncipe troyano Muksus, inspirado por los gobernadores de Mira, logró conquistar en una expedición naval Ashkelon, una localidad situada en la actual Israel, y que allí construyó una fortaleza.

Kupanta-Kurunta era un miembro de la familia real y aportó contingentes militares del país al ejército hitita, que participaron en la Batalla de Qadesh, en el río Orontes, hacia el 1293 a. C. Luego de fallecer, le sucedió su hijo Kupanta-Lamna.

Sin embargo, Woudhuizen no tuvo acceso a la piedra original, ya que esta fue destruida en el siglo XIX. Lo que analizó fue una copia encontrada en los archivos del famoso arqueólogo británico James Mellaart, un especialista en arqueología turca que fue expulsado de este país bajo la sospecha de vender antigüedades en el mercado negro, por lo que para algunos expertos la "piedra" no es de fiar. De acuerdo con los cuadernos de Mellaart, la pieza fue copiada por un arqueólogo en el año 1878 de un friso de piedra caliza de 35 centímetros de altura encontrado en el pueblo de Beyköy, en la actual Turquía.

Con respecto a las dudas de la credibilidad del texto, Woudhuizen sostiene que sería imposible para alguien crear una historia de esta dificultad en una lengua perecida.

Quién fue la "gente del mar"

Los Pueblos del Mar son una misteriosa confederación marinera que atacó el antiguo Egipto y otras regiones del Mediterráneo oriental durante la Edad del Bronce tardía, entre 1200 y 900 a. C.



Hasta el momento, su origen era incierto, aunque ya algunos estudiosos sugirieron que zarparon de lugares como el oeste de Anatolia, las islas del Mediterráneo y el sur de Europa. En su viaje invadieron Anatolia, Siria, Chipre, Egipto y varios otros lugares antes del final de la Edad del Bronce.

Según los investigadores, en caso de ser auténtica, la inscripción aporta información sobre el período en el que "los pueblos del mar" acabaron con varias civilizaciones en Oriente Medio. Esta sería la primera prueba de que el reino de Mira formaba parte de esta confederación.

La publicación académica completa de la inscripción aparecerá en diciembre de 2017 en las Actas de la Sociedad Arqueológica e Histórica Holandesa

Fuente: Infobae.com

Revelan el origen de los milenarios y misteriosos habitantes de la Isla de Pascua

Un nuevo estudio arroja luz sobre los rapa nui, la remota población que habitó la pequeña isla en medio del Pacífico



Las enormes figuras de piedra contemplando el infinito inmortalizó no sólo su legado, sino además el misterio en torno a ellos. Fueron decenas las teorías tejidas alrededor de los moái, las estatuas monolíticas levantadas por los rapa nui que interrumpen la naturaleza en la Isla de Pascua.

Esos monumentos fueron la herencia que los ancestros rapa nui dejaron a las generaciones futuras en la remota isla en el medio del Océano Pacífico. Entre las especulaciones sobre esta población misteriosa se creía que sus orígenes podrían estar en tierra firme, en América Latina. Que habían surcado la masa oceánica en alguna precaria embarcación y recorrido los 3700 kilómetros que lo separa del continente.

Pero la nueva explicación -hecha pública por la revista Current Biology– explica que estos habitantes estuvieron más aislados de lo que se creía previamente. Sin embargo, el mayor misterio radicaba en conocer su origen genético. ¿Sus ancestros estaban vinculados con los aborígenes sudamericanos o con aquellos habitantes de las islas del oeste del Pacífico?

La información publicada este jueves en el Current Biology demostró que sólo existen rastros de ADN pertenecientes a los polinesios. "Son 100 por ciento puros polinesios por lo que podemos ver. Encontramos que esta gente vino del oeste y eso nos habla sobre el extraordinario viaje que emprendieron a través de las olas del Pacífico", indicó Pontus Skoglund, co-autor del estudio.

Las dudas y los debates antropológicos sobre el origen de los rapa nui comenzó hace siglos. En rigor, la primera duda sobre sus ancestros se registró por el hallazgo inesperado de restos de plantaciones de papa, un producto típico americano.

Según estudios recientes, la Isla de Pascua pudo haber sostenido en su mayor apogeo a unas 17.500 personas, teniendo en cuenta la productividad agrícola en su máximo esplendor, pese a las primeras estimaciones que se hicieran cuando los primeros viajeros europeos llegaron al lugar, hacia el siglo XVIII.

El estudio que dio arrojó luz sobre la vida temprana de los rapa nui fue desarrollada por científicos de la Universidad de California. El equipo liderado por Lars Fehren-Schmitz analizó fragmentos óseos de restos de esqueletos de cinco individuos hallados en 1980.

"No encontramos evidencia de flujo de genes entre los habitantes de la Isla de Pascua y América del Sur. Estamos muy sorprendidos de que no hayamos encontrado nada, hay mucha evidencia que parece plausible, así que estábamos convencidos de que encontraríamos evidencia directa de un contacto pre-europeo con Sudamérica, pero no estaba allí", indicó Fehren-Schmitz.

Muestras anteriores de ADN habían indicado que entre los genes de los habitantes de Pascua había rastros latinoamericanos. Pero según el nuevo estudio, éste se produjo después de la presencia de europeos. Otra teoría indica que en épocas remotas eran "comunes" los viajes entre las islas de la Polinesia y América del Sur, lo que podría haber provocado un contacto más temprano entre ambas poblaciones. Sin embargo, esto no ha podido ser comprobado. Y mantiene sobre la isla uno de los máximos misterios de la Humanidad.

Fuente: Infobae

jueves, 12 de octubre de 2017

Las misteriosas "casas de gigantes" griegas que desconciertan a la ciencia

En la isla de Eubea existen más de 20 edificaciones megalíticas en la cima de diferentes montes. Los arqueólogos no pueden determinar su origen, ni cómo las construyeron y las leyendas se las atribuyen a gigantes o dragones 



La mitología griega está repleta de referencias a gigantes. Básicamente, se dividen en dos grupos. Por un lado, aquellos llamados "primigenios", como Tifón, Encélado o Palas, por nombrar algunos, sobre los cuales hay un acuerdo histórico; en general tenían características fantásticas y aparecen en la Gigantomaquia -'Guerra con los gigantes'-, en la que se enfrentaron a los dioses del monte Olimpo.

Por otro lado están un grupo de personajes posteriores, de los que no existe una descripción única, pero que ya no poseen una apariencia monstruosa como sucedía con los primeros; solo tienen en común con estos su enorme tamaño y fuerza. Entre los más conocidos se encuentran Asterio, Erimedonte, Orión y Talos.

Los gigantes son parte de la cultura de muchos países del mundo, pero la realidad indica que existen pocas o nulas pruebas sobre su existencia en el pasado, aunque sí abundan relatos y construcciones antiguas que aún no poseen una explicación arqueológica e histórica y eso da lugar a interpretaciones variadas.

¿Un hogar de gigantes?

Frente a la costa oriental del mar Egeo descansa la isla griega de Eubea, la segunda más importante después de la famosísima Creta. Los turistas la eligen por su paisaje montañoso, sus impresionantes acantilados y playas de aguas transparentes, como también por mantener viva la herencia arquitectónica y arqueológica de diferentes culturas e imperios que la dominaron, como el Ateniense, Macedónico, Romano, Venecia y Otomano.

Pueblos como Pissonas, Paliouras, Steni, Makrykapa y Karystos suelen ser los cónclaves favoritos de los visitantes, pero muchas de las personas que llegan lo hacen simplemente para interiorizarse sobre uno de sus mayores misterios: las drakospitas.

Las drakospitas son edificaciones megalíticas antiguas que poseen características que las hacen únicas y que desconciertan a los investigadores, quienes todavía no pudieron resolver muchos de los misterios que las rodean.

Drakospita deriva de la palabra griega "derca" -en latín "draco"-, que se refiere a una mirada penetrante, una característica que se le atribuye a los dragones, de allí que los edificios sean conocidos como "casa del dragón".

En total existen más de 20 construcciones megalíticas, todas en la isla, localizadas en una posición empinada y dominante; la mayoría entre los montes Okhi y Styra. Fueron construidas con enormes placas apiladas de piedra caliza, que dan la apariencia de un techo en forma de pirámide.

Las paredes opuestas convergen una hacia la otra y, además, incluyen jambas -un pilar cuya finalidad es consolidar y trabar las piezas del conjunto- y dinteles, todo en tamaño desproporcionado. Como detalle sutil, en los interiores hay estantes de piedra que sobresalen de la pared. Todo sin ningún tipo de mortero o amalgama que haga las veces de "pegamento" para unificar las diferentes piezas.

Las piedras tienen un espesor de entre 20 y 80 centímetros. Las casas son de 5 por 10 metros, con paredes de 1,5 m de espesor. Las entradas poseen la clásica forma de Π, con 4m de largo, 2 m de ancho, 0,30 m de espesor, y con un peso 10 toneladas cada una.

Además, cada estructura posee una abertura parecida a un panteón en el techo, que aseguran podría estar destinado a dejar entrar la luz natural del sol o la luna, para iluminar el interior.

El primer gran misterio es el cómo. Todavía se desconoce cuál fue la técnica y mucho menos la tecnología para poder construirlas. El peso de cada piedra, en especial los dinteles y jambas, se miden en toneladas. Por otro lado está el detalle para nada menor de que están a cientos o más de mil metros sobre el nivel del mar, como es el caso del monte Okhi, que se encuentra a una altura de 1398 snm. Entonces, dicen los investigadores, que por los materiales naturales de la zona, los constructores debieron encontrar una forma de transportar grandes megalitos desde una altitud muy inferior para luego construir las edificaciones en un espacio reducido. Una tarea para nada sencilla, aún con las herramientas de construcción actuales.

Como se desconoce quiénes levantaron los edificios, eso supone un desafío para conocer el para qué. Para algunos historiadores, las construcciones pertenecen al período preclásico de la antigua Grecia (anteriores al 499 a.C.). Para otros fueron antiguos santuarios dedicados a Zeus o Hera o Heracles, sin embargo no hay evidencia consistente sobre si se practicó allí algún tipo de ritual. También están los que consideran que podrían haber sido guardias o estructuras defensivas durante el período helenístico o, simplemente, almacenes.

En la excavación más importante, en 1959, el profesor Niki Moutsopoulos halló en la drakospita de Okhi pedazos de cerámica y cerraduras (en una de las cuales había una escritura desconocida) que hoy pueden verse en el museo arqueológico de Karystos.

Las leyendas locales son variadas e incluyen tanto a dragones, como a gigantes, que –aseguran– habrían habitado en la isla en épocas pasadas.

Fuente: Infobae

miércoles, 11 de octubre de 2017

FamilySearch acaba de publicar 144.176 nuevos registros indexados para Buenos Aires, Argentina

FamilySearch acaba de publicar 144.176 nuevos registros indexados en la colección Argentina, Buenos Aires, registros parroquiales, 1635-1981. Esta publicación aumenta el número total a 1,114,946 registros indexados. Gracias a los voluntarios que brindan su colaboración desinteresada para la indexación de los registros parroquiales de Argentina.



Para hacer búsquedas en esta colección haga clic en este enlace: Argentina, Buenos Aires, registros parroquiales, 1635-1981

FamilySearch acaba de publicar 31.000 nuevos registros indexados para Entre Ríos, Argentina

FamilySearch acaba de publicar 31.000 nuevos registros indexados en la colección Argentina, Entre Ríos, registros parroquiales, 1764-1983. Esta publicación aumenta el número total a 732.843 registros indexados. Gracias a los voluntarios que brindan su colaboración desinteresada para la indexación de los registros parroquiales de Argentina.



Para hacer búsquedas en esta colección haga clic en este enlace: Argentina, Entre Ríos, registros parroquiales, 1764-1983

FamilySearch publicó 64.422 nuevos registros indexados para Santa Fe, Argentina

FamilySearch acaba de publicar 64.422 nuevos registros indexados en la colección Argentina, Santa Fe, registros parroquiales, 1634-1975. Esta publicación aumenta el número total a 574.876 registros indexados. Gracias a los voluntarios que brindan su colaboración desinteresada para la indexación de los registros parroquiales de Argentina.



Para hacer búsquedas en esta colección haga clic en este enlace: Argentina, Santa Fe, registros parroquiales, 1634-1975

domingo, 8 de octubre de 2017

La insospechada vida íntima de Juan Manuel de Rosas

La vida íntima del Restaurador fue escenario de otra lucha por el poder: la de sus relaciones afectivas. Roles y competencias.



Juan Manuel de Rosas fue quien fue gracias a dos mujeres: su madre y su esposa. Asegurar esta idea puede parecer fruto de un voluntarismo frenético pero insisto con mi hipótesis. Si no hubiera sido por la tenacidad de Agustina López de Osornio, su madre, y de Encarnación Ezcurra, su esposa, el hombre que dividió el siglo XIX en dos habría mantenido su apellido –Ortiz de Rozas– y su lugar como estanciero poderoso en la provincia de Buenos Aires.

Doña Agustina López de Osornio demostró durante toda su vida que era la detentora de la ley, en su casa de la calle Biblioteca. Madre de diez hijos –Juan Manuel era el segundo–manejaba su residencia y los campos como si fuera un hombre. Ella se ocupaba de los pagos, disponía de la peonada en Rincón de López y daba las órdenes en el hogar.

Había quedado huérfana a los 14 años y obligada por las circunstancias devino en madre y padre de sus hermanos. Agustina manejó el dinero –que era mucho– que dejó don Clemente –su padre– y supo invertir bien. Hasta que se casó con León Ortiz de Rozas y armó su propia familia. Era mano larga con su prole, así se hacía respetar. Y con el marido podía ser amorosa hasta el paroxismo o humillarlo en público, como cuando gritaba a viva voz que ella era la refinada de la pareja y que si se descuidaba le demostraba que era descendiente de los reyes de Normandía.
Agustina no quería que su hijo fuera político. Lo había preparado para que se ocupara de los campos y los negocios familiares. Pero aquello no pudo ser. Juan Manuel quedó prendado por la esfera pública y allí se instaló hasta el 3 de febrero de 1852, cuando empezó su exilio. Sin embargo, no había sido la gobernación la responsable de la distancia entre madre e hijo.

La otra mujer

Para doña Agustina López de Osornio, la culpable de todos los males era su nuera. Encarnación Ezcurra había conocido al soltero más codiciado de Buenos Aires y cayó prendada en el acto. Diferente del resto, que hacían evidente su desvelo, la menor de los Ezcurra trabajó el vínculo con cautela y dedicación hasta que logró su cometido. Juan Manuel se enamoró pero sus padres se opusieron a esa junta. Agustina la acusaba de fea y poca cosa para su príncipe heredero. Pero no contaron con la astucia de la Ezcurra.

Encarnación no iba a dar el brazo a torcer y armó una argucia digna de culebrones incendiarios: inventó un embarazo, escribió una esquela anunciándoselo a su amado –todo en complicidad con el caballero en cuestión– y éste la depositó sobre su cama para que su madre tomara nota. Dicho y hecho, la furia poseyó el hogar de los Ortiz de Rozas. El deber ser hizo lo suyo y Encarnación pasó a formar parte de la familia.

La lucha entre suegra y nuera fue vox pópuli y poco faltó para que se fueran a las manos. Tal era la iracundia, que la recién casada conminó al esposo a abandonar la casa.

Los Rosas –Juan Manuel se había quitado el Ortiz de encima por una reyerta familiar– se armaron una vida por cuenta propia y Encarnación ocupó su lugar como una reina. Colaboró con la carrera política de su marido como ninguna, transformándose en su asesora más confiable. Cuando el hombre partió rumbo a la campaña al desierto, ella quedó al cuidado del territorio. Guardaba las armas en la casa y mantenía reuniones secretas con los primeros estertores de la Mazorca. Ella ordenaba, los hombres acataban. También le sugería a su marido en quiénes confiar y cuáles debían pasar a recibir un funesto pulgar para abajo. Cuando lo tenía lejos, lo obligaba a comer luego de que alguien probara la comida. El temor del asesinato sobrevoló siempre.

Fue la madre de los dos hijos de Rosas y crió a Pedro Pablo como propio, el hijo secreto de su hermana Pepa y Manuel Belgrano. Pero de instinto maternal, nada. Ante todo fue mujer, y de ese hombre y nada más.

Manuelita fue la hija dilecta y ocupó el sitio vacante que dejó Encarnación al morir. Una suerte de canciller sin funciones, la Niña –así la llamaba Rosas, incluso en su adultez –y su corte de amigas, recibían en Palermo a los caballeros con ansia de negocio, locales y extranjeros, como el primer paso antes de llegar al despacho del Gobernador. El vínculo entre ambos fue estrecho e intenso. Los enemigos de Rosas, instalados en Montevideo, acusaban al hombre de llevar a la cama a su propia hija.

Juan Manuel la había conminado a que quedara soltera para toda la vida y junto a él. A Manuelita no le resultó fácil contradecir aquella orden. Se casó grande y en el destierro. Eligió a Máximo Terrero, el hijo del amigo y socio de su padre en el saladero. Pero esto no logró calmar la furia de Rosas. Permitió la boda bajo dos reclamos: él no participaría de la celebración y la pareja no viviría con él en la casa. Manuela se casó, tuvo dos hijos y nunca olvidó a su padre.

Amantes

María Eugenia Castro y Juanita Sosa fueron dos de las amantes del Restaurador. La primera, la “mancebita”, así la llamaba Rosas, llegó a la casa a los 13 años. Cuidó a Encarnación en el lecho de muerte pero el patrón la metió en su cama. Eugenia tuvo cinco hijos de Rosas, fue la oficial pero escondida detrás de un biombo en la alcoba del Gobernador. Le fue leal hasta el fin de sus días. Tras la muerte de Rosas, la descendencia “bastarda” intentó iniciar un litigio para reclamar la herencia. Manuelita, que los había tratado como hermanos durante las mieles del poder, hizo caso omiso y señaló que sólo eran los hijos de una sirvienta de la casa. Juana Sosa, la “edecanita”, fue una de las amigas íntimas de Manuelita. De mucho menor linaje, vivió en Palermo con la familia. También visitó las habitaciones de Rosas, pero su alegría y voluptuosidad la colocaron en otro lugar. Disfrutó de las fiestas y la desmesura del poder. Sin embargo, caído el César, cayó su privilegio. Con Urquiza en el gobierno, fue internada en el Hospital de Mujeres Dementes. Juanita no estaba bien y no tuvieron alternativa. Murió en el hospicio, sola y en silencio.

Fuente: Perfil.com

viernes, 6 de octubre de 2017

Un brazo de bronce y otros nuevos hallazgos del naufragio de Antiquitera

Las últimas excavaciones arqueológicas cerca de la isla griega de Antiquitera han sacado a la luz fragmentos de estatuas de mármol y bronce, además de fragmentos de la estructura externa e interna del barco.

El brazo de bronce tras permanecer casi 2.000 años en el fondo del mar
La última campaña arqueológica cerca de la isla griega de Antiquitera, donde en el siglo I a.C. se hundió una imponente nave romana cargada de reliquias griegas, se ha desarrollado entre el 4 y el 20 de septiembre bajo unas condiciones meteorológicas excelentes y con unos resultados asombrosos, según informó ayer el Ministerio de Cultura de Grecia. El pecio y sus tesoros fueron descubiertos en 1900 por un grupo de buscadores de esponjas y desde entonces se han sucedido las campañas arqueológicas, con exploradores tan ilustres como Jacques Cousteau. Uno de los objetos más conocidos, rescatado del fondo del mar por los buscadores de esponjas, es el Mecanismo de Antiquitera, la computadora mecánica más antigua que se conoce, que reúne el saber astronómico y astrológico de la época.

Un disco metálico con cuatro extremos agujereados y decorado con un toro, que ha podido ser observado con rayos X
La excavación ha continuado en la zanja en la que se descubrieron restos humanos el año pasado, donde han aparecido amplios fragmentos cerámicos de ánforas y otros recipientes. También se han investigado otras dos zonas, donde han aparecido fragmentos de estatuas de mármol y bronce bajo grandes piedras que se deslizaron hasta ahí debido a un evento sísmico violento. Entre los fragmentos destacan un brazo de bronce, con lo que aumenta el número de estatuas de bronce procedentes del naufragio, y un elemento de la vestimenta de una estatua de bronce. Y entre los fragmentos de mármol cabe destacar una posible pierna de un desnudo masculino unida al plinto o base de la estatua, que se encontraba bajo una enorme roca.

Asimismo se han recuperado fragmentos de la estructura externa e interna del barco que ofrecen indicios sobre el accidente que sufrió, además de clavos, fragmentos de revestimiento de plomo e incluso un disco metálico con cuatro extremos agujereados y decorado con un toro, que ha podido ser observado con rayos X.


Fuente: NatGeo.com

jueves, 5 de octubre de 2017

ADN cordobés: fuerte presencia aborigen y 4500 años de antigüedad

El 76 por ciento de los cordobeses proviene, por línea materna, de antepasados nativoamericanos, y aproximadamente el 15 por ciento pertenece a un linaje local y propio de América, que se habría desarrollado específicamente en la región central de Argentina hace miles de años. Así lo demuestra evidencia hallada por científicos del Instituto de Antropología de Córdoba (Idacor) dependiente de la UNC y el Conicet, a partir del análisis de muestras genéticas actuales y antiguas recogidas en 20 localidades de la provincia durante los últimos 10 años. [05.10.2017]


 Una parte del ADN de las personas que hoy habitan Córdoba estaba presente ya entre los pobladores de estas tierras hace miles de años. Esa parte permaneció inalterable a lo largo del tiempo, dando lugar a una continuidad biológica que remarca el origen local, específicamente propio, de los actuales habitantes de Córdoba.

Así se desprende de las investigaciones realizadas por un grupo de científicos del Idacor (dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), que intenta reconstruir la historia evolutiva de las poblaciones que habitaron el centro de Argentina, a partir de evidencia genética.

De acuerdo a los resultados, el 76 por ciento de los habitantes contemporáneos de Córdoba posee linaje materno indoamericano, mientras que una proporción menor es de origen europeo (16%) y africano (8%).

Esto significa que, por línea materna, la mayoría de los cordobeses tiene antepasados directos nativoamericanos, pertenecientes a los pueblos que habitaban este territorio antes de la llegada de los europeos, en el siglo 16. La prueba de ello está en nuestro ADN.

El análisis del ADN mitocondrial, que se trasmite únicamente de madre a hija, demuestra nuestro vínculo directo con los pueblos originaros”, destaca Darío Demarchi, investigador del Conicet y director del equipo que lleva adelante el proyecto. El especialista precisa que, por línea paterna, la ascendencia es, en cambio, mayormente europea (ver gráfico).

Los científicos llegaron a esta conclusión luego de obtener más de 1000 muestras contemporáneas recogidas en 20 localidades de las provincias de Córdoba, San Luis y Santiago del Estero, durante los últimos 10 años. El muestreo también incluyó habitantes de la capital cordobesa, cuya extracción de ADN se llevó a cabo en el Laboratorio de Bioantropología, perteneciente al Museo de Antropología de la UNC. A través del hisopado bucal realizado al conjunto de estos voluntarios, lograron rastrear y determinar el origen geográfico de la población.

Fuente: unciencia.unc.edu.ar

miércoles, 4 de octubre de 2017

Jugaban a la búsqueda del tesoro y hallaron uno real de la era de Marco Antonio y Cleopatra

Todo el mundo tiene un hobby. Coleccionistas, fanáticos o personas que simplemente se reúnen para compartir un interés en común, como ver un partido de fútbol o buscar tesoros.



Quizá en estas latitudes, juntarse para realizar "expediciones" o aventuras a los Indiana Jones no resulta común, pero en Europa, donde siglos de historias y reinados se acumulan y ocultan varios metros bajo tierra, este tipo de actividades recreativas no son tan inusuales.

Eso es lo que sucedió en Bridport, una localidad de West Dorset, con apenas más de 13 mil pobladores en el sur de Inglaterra, que disfrutó otrora de un importante puerto y que hoy vive de las industrias que aún persisten y también del turismo, en especial de aquellos visitantes que se acercan para veranear en Chesil Beach.

Como desde hace mucho tiempo, los fines de semana, Mike Smale, pescador profesional e historiador aficionado, lleva adelante el club de Detectores del Sur, del que participan algunos amigos y otros amantes del folclore local. Su tecnología está lejos de ser de avanzada, apenas un detector de metales básicos, que ya habían utilizado rastreando kilómetros y kilómetros en la zona, sin mayor suerte que haber encontrado viejos trastos, chatarra y muchas partes de autos.

Pero la suerte, o el destino, sonríen más seguido cuando se tiene persistencia y organización, dos características que describen a Smale, quien lleva un mapa detallado de cada centímetro recorrido. Así, llegó a la conclusión que en una granja vecina, perteneciente a Anthony Bulter, podía haber algo, no sabía bien qué, solo algo. Pidió permiso al propietario y juntos a sus aliados comenzaron las tareas de rastrillaje.

No pasó demasiado tiempo hasta que la alarma del detector comenzó a titilar, aparecieron un rastrillo viejo, un par de bujías y algunas latas de conserva, pero el grupo continuó la faena con tenacidad y la vez siguiente que la máquina disparó su señal sonora, se encontraron con la sorpresa de su vida: un verdadero tesoro.

El hallazgo estaba compuesto por 600 denarios romanos, algunos fueron acuñados durante la era en que el general romano Marco Antonio mantenía una alianza -y un romance- con Cleopatra en Egipto.

"Fue increíble, un verdadero hallazgo de una vez en la vida. Es un gran descubrimiento, el más grande de mi vida. Una experiencia muy divertida y gratificante", dijo Smale a The Herald.

Los aficionados de la historia llamaron a las autoridades para reportar el hallazgo y un grupo de especialistas se acercó a la zona. "Los arqueólogos que lo excavaban no podían creer lo que estaban viendo porque estas monedas son tan raras. Yo personalmente pienso que un hallazgo de este tamaño y variedad nunca será encontrado de nuevo", agregó Sean MacDonald, uno de los exploradores.

"Bridport es un área muy rica en historia, pero un hallazgo como este no tiene precedentes. Jamás se había hallado un grupo de este tamaño con anterioridad. Se encontró uno en Somerset el año pasado, pero sólo había 180 monedas, y no eran del mismo calibre", agregó Smale.

Dominic Chorney, un experto inglés en numismática, aseguró que las monedas fueron emitidas por la República Romana unos siglos antes del nacimiento de Jesucristo. Entre las figuras más representativas hay diferentes dioses.

"Otros, que cuentan con una galera distintiva -un tipo de vasija romana- fueron acuñados por Marco Antonio mientras estaba aliado con su amante Cleopatra en Egipto, entre el otoño de 32 aC a la Primavera de 31. Cada uno celebra las diversas legiones y circulaban ampliamente en el Imperio Romano, y ciertamente han recorrido un largo camino", explicó Chorney.

Otras de las monedas fueron acuñadas por diferentes emperadores que gobernaron durante el primer siglo dC. Una de las llamativas, dijo el especialista, fue producida durante el reinado del emperador Otho, quien gobernó durante tres meses (de enero a abril de 69 dC) durante las guerras civiles que siguieron al asesinato del famoso emperador Nerón.

Para Chorney el descubrimiento es "increíblemente importante", debido a que arroja luz sobre la historia de la Gran Bretaña romana. Las monedas serán entregadas a un forense para su valoración y luego probablemente vendidas a un museo, con los beneficios divididos entre el dueño de la granja y Smale. De acuerdo a una valoración estimativa el tesoro rondaría los USD 265 mil.

lunes, 2 de octubre de 2017

Qué comían los argentinos en el siglo XIX: encontraron recetas manuscritas en un arcón

Las descubrieron por casualidad mientras restauraban el comedor de una quinta histórica de San Isidro. 



Estaba mezclado entre documentos, manuscritos y recortes de papel de seda, en el fondo de un viejo arcón en la Quinta Los Ombúes, el lugar donde vivieron, entre otros Mariquita Sánchez de Thompson y Adrián Beccar Varela y que en distintos momentos alojó a José de San Martín, Manuel Belgrano y Juan Martín de Pueyrredón. Allí, el cuaderno de recetas de María Varela de Beccar –esposa de Cosme y mamá de Adrián y Horacio Beccar Varela– aguardó pacientemente más de un siglo para ser encontrado.

Con caligrafía prolija y textos detallados, este recetario de 1881 se revela como un tesoro que permite descubrir los secretos y tradiciones de la cocina de fines del siglo XIX. Algunos, tan curiosos como un relleno de pavo que lleva la propia sangre del animal.

Hoy la Quinta es el Museo, Biblioteca y Archivo Histórico Municipal “Dr. Horacio Beccar Varela”. Y allí, detrás de una vitrina está el histórico recetario que los visitantes pueden ver durante la recorrida guiada que, con el nombre “La mesa está servida”, muestra las costumbres, las influencias que recibió nuestra gastronomía, la vajilla que utilizaban, el mobiliario del comedor y las características de las comidas que esta vecina ilustre puso en práctica.

“Es un material invalorable que nos posibilita recuperar el patrimonio intangible y acercarnos aún más a la memoria del lugar y de la familia. Nos permite conectar, a través del tiempo, personajes y espacios y descubrir las prácticas asociadas a cada uno de los habitantes de la casa”, asegura Marcela Fugardo, directora del Museo.

Sin platos refinados, y con múltiples opciones dulces y saladas, a través de las páginas del cuaderno se puede encontrar desde cómo preparar tortas, postres y dos tipos de alfajores distintos hasta puchero (“la olla podrida”, lo llamaban) y preparaciones con carnes y pescado.

Sólo basta revisar un poco las propuestas para reconocer la predilección por la repostería almibarada y el uso de grasa y muchos huevos. Contra lo que se podría pensar, no hay comidas sofisticadas de origen inglés o francés.

“Todas tienen una impronta criolla, son recetas de cuña española acriollada. Y eso habla también de una familia de costumbres simples y con una vida muy sencilla”, describe Marta Ithurrat, del Centro de Guías de Turismo de San Isidro, responsable de las visitas guiadas.

Sin shoppings en el barrio o supermercados a la vuelta de la esquina, el cuaderno abre la puerta a una forma de vida tan diferente como interesante. En ese momento –y hasta los ’40– era muy común que en las quintas hubiera gallinero. Además, tenían su propia huerta, de donde sacaban las hortalizas que usaban a diario y hacían dulces con los frutales del jardín.

Aunque recién ahora lo muestran al público, el hallazgo de este documento tan especial se produjo a fines del año pasado, cuando el Museo encaró la recuperación del antiguo comedor de la casa y de todo su mobiliario.

Como una casualidad más que auspiciosa, el cuaderno permite unir lo simbólico –de la mano de las recetas– con el ámbito en el que se las consumía. Para Fugardo, “el recetario no es un episodio aislado sino un eslabón en la cadena de costumbres domésticas que impregnaron el clima de la sociedad rioplatense de aquellos días”.

Para los cocineros de hoy, poder conocer esas recetas de hace más de 100 años es tan curioso como atractivo. "Resulta muy interesante haber podido acceder a este material que es de verdad antiguo y original. Con una mirada desde el siglo XXI, llama la atención ver que cuando describen los ingredientes utilizan medidas de origen inglés, como la libra, evidentemente eso era lo que se usaba en aquel momento", opina Axel Valles, el chef propietario del restorán sanisidrense Semilla Food. Y destaca: "Es muy llamativo en la receta del budín que también incluye la explicación de cómo hacer el dulce de leche. Ahí uno se da cuenta de que no podían ir a comprarlo como estamos acostumbrados a hacerlo nosotros".

Tres recetas


  • Relleno de pavo

​Preparación: La sangre del pavo se cuece con un poco de sal. Los menudos, después de estar cocidos, se pican y se les añade 30 centímetros de salamín bien picado, 20 centímetros de piñones, miga de pan remojada en leche, dos cucharadas de aceite y un poco de pimienta.


  • Budín de dulce de leche

Ingredientes: 1 libra de azúcar, ¾ de litro de leche, un poco de vainilla, una docena de yemas de huevo
Preparación: Se hace un dulce de leche con leche, azúcar y vainilla. Cuando está en medio punto el dulce, es decir, no muy espeso, se cuela. Estando tibio se echa sobre las yemas un poco batidas revolviendo bien siempre, bien unido y firme en una budinera que se tendrá preparada con azúcar acaramelada y se pondrá a baño de María al horno hasta que tome consistencia de budín esperando esté frío para sacarlo.


  • Bizcochuelo

Ingredientes: 14 huevos, ½ libra de harina de papa, 1 libra de azúcar
Preparación: Se batirán las 14 yemas solo y las claras separadamente hasta que estén en punto de nevado. Después de batidas las yemas y las claras se echará el azúcar pisada en las yemas y después de revolverla bien se agregarán las claras y se volverá a batir mucho rato agregándole la harina en el momento de ponerlo al horno debiendo estar el molde untado con manteca, el horno muy fuerte, se pone un papel tapándolo.

Fuente: Clarín.com