lunes, 21 de agosto de 2017

El "pardo Gil", de hijo de esclavos a retratista oficial de San Martín

Un libro editado por la Universidad de San Martín reconstruye vida y obra del “pardo Gil”, un pintor peruano que retrató a los próceres de la Independencia. Un caso de ascenso social en una etapa de convulsiones. Extracto

José Gil de Castro. José de San Martín. Santiago, 1820.
Óleo sobre tela. 52 x 36 cm. Museo Histórico Nacional
El pintor peruano José Gil de Castro (1785-1837) fue el más importante y prolífico de los años de la emancipación sudamericana. Su obra está dispersa en museos y colecciones privadas, pero es el Museo Histórico Nacional de Argentina el que tiene una colección más numerosa.
Retrato de José B. de Tagle Portocarrero, marqués de Torre-Tagle y de Trujillo.
José Gil de Castro. Lima, 1822. Óleo sobre tela. 107 x 83,5 cm. 
Museo Histórico Nacional. Antes de la restauración.

Retratos de revolución y guerra. Gil de Castro en el Museo Histórico Nacional de Argentina (UNSAM), editado por Néstor Barrio y Laura Malosetti Costa, reúne trabajos de varios autores (Roberto Amigo, Natalia Majluf, Fernando Marte y Carolina Vanegas Carrasco, entre otros). El libro fue presentado este 17 de agosto, 167º aniversario de la muerte de José de San Martín,  en el Museo Histórico Nacional. 

Contiene los principales textos del catálogo razonado de este artista y las conclusiones del equipo de especialistas -historiadores del arte, químicos y restauradores- que trabajaron en el proceso de restauración de esta colección.

Por otra parte, en el citado Museo, la sala "José Gil de Castro. Pintor de Libertadores", estará abierta al público hasta el 27 de agosto.

Retrato de José María Aguirre. José Gil de Castro. Lima, 1822.
Óleo sobre tela. 108 x 84,5 cm. Museo Histórico Nacional
Retratos de Revolución y guerra (extracto)

[En] el marco de la sociedad colonial, en que el nacimiento fijaba los grandes rasgos del destino individual, el punto inevitable de partida para [la biografía de José Gil de Castro] son sus ascendentes. Si bien hoy es extendido conocerlo, sobre todo en el ámbito chileno, como el "mulato Gil", es claro que el propio artista no habría usado ese término para referirse a sí mismo, como tampoco parecen haberlo hecho sus contemporáneos. Las fuentes mencionan acaso la denominación "pardo libre", para designar su estatuto racial, una categoría que, sin embargo, es citada por única vez en su información matrimonial. Fuera de esa escueta referencia, sabemos de su origen principalmente a través de la partida de casamiento de sus padres, en que se nombra a Mariano Carbajal Castro como pardo libre y a María Leocadia Morales como negra y esclava. Aunque su madre habría obtenido su libertad poco tiempo antes del nacimiento de Gil, su hermano mayor, Juan José, pasó su infancia y adolescencia como esclavo. (…)

Aunque nacido libre y con el aura de legitimidad que le otorgaba el matrimonio de sus padres, la esclavitud era aún un estigma familiar del que Gil de Castro no podría escapar del todo. Los pocos datos que se han podido recoger de su biografía confirman su voluntad de superar y sublimar sus orígenes a través de un esfuerzo permanente por el reconocimiento social y profesional.

El deseo de elevar su posición se revela en la forma de designarse. El pintor se identificará indistintamente utilizando a veces sus nombres de pila –José Gil– y otras su nombre completo –José Gil de Castro–. (…) Pero es interesante (que) Gil haya introducido la preposición "de" antes del apellido; sin duda, una estrategia para otorgarse mayor importancia (…).

Entre las artes manuales todavía consideradas "mecánicas", la pintura era probablemente una de las que mayor prestigio alcanzaba en el imaginario colonial, una práctica atractiva para quienes, como Gil de Castro, buscaban en esa profesión no sólo un medio de subsistencia, sino una vía para el ascenso social.

En ese contexto debió aprender también a leer y a escribir, un conocimiento que, en el tránsito al siglo XIX, seguía siendo el privilegio de unos pocos. Es posible distinguir en Gil de Castro un afecto particular por la palabra escrita, que se refleja en su vocación por la caligrafía, aplicada a todo tipo de inscripciones y firmas. (…)

“Nada prefirió más que la Libertad de la Patria”:
es el lema inscripto por Gil de Castro en este retrato de San Martín
No sería improbable que el impacto de los nuevos actores y las diferencias sociales que pusieron en evidencia hayan generado, en Gil de Castro, la percepción de que existían en Lima claras limitaciones para el desarrollo de su carrera, lo que posiblemente afectó su decisión de dejar el Perú. Podría incluso especularse si acaso la resolución arriesgada de pasar a un territorio en guerra, como era Chile en 1813, no haya tenido que ver con alguna expectativa respecto de las posibilidades que el nuevo régimen republicano pudiera quizá abrirle. (…) Su rápido ascenso y la gran cantidad de encargos que recibió al llegar a Chile son los mejores indicios del vacío que venía a llenar. (…)

Desde la perspectiva de la tradición limeña, de la que procedía, el retrato era efectivamente un género ostentoso y de gran aparato, producido para el entorno de la corte virreinal y los círculos aristocráticos de la capital. Desde la mirada chilena, era también un género que Gil de Castro estaba por entonces contribuyendo a imponer en una ciudad como Santiago, que buscaba afianzar su posición emergente mirando hacia los modelos impuestos en Lima. No es casual que figure como "Limeño, retratista" en la lista del gremio de pintores de la capital chilena, en mayo de 1817, una designación que señala claramente lo excepcional que podía resultar su especialización. (…)

En efecto, en el corto pero intenso período de la reconquista, entre fines de 1814 e inicios de 1817, Gil de Castro había ganado preeminencia como el pintor de elección de las familias identificadas con la monarquía española. Sus retratos de Fernando VII, de la aristocracia chilena y de algunos de los más conspicuos funcionarios realistas señalan, no tanto una posición personal, como la causa a la que, inevitablemente y de diversas formas, debió servir en ese momento político. (…)

La victoria patriota en Chacabuco, en febrero de 1817, sellaría el final definitivo del viejo orden y abriría una nueva etapa en el proceso revolucionario de la región. Santiago sería, en los años siguientes, el centro efectivo en donde confluirían las principales fuerzas de la causa de la independencia. Con las tropas de José de San Martín se establecerían entonces, en Santiago, los altos oficiales procedentes del Río de la Plata, un grupo significativo de corsarios y militares británicos y franceses, así como diplomáticos, comerciantes y políticos de distintos puntos. Así, el mismo año en que firmaba su último retrato de Fernando VII, Gil de Castro empezaba la gran serie de lienzos dedicados a San Martín, su círculo de oficiales y, poco después, a las figuras preeminentes del nuevo Estado independiente de Chile. (…)

Retrato de Tomás Guido. José Gil de Castro. Santiago, 1819.
Óleo sobre tela. 111,5 x 83,5 cm. Museo Histórico Nacional
Gil parece tomar entonces conciencia del lugar que cobraba el retrato en esta nueva coyuntura, así como de su propio papel en la construcción de la memoria del proceso de la independencia y de la formación nacional. Es interesante que una de las primeras obras en que se define el cambio sea el pequeño retrato de Bernardo O'Higgins, que lleva al pie una nueva fórmula autográfica, casi tan extensa como la relación de méritos del retratado: "Lo retrató fielm.te el Cap.n  de exto José Gil, 2.º Cosmografo, miembro de la mesa Topographica, y Antigrafista del Supremo Director: Año de 1821".

Entre todos estos cargos, el único que ha podido ser documentado es el de capitán de fusileros que le había sido acordado en Santiago a fines de 1817, en el Batallón de Infantes de la Patria, cuerpo compuesto por pardos libres (…). Es posible imaginar, en este punto, a Gil de Castro vestido de uniforme, como emulando a los oficiales que le había correspondido retratar. (…)

Cierta cercanía entre ambos (Gil de Castro y O'Higgins) queda insinuada en el gesto de firmar como "Antigrafista del Supremo Director", un título crucial para comprender tanto las aspiraciones de Gil de Castro como las ideas estéticas de su tiempo. (…) Antonio de Nebrija definió al antigraphus como "el que dibuja sacando de otra cosa", lo que lo asocia con la transcripción e imitación. Esa definición abarca, por extensión, también al retrato, un género que, tanto en la tradición europea como en los rastros que quedan del discurso artístico colonial, llegó a ser el paradigma de la veracidad y de la mimesis. El propio Gil recurre insistentemente a las fórmulas "lo retrató fielmente" o "lo delineó fielmente", un uso que busca afirmar el mérito del pintor sobre la perfección de la semblanza. (…)

Radiografía del retrato de San Martín de 1820

Es con esos títulos que emprende el regreso a Lima en 1822, siguiendo el camino abierto por San Martín y la Expedición Libertadora. (…) Sus estrechos vínculos con San Martín, entonces Protector del Perú, le permitieron acceder rápidamente a los círculos patriotas de la capital. En julio de ese año, precisamente, firmaba con nuevos títulos el retrato de cuerpo entero de Micaela Echevarría, esposa de José Bernardo de Tagle –quien ejercía en ausencia de San Martín el cargo de Supremo Delegado–: "Prof. José Gil Cap.an de Ynfantería de exto. Miembro de la mesa Topographica y Proto Retratista de la República de Chile". (…)

La obra de Gil de Castro permite reconstruir, entre otros aspectos olvidados de la experiencia revolucionaria rioplatense, la imagen que construían los oficiales de sí mismos, en una trama donde cuentan desde los distantes afectos familiares hasta el orgullo personal por los premios y méritos obtenidos en la lucha. Cada retrato condensa la biografía de la revolución. (…)

Gil de Castro se encontraba en el lugar estratégico del desarrollo de la guerra y supo –como tantos otros– beneficiarse de esa situación superando el escollo de su actuación artística durante la restauración absolutista. Este es un dato notable: su consolidación como el pintor más relevante de Chile ocurrió luego de Rancagua. Es posible imaginar su incertidumbre posterior a Chacabuco, más aún después de Cancha Rayada. Tal vez, su relación con los franciscanos le permitió un acercamiento a las fuerzas patriotas, sellado en el obsequio de la pintura de San Matías a San Martín y en la comitencia posterior de los retratos oficiales de este último. (…)

El artista necesita afirmar su nueva condición de patriota, pero también el ejército –la militarización– es el espacio que permite actuar corporativamente subsumiendo la corporación gremial del oficio. Es necesario el desplazamiento del gremio al regimiento, ante la ausencia de la legitimación profesional de la academia. Es notable que los ascensos militares ocurriesen luego de la comitencia de los retratos de San Martín. Tras la primera serie del general rioplatense, es ascendido a teniente primero de la tercera compañía de Infantes de la Patria y, luego de la segunda, en diciembre, a capitán de fusileros (…). La original aristocracia ciudadana de los méritos no solo mitiga el orden social de castas, sino que obliga a la publicidad de aquellos, ya que la revolución necesita de la expresión pública de fe, de la ejemplaridad virtuosa.

Por ello, las condecoraciones que refieren a toda la trayectoria militar al servicio de la revolución en cada retratado, su servicio a la causa americana. En este sentido, Gil de Castro, en sus largas cartelas del reverso, no se dirigió al espectador circunstancial del retrato –que no podía leerlas sin dar vuelta la pintura–, sino al propio retratado. El que lo retrata es un igual, otro ciudadano armado. (…) El anverso es ahora soporte de los lemas, nada más programático que el pronunciado en San Martín: "Nada prefirió más que la Libertad de la Patria".

Gil de Castro se presenta, entonces, como un artista sujeto a la coyuntura política que define su comitencia, aunque tal vez pueda suponerse que su apoyo a la causa patriota no es circunstancial –como muchos realistas, hubiera podido marchar a Lima–, sino consciente de que la misma favorece el ascenso social, que la sociedad de castas limeña no le hubiera permitido, y para ello, tiene el doble camino del ejército y el arte de la pintura, que la revolución ha unificado.

En este sentido, su temprana radicación en Santiago –con la modificación desde 1811 al régimen de tributos de castas y libertad de vientres– puede haber sido estimulada por la mayor movilidad que parecería augurarle los cambios revolucionarios a un "pardo libre" (…) La guerra revolucionaria obliga a la administración militar de lo artístico; Gil de Castro solo puede recibir sus encargos desde su nueva afirmación como ciudadano, cosmógrafo y capitán.

(…)… la obra de Gil de Castro no tiene relevancia en el relato del arte en el Río de la Plata, ya que las historias nacionales se han escrito con aquellos artistas que actuaron entre los posteriores límites territoriales del Estado moderno, aunque hayan pasado tan brevemente como Rugendas o Monvoisin. Aquella política fisonomista determinó su inclusión en el museo pero, a la vez, su exclusión del relato artístico.

Gil de Castro es solo, entonces, el pintor de los tempranos retratos de San Martín, más valorados por su condición de retrato del natural que por su calidad artística. Sin embargo, es difícil comprender el pasaje del antiguo régimen al arte republicano en el Río de la Plata sin pensar en el conjunto de retratos del artista peruano. Las elites de Buenos Aires, durante largo tiempo un lugar periférico en la estructura colonial hasta las reformas que la ubicaron como cabecera del nuevo virreinato, asumieron un papel central en la dinámica de los acontecimientos de comienzos del siglo XIX. Gil de Castro es el único artista que permite dar cuenta de la militarización rioplatense.

Fuente: Infobae

domingo, 20 de agosto de 2017

Bernardo de Monteagudo

Bernardo José Monteagudo nació en Tucumán, el 20 de agosto de 1789 y murió asesinado en Lima, el 28 de enero de 1825 fue un abogado, político, periodista, militar y revolucionario argentino, de posible origen mulato mezcla de criollo con una esclava de origen africano, que participó en los procesos independentistas en el Río de la Plata, Chile y Perú. Fue un temprano promotor de la independencia hispanoamericana,​ y a la edad de diecinueve años, uno de los líderes de la Revolución de Chuquisaca del 25 de mayo de 1809, de cuya proclama fue el redactor.



Vinculado a los "jacobinos argentinos" de la Revolución de Mayo, en especial al porteño Juan José Castelli, practicó, al igual que ellos, violentas políticas revolucionarias, adhiriendo al sector más radical del movimiento independentista. En 1811, fue autor del primer proyecto de constitución del Cono Sur americano. En 1812 reorganizó la Sociedad Patriótica del partido morenista, con cuyos miembros ingresó a la Logia Lautaro, que integraron entre otros Bernardo O'Higgins, José Miguel Carrera y José de San Martín.

Influyó en el Segundo Triunvirato, la Asamblea del Año XIII, de la que fue miembro, y el gobierno del Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Carlos María de Alvear.

Acompañó al general José de San Martín como auditor del Ejército de los Andes y sería de acuerdo a sus propias afirmaciones, que por otra parte son rechazadas por parte de la historiografía chilena el redactor del acta de independencia de Chile que proclamó Bernardo O’Higgins en 1818. En Perú, fue ministro de Guerra y Marina y, posteriormente, también ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores de San Martín, durante el primer gobierno independiente de ese país.

Luego del retiro de San Martín, colaboró con el libertador Simón Bolívar. Desarrolló una visión americanista de la revolución hispanoamericana, que lo llevó a proponer y diseñar la organización de una gran nación con los territorios que habían pertenecido a la corona española. Su ideario se confundió con el sueño idéntico de Bolívar, quien convocó el Congreso Anfictiónico de Panamá para establecer una confederación que incorporara a todos los estados de América.

Fundó y dirigió periódicos independentistas en tres países, como la Gaceta de Buenos Aires, Mártir o Libre y El Grito del Sud, en Argentina; El Censor de la Revolución en Chile, y El Pacificador en Perú.

Monteagudo murió asesinado en Lima, a la edad de treinta y cinco años. Su figura ha sido injustamente relegada.

Los restos de Monteagudo ya descansan en el Cementerio del Oeste 

Un cráneo de 13 millones de años muestra cómo serían los antepasados humanos

Para el ojo inexperto, la zona oeste del lago Turkana, en el norte de Kenia, parece infértil, con colinas rocosas y cenizas volcánicas.



Pero los antropólogos saben que la región de Napudet, donde está Turkana Basinas, es un prometedor lugar para encontrar fósiles de la época del Mioceno Medio, hace unos 13 millones de años. La persistencia de un profesor daría como resultado un monumental descubrimiento: un raro y completo cráneo de un bebé que podría dar a los científicos una visión de cómo lucían nuestros antepasados.

Por poco el descubrimiento no se da.

Isaiah Nengo, profesor de antropología en el De Anza College en California, buscó, en 2014, un equipo para formar una expedición de tres semanas. Pero nadie quería ir.

"No había nada útil que encontrar", dice Nengo que le respondían.

Él, que acababa de pasar dos años en la Universidad de Nairobi con una beca Fulbright, volvió a Kenia y reunió a un grupo de investigadores locales de fósiles. Había seis en total, incluyendo el cocinero del campamento.
Durante dos semanas de agosto, el equipo excavó pero no encontró nada. Aunque Nengo sabía que eso no era raro para la zona: "Podrías ir varios días, pasarte semanas y semanas y no encontrarías nada". Pero tenía la esperanza de encontrar algunos restos de fósiles o fragmentos de huesos, cualquier cosa para que la expedición valiera la pena.

El 4 de septiembre de 2014, el equipo volvió a trabajar durante varias horas en el lugar de la excavación y regresó con las manos vacías. La tripulación, cansada y decepcionada, guardó todo y comenzó a caminar de regreso al Land Cruiser, estacionado a poco más de un kilómetro del lugar donde habían estado trabajando.

Un miembro del equipo, el cazador de fósiles keniano John Ekusi, sacó un poco de tabaco y empezó a hacerse un cigarrillo.

Ekusi se adelantó al grupo y, al cabo de un rato, Nengo vio que el hombre se había detenido para inspeccionar algo con un fervor que le resultaba familiar.



"Si eres un buscador de fósiles, ya conoces esa mirada. Es como una bomba atómica que, aunque pueda explotar, no te importa porque estás muy concentrado en lo que estás observando", relata.

Cuando el grupo alcanzó a Ekusi, él había tocado la parte superior de un fósil.

"Casi al instante supimos que era el cráneo de un primate. Acabábamos de encontrar algo, estábamos muy felices", cuenta.

Eso que encontraron acabaría siendo lo que se cree que es el cráneo más completo de una especie extinta de simios en el registro fósil. Después de más de dos años de trabajo sofisticado en la proyección de la imagen y en la investigación geológica adicional en el sitio del hallazgo, el descubrimiento fue publicado en la revista Nature.

Según el artículo, los hallazgos de fósiles "más jóvenes" (los que tienen entre 6 y 7 millones de años) han arrojado luz sobre los antepasados humanos y los chimpancés. Sin embargo, se sabe mucho menos sobre los antepasados de más de 10 millones de años de todos los simios y humanos que existen ahora en la Tierra.

"Los fósiles relevantes son escasos y principalmente son dientes aislados o huesos parciales de mandíbula", según explica el artículo de la revista. "Por tanto es difícil encontrar respuestas a dos preguntas: ¿el ancestro común de los simios y los seres humanos se originó en África? ¿Cómo eran estos antepasados?", agrega.

El descubrimiento del cráneo de los simios infantiles, apodado como "Alesi" (que significa antepasado en Turkana, ayuda a superar algunas de esas incógnitas, no solo por lo intacto que está el exterior del cráneo sino por cómo se conserva el interior.

En septiembre de 2015, aproximadamente un año después de este hallazgo, Nengo obtuvo autorización del gobierno para llevar el cráneo desde Kenia a la instalación europea de radiación sincrotrón (ESRF) en Grenoble, Francia. Para él, según admitiría más tarde, sería una de las experiencias más angustiantes de toda su vida.

"Me senté todo el rato con ese espécimen en mi regazo hasta que llegamos a Grenoble. No lo aparté de mi vista, si iba al baño él iba conmigo", recuerda.

En la instalación, que produce las radiografías "más intensas del mundo", los científicos escudriñaron el cráneo y formaron imágenes en 3D para mostrar lo que era.

"Con su registro diario de las líneas de crecimiento hemos podido revelar la cavidad cerebral, los oídos internos y los dientes adultos no erupcionados", comentó en un comunicado Paul Tafforeau, un científico de ESRF. "La calidad de nuestras imágenes fue tan buena que pudimos establecer que los dientes del bebé tenían como un año y cuatro meses cuando falleció", añadió.

Al principio, los investigadores sospechaban que Alesi había sido un bebé gibón debido a su pequeño hocico. Sin embargo, una vez realizadas las exploraciones se determinó que los tubos auditivos óseos estaban completamente desarrollados, así como también los dientes adultos no erupcionados. Estaba claro que Alesi había sido un simio.

"Los gibones son conocidos por su comportamiento rápido y acrobático en los árboles. Pero los oídos internos de Alesi muestran que habría tenido una forma mucho más cautelosa de moverse", manifiesta Fred Spoor, del University College de Londres y del Instituto Max Planck de antropología evolutiva.

Los dientes de Alesi demostraron que el cráneo infantil no solo pertenecía a un simio cualquiera, sino a una especie que no se había conocido antes y que recibió el nombre de Nyanzapithecus alesi. Hasta entonces, los científicos no estaban seguros si las especies Nyanzapithecus eran monos o si se habían originado en Asia o África. Ahora, tal y como dijo Nengo, podría concluir que Alesi había sido parte de un grupo de primates que vivieron hace más de 10 millones de años en África.

"Siempre es muy importante saber, cuando estás buscando los linajes ancestrales, qué continente está envuelto. Eso ayuda a explicar la evolución de ese grupo en particular", sostienen Nengo. Alesi proporciona un vínculo importante entre los antepasados comunes de los simios, los humanos ancestrales y los primeros seres humanos.

"Encontrar este pequeño bebé que murió en la ceniza volcánica hace 13 millones de años muestra cómo fue nuestra etapa prehumana", confiesa.

Alesi está de regreso a Kenia. Nengo aseguró que planea continuar el trabajo de campo allí y utilizar ese descubrimiento "como una especie de ancla" para el estudio de los bebés y su papel en la evolución de los simios y los seres humanos.

miércoles, 16 de agosto de 2017

¿Mito o realidad?: la historia del gigante patagónico de dos cabezas

En un museo norteamericano yacen los restos de un hombre de 3,66 m que, aseguran, tiene origen sudamericano. Un recorrido por las leyendas que se forjaron a su alrededor

Kap Dwa, el gigante de dos cabezas: ¿mito o realidad?
Un pequeño museo de Baltimore, en EEUU, o más bien una "tiendita del horror", conserva los restos momificados de un gigante de 3,66 metros con dos cabezas, que aseguran tendrían origen patagónico.

El gigante de 3,66 m se encuentra en EEUU
Para entender el comienzo de la leyenda hay que remontarse siglos atrás, cuando el marino portugués Fernando de Magallanes llegó a las costas patagónicas entre 1510 y 1520, en la búsqueda de un paso entre el Atlántico y el Pacífico, paso que hoy lleva su nombre. Pero aquel viaje no solo sirvió para hallar el afamado estrecho sino para colocar a esta parte del mundo como uno de los epicentros de vida "gigantesca".

Antonio Pigafetta, marino fiel a Magallanes, escribió en la bitácora del viaje: "Vimos cerca de la playa (en la Tierra del Fuego) un hombre que era tan grande, que nuestra cabeza llegaba apenas a su cintura". Los llamaron "Patagones", algunos historiadores aseguran que la nominación proviene del tamaño desmedido de sus pies, otros que surge a partir de una novela popular en ese entonces, Primaleón, que incluyó una raza de salvajes llamada Patagonians. Por una razón u otra, de allí deriva el nombre Patagonia.

La cuestión es que, gigantes o no, la Patagonia quedó marcada a fuego por estas leyendas y hay una historia en particular que coloca a esta región del mundo como la progenitora de un fenómeno irrepetible: Kap Dwa, el gigante de dos cabezas.

La realidad es que no hay ningún documento fidedigno de época que ayude a comprobar la procedencia de este ser y su existencia -o aparición- se basa en dos historias.



De acuerdo con la primera, Kap Dwa fue encontrado por marineros españoles más de un siglo después de la visita de Magallanes, alrededor de 1670, en una playa del sur. Entonces fue capturado y llevado a un barco, donde fue atado a un mástil; pudo escapar a las ataduras y comenzó a pelear por su libertad, pero terminó muerto debido a una lanza que atravesó su pecho.

Fue momificado para alcanzar las costas de Gran Bretaña, donde fue un fenómeno de feria, y más tarde, ya en el siglo 19, llegó a los Estados Unidos donde continuó su derrotero como rareza de circo.



La segunda historia asegura que el gigante fue encontrado ya muerto en una playa con una lanza en su pecho. De acuerdo con esta versión, su procedencia sería Paraguay, donde los nativos momificaron su cuerpo y lo adoraron hasta que George Bickle, capitán de la goleta británica Olive Branch, conoció la historia y se robó el cadáver para transportarlo al Reino Unido.

En 1914, después de pasar de una feria de espectáculos a otra, los restos terminaron en el muelle Birnbeck en Weston, Reino Unido, donde se exhibió por 45 años hasta que Lord Thomas Howard compró los restos en 1959. Esta, la segunda versión, pertenece a Robert Gerber, norteamericano, coleccionista de rarezas, quien hoy es propietario del cuerpo, y quien todos los días pasa frente a la vitrina que protege a Kap Dwa, en su tiendita de horrores conocida como Bob's Side Show.

martes, 15 de agosto de 2017

La feroz competencia que fue clave en la desaparición de los neandertales de la faz de la Tierra

La desaparición, hace 40.000 años, de la especie arcaica humana neandertal ha sido un misterio para la ciencia.

Tanto los neandertales como los homo sapiens se alimentaban
de plantas y mamuts principalmente
La estirpe neandertal sobrevivió durante cientos de miles de años, en medio de severas fluctuaciones de temperatura, solo para ser testigos de la colonización de Europa por el Homo sapiens, los ancestros del humano moderno, hace 43.000 años.

El declive y eventual extinción del neandertal, apenas tres milenios después, se ha atribuido a que homo sapiens tenía una dieta más flexible y variada, y pudo ajustarse mejor a los tiempos de escasez. 

Sin embargo, un equipo internacional de científicos basados en Tubinga, Alemania, echa por tierra esa teoría.

En un reciente estudio publicado en el periódico especializado Scientific Reports, sostienen que el menú de nuestros ancestros era básicamente mamut y plantas, igual al de los neandertales.

Así que esta última especie fue desplazada y desapareció en una feroz competencia directa por los recursos disponibles, concluyeron.

"Muchos estudios examinan la cuestión de lo que produjo este desplazamiento", comentó el profesor Hervé Bocherens, del Centro Senckenberg de Evolución Humana y Paleoecología (HEP), de la Universidad de Tubinga.

"Una hipótesis sostiene que la dieta del humano anatómicamente moderno era más diversa y flexible y frecuentemente incluía pescado", explicó.

Bocherens y su colega Dorothée Drucker, una biogeóloga de la misma institución, decidieron poner a prueba la hipótesis analizando los hábitos dietéticos de estos ancestros humanos en base a los fósiles más antiguos encontrados en las cavernas de Buran Kaya, en la península de Crimea, en Ucrania.

"En el transcurso de este estudio, examinamos los restos de los antiguos humanos en el contexto de la fauna local", señaló Drucker.

"Hasta ahora, todos los análisis de la dieta de los humanos modernos estaban basados en descubrimientos aislados, de manera que son muy difíciles de interpretar".

A pesar de la falta de un registro fósil de dieta, el equipo de Tubinga reconstruyó el menú de nuestros ancestros midiendo el porcentaje de carbón estable y los isótopos de nitrógeno en los huesos de los antiguos humanos y de los animales presentes que potencialmente cazarían como antílopes saiga, caballos y venados.

También analizaron el contenido de nitrógeno-15 en aminoácidos individuales, permitiéndoles determinar no solo el origen del nitrógeno (uno de los elementos más importantes en la química orgánica) sino la proporción de este nitrógeno.

"Nuestros resultados revelan una proporción muy alta del isótopo de nitrógeno 15N en los humanos modernos del pasado", dijo Hervé Bocherens.

"Sin embargo, estos no tienen su origen en el consumo de pescado y productos afines sino, principalmente, de mamuts", resaltó.

Huesos de estos enormes paquidermos y otros grandes mamíferos han sido encontrados cerca de los huesos de neandertales.

A través de análisis de los isótopos en el colágeno de esos huesos se pudo determinar que la dieta principal de la especie neandertal fue de grandes mamíferos herbívoros, como el mamut, con una quinta parte compuesta por plantas.

Aunque la nueva investigación del equipo de Tubinga demostró una sorpresivamente alta proporción de plantas en la dieta de los humanos anatómicamente modernos, comparablemente mayor que para los neandertales, las principales fuentes de carne en ambas especies eran las misma.

"Según nuestros resultados, los neandertales y los ancestrales humanos modernos estaban en competencia directa en cuanto a su dieta", afirmó la doctora Drucker.

"Y parece que los neandertales salieron perdiendo en esta competencia", concluyó.

Fuente: BBC.com

Paraguay: cómo Asunción se convirtió en "madre" de más de 70 ciudades de Sudamérica hace 480 años

"La civilización del Río de la Plata no es obra de Europa: fue una empresa netamente asuncena".



La frase del escritor y expresidente paraguayo Natalicio González resume así parte de la historia del Cono Sur y uno de los temas que despiertan más orgullo en Asunción.

El fuerte fundado por españoles a orillas del río Paraguay hace 480 años se terminaría convirtiendo en la base de donde partieron las expediciones que establecieron más de 70 ciudades en Argentina, Bolivia, Brasil y, por supuesto, Paraguay. 

Sin embargo, los historiadores coinciden en que esa campaña conquistadora no habría sido posible sin el consentimiento y protagonismo de los carios, la tribu guaraní que habitaba en ese territorio.

Es cierto que los españoles fueron los que dieron a la actual capital paraguaya el rimbombante nombre La Muy Noble y Leal Ciudad de Nuestra Señora Santa María de la Asunción.

Pero fue el mestizaje único que se originó en ese lugar el que luego le otorgaría el no menos grandilocuente apodo "madre de ciudades".
Plan "B"

"Asunción fue el centro de la conquista en el Río de la Plata porque se consideró esta vía como el camino natural para el acceso a Perú", explicó a BBC Mundo Jorge Rubiani, arquitecto paraguayo y autor de varios libros sobre la historia del país.

Para acceder de forma más rápida y segura a la rumoreada riqueza del imperio Inca, los españoles fundaron Buenos Aires en 1536. Sin embargo, poco duraron en este punto estratégico del Río de la Plata. 

Asolados por los "hostiles indígenas de la comarca" y por la hambruna provocada porque "ni siquiera podían cultivar las tierras del entorno" sin ser agredidos, los españoles navegaron hacia el norte en busca de otro lugar donde instalarse, contó Rubiani.

Fue entonces que el 15 de agosto de 1537 el explorador español Juan de Salazar y Espinoza fundó Asunción, que se convertiría en la capital de lo que se conoce como la provincia Gigante de las Indias y que iba del Amazonas hasta la Patagonia.
Ganar-ganar

Los carios, a diferencia de los indígenas que encontraron en la zona de Buenos Aires, eran "una de las etnias guaraníes más dóciles", dijo Fabián Chamorro, gestor cultural e historiador paraguayo

Además, agregó, tenían algunas costumbres compartidas con los españoles, como la monogamia.

Asunción se presentaba también como "un punto equidistante entre los territorios a defender, para frenar la penetración portuguesa, y aquellos a explorar".

Para los carios, por su parte, el pacto con los españoles ofrecía la posibilidad de disponer de una tecnología de guerra que ninguna otra tribu indígena podía superar. 

"Fueron bien recibidos", afirmó Chamorro, quien integra La Colmena, un prestigioso grupo de investigadores y escritores sobre la historia de Paraguay.

Pero los españoles y carios se convirtieron en mucho más que aliados.

"Cuando llegó el originario grupo instalado en Buenos Aires con las primeras mujeres europeas, tras 4 años de fundada Asunción, alrededor de 2.000 mesticitos ya correteaban por el caserío asunceno", dijo Rubiani.

Y continuó: "Los españoles, más que conquistar, fueron 'indianizados' por los guaraníes".
Sus "hijos"

Cuando la ilusión de las riquezas de Perú se disipó, el sentido de Asunción cambió.

"Los mestizos se hicieron dueños de la situación; en ellos se unieron el instinto imperial de los españoles con el sueño autóctono de la hegemonía guaraní", escribió González, según cita el diario ABC de Paraguay.

Según González, en el "transcurso de tres siglos y medio, el esfuerzo asunceno dio origen a más de 70 ciudades", que se extendieron "desde la desembocadura del Plata hasta las remotas riberas del (río) Guapay", en Bolivia.

Entre las ciudades fundadas se destacan Santa Cruz de la Sierra (1561), que con 1,4 millones de habitantes es hoy una de las dos urbes más pobladas de Bolivia, así como también Córdoba (1573), Santa Fe (1573) y Corrientes (1588), que son actualmente las capitales de tres provincias de Argentina y tienen 1,4 millones, 650.000 y 350.000 habitantes, respectivamente.

También desde Asunción partió la que sería la segunda y definitiva fundación de Buenos Aires, en 1580. Este hito fue el principio del fin para la gloria de los asuncenos.
La decadencia

En 1617, por razones de gobernabilidad, defensa y comercio, aquel vasto territorio fue dividido en la provincia del Río de la Plata, con Buenos Aires como capital, y la provincia del Guairá, de la cual Asunción pasaba a ser la capital.

"La falta de interés de la corona española en la provincia 'original y secular' hizo que fuera perdiendo territorios y hasta la costa del mar", dijo Rubiani.

Fuente: BBC.com

Los "del Corro" de Argentina

En Argentina hay por lo menos tres familias "del Corro"

La más antigua quizás es la de Miguel del Corro, paraguayo que figura entre los fundadores y primeros pobladores de Buenos, y su mujer María del Aguilera, americana, en 1580 según Gammalsson, que en otro oportunidad trataremos en este blog

En segundo lugar está la de Salta Fundada por Teodoro del Corro casado con María Josefa González de Reyes, que también será tratada en el futuro

En tercer está la de Tucumán fundada por el Tarijeño Sebastián del Corro casado en la Catedral de Tucumán en 1806 con María del Carmen Paz Espinoza,

Por último la de Córdoba de la formó parte el Congresal de 1816 Miguel Calixto del Corro, que será desarrollada a continuación

I) Marcos del Corro y Doña Ángela de Bringas, naturales y vecinos de la villa de Laredo (Santander) celebraron sus esponsales allí el 2 de marzo de 1727, naciendo de esa unión

II) Miguel Antonio  del Corro y  Bringas, de igual naturaleza, que pasó al Río de la Plata, avecindándose en la ciudad de Córdoba del Tucumán, donde contrajo enlace el 12 de mayo de 1770 con Doña Jerónima de Cabanillas y Saavedra (hija de Don Bernardo Antonio de Cabanillas y de Doña Úrsula Rosa de Saavedra, en la que procreó a

1) María Agustina del Corro y Cabanillas, casada el 15 de mayo de 1791 con Don Antonio Benito Fragueiro, hijo de Don Alejo Fragueiro y de Doña Bernarda de Outon, naturales de la villa de San Julián (Galicia), padres de:

a) Benito Antonio Fragueiro del Corro, se casó el 14-6-1828 con Josefa Isabel Frías Ávila, n. el 22-6-1813 en Santiago del Estero y fallecida el 20-9-1892 en Buenos Aires, padres de

          a1. Justa Fragueiro Frías casada con su pariente José Javier Frías Díaz

          a2. Pedro Fragueiro Frías casada el 30-6-1866 con su pariente María Justa Frías García            (1844-1896), con sucesión padres de:
                
         a3. Antonio Fragueiro Frías casado con Benedicta Flavia Zavalía Arias (1837-1889), hija de José Antonio Zavalía Lami y Justina Arias Sánchez, con sucesión.

         a4. Rafael Aparicio Fragueiro Frías casado con Celedonia Salvanach Diago, padres de:

b) Mercedes Fragueiro del Corro, casada en Córdoba el 24-10-1816 con Pedro García Posse Usandivaras, con sucesión, contrajo 2das nupcias en 1829 en la misma ciudad con su cuñado Nicolás Hipólito García Posse y Usandivaras

c) Florentina Josefa Fragueiro del Corro, casada con Cayetano Lozano Goyechea, padres de

       c1. Cayetano Lozano Fragueiro (1836-1888) casado el 29-10-1870 con Teresa Páez Coutiño

       c2. Antonia Lozano Fragueiro casada en Córdoba en 1865 con su tío Mariano Antonio Fragueiro del Corro

d) Mariano Antonio Fragueiro del Corro, casado son su sobrina Antonia Lozano Fragueiro

2) José Agustín del Corro y Cabanillas, que sigue en III lugar.

3) Javier del Corro y Cabanillas, Capitán, guerrero de la Independencia, que prestó importantes servicios a las órdenes del General Manuel Belgrano y después del Gral. José María Paz. Casó dos veces: la primera el 3 de abril de 1813 con Doña Josefa Mariana de Isasa; y la segunda el 29 de noviembre de 1817 con Dña. Bernabela Maldonado (hija de Don Francisco Maldonado y de Doña Josefa Aguilar), nacieron:

a) Clementina del Corro y Maldonado
b) Pastora del Corro y Maldonado
c) Elisa del Corro y Maldonado, que fue religiosa
d) Laureano del Corro y Maldonado, bautizado en la Catedral de la Asunción en 1831
e) Clementina Dorotea del Corro y Maldonado, bautizada en la misma Catedral en 1833

4) Ana María del Corro y Cabanillas, esposa de Don José María de Eguiluz, padres de:

a) José Manuel Zenón Eguiluz del Corro, nacido en 1819, casado el 30-6-1839 con Telésforo Olmos Cabanillas (1820-1879), con sucesión

b) José Eguiluz del Corro casado con su parienta Carmen del Corro y Bejarano, padres de:

         b.1. José Francisco del Corazón de Jesús Eguiliz del Corro, nacido en Córdoba el 10-10-1842 y casado en Córdoba en 10-9-1872 con Carmen Cáceres Olmos

c) Antonina Eguiluz y del Corro casada con su pariente Alejandro del Corro y Castro

5º) Gaspar del Corro y Cabanillas, Coronel, casado él 16 de junio de 1806 con Doña Romualda Moyano y Deza(1785-1866), padres entre otros de:

a) María Dolores del Corro y Moyano, nacida en 1811 casada con Hilarión Plaza (1800-1871), Sargento Mayor
b) Encarnación del Corro y Moyano casada con Eloy Moyano Chávez

c) Benjamín Mamerto del Corro y Moyano, casado con Salomé Monzón Mendivil, nacida en Tucumán, padres de:
         c.1. Miguel Mamerto del Corro y Monzón, nacido el 11-9-1867 casado el 7-6-1889 en la Catedral de Tucumán con María Cainzo Bertrés

Miguel Calixto del Corro, Congresal den1816
6) Miguel Calixto del Corro y Cabanillas, sacerdote ilustre nacido en Córdoba el 14 de octubre de 1775. Se graduó de Dr. en Teología en 1798, y en 1800 recibió las sagradas órdenes, obteniendo luego, por oposición, la silla de magistrado de la Catedral. En 1816 fue elegido representante de su provincia ante el Congreso de Tucumán. Fue un hombre culto, inteligente, de basta preparación y orador sagrado de cimentado prestigio. Falleció en Córdoba el 16 de setiembre de 1851.

III) JOSÉ AGUSTÍN DEL CORRO Y CABANILLAS, contrajo nupcias el 18 de enero de 1806 con Dña.Josefa Bejarano y Salguero (hija de Dn. José Bajarano y de Dña. María Salguero), a la que hizo madre de

1) Narciso del Corro y Bejarano, que el 4 de mayo de 1831 celebró enlace con Dña. Mariana Altamira y Arias de Cabrera, hija de Dn. Pedro Altamira y de Dña. María Jesús Arias de Cabrera

2) Máximo del Corro y Bejarano, que el 3 de diciembre de 1851 se unió en matrimonio con Dña. Eulalia Obregón y Arias, (hija de Dn. José Reyes Obregón y Gómez y de Dña. Concepción Arias y Ortiz; nieta paterna de Dn. José Obregón y de Dña. María Gómez; y por la materna de Dn. José Gabriel Arias y de Dña. Feliciana Ortiz).
De dicho enlace nacieron:

A) Miguel del Corro y Obregón.
B) Manuel del Corro y Obregón.
C) Ramón del Corro y Obregón, casado en 1875 con su prima Doña Clara Puentes y Obregón
D) Máximo del Corro y Obregón, casado con Dña. Leonor Ayala, (hija del Teniente Gral. del Ejército Argentino Dn. Juan Ayala, natural del Uruguay, figura bizarra y simpática de los viejos militares de nuestra organización nacional, quien tomó parte en la campaña del desierto y en la guerra del Paraguay, como así también en muchas acciones libradas en las luchas civiles; y de Dña. Carmen de Eguiluz y Olmos. Nieta paterna de Dn. Juan de Ayala y de Dña. Patricia Molina, y por la materna nieta de Dn. José Manuel Zenón de Eguiluz y Corro y de Doña. Telésfora Olmos; segunda nieta de Dn. José de Eguiluz y de Dña. Ana María del Corro y Cabanillas; tercera nieta de Dn. José de Eguiluz y de Dña. Josefa Suazo, naturales de Bilbao, Vizcaya). Del expresado enlace nacieron: Eulalia; Leonor; Juan; Manuel, Ingeniero Civil; y Gustavo del Corro y Ayala.

3) Gregorio del Corro y Bejarano, esposo de Doña Salomé Castro, en la que tuvo a:

A) Alejandro del Corro y Castro, nacido en San Juan y casado en Córdoba el año 1888 con su deuda Doña Antonina Eguiluz y del Corro, en la que procreó a Miguel; José; Gregorio; María Susana; María Salomé y Pío Cruz del Corro.
B) Carmen del Corro y Castro, esposa de Don Julio Labatú, padres de Julio Labatú y del Corro, casado con Dña. Zulema Echenique y Lazcano (c.s.).

4 ) Carmen del Corro y Bejarano, esposa de su deudo Don José Eguiluz y del Corro (c.s.).
5º) Antonina del Corro y Bejarano.
6º) David del Corro y Bejarano.
7º) Pío del Corro y Bejarano, que, como su hermano David, vivieron en San Juan.

Fuente:
1) Linajes de la Gobernación del Tucumán de Arutro G. Lazcano Colodrero
2) Familia Maldonado.com
3) Family Search
4) Gentuc
5) Wikipedia