En los eruditos capítulos que firma en el libro Los vascos en América, Jorge Corominas se ocupa por primera vez de una vieja familia tucumana, los Basail. Nos informa que en las últimas décadas del siglo XVIII llegó a nuestra ciudad Juan Manuel de Basail y Goicoolea, nacido en 1755 en Elorrio, provincia de Vizcaya. Era hijo de Juan Antonio de Basail y Acha, y de Josefa de Goicoolea y Bolívar.
Se casó aquí con una tucumana, María Josefa Ramos, hija de Agustín Ramos, español y de María Josefa Figueroa, tucumana. Se sabe que fue miembro del Cabildo, y que en su casa impartió las primeras letras a niños de la ciudad. El matrimonio Basail-Ramos tuvo seis hijos. Una curiosidad es que todos fueron apadrinados, en el bautismo, por el prominente español José Ignacio de Garmendia y su esposa Elena María de Alurralde.
El primer Basail-Ramos fue sacerdote y se llamaba José Francisco; firmó Basail, a secas, sin el “de”, como todos sus hermanos. Estudió en el curso de Filosofía que el afamado padre Chorroarín dictaba en el convento de Santo Domingo de Tucumán, y recibió las órdenes sagradas en Córdoba. Vuelto a su provincia, fue párroco del Curato de Río Chico, con sede en Medinas. Era “maestro en Sagrada Teología” y ministro “virtuoso y de un saber nada común”. Murió en 1866 y lo enterraron en el templo dominico.
El teniente Basail se casó con Pilar Llanes, con quien tuvo seis hijos: Nicanor, Santiago, Rosa, Francisca, Donato y Amalia Basail, esposa de Ramón Rosa Goitia; todos vivieron y murieron en la villa de Medinas.
El tercer Basail-Ramos fue Agustín, fallecido en 1792. El cuarto fue María Rosario, esposa de José Manuel Acosta. Fueron padres, entre otros, de María Domitila Acosta Basail, quien se casó con Clemente Usandivaras, y al enviudar, con su cuñado Javier Usandivaras. Hijo de la primera nupcia fue el destacado industrial tucumano Javier S. Usandivaras (1844-1895), fundador del ingenio Perseverancia, en la zona de Los Vázquez.
No hay mayores referencias del quinto y sexto vástagos de la familia Basail-Ramos, que fueron un varón y una mujer: José Gabriel, nacido en 1796, que fue Alcalde de Barrio, y Fortunata, que murió en la niñez.
Producto de cuidadosa investigación original, las referencias de Jorge Corominas rescatan la primera generación de un antiguo apellido de Tucumán, cuya sangre corre por las venas de varias familias diseminadas en el país.
Fuente: Familias Tucumanas, Revista CCC - Carlos Páez de la Torre



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