Los Avellaneda llevan más de tres siglos en nuestro país, y a lo largo de ese tiempo se ganaron, en buena ley, brillante figuración en los libros de historia. El primero del apellido fue un vasco, nacido en la villa de Beci, en Vizcaya, hacia 1655, que un día resolvió venirse a América. Por razones que sólo él sabía, se afincó en la entonces joven ciudad de San Miguel de Tucumán, que todavía estaba instalada en Ibatín. Las funciones que ocupó allí muestran que gozaba de la consideración del vecindario y autoridades. Consta que fue capitán y miembro del Cabildo, como alcalde de Primer Voto, alcalde ordinario y alcalde de la Santa Hermandad.
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| Estatua de Marco Manuel Avellandeda “mártir de Metán” en Mausoleo familiar del cementerio de la Recoleta |
Participó, en 1685, en los rituales de traslado de la ciudad a su asiento actual. Tenía tierras en Famaillá y de su matrimonio con Catalina López de Villacanes había tenido un hijo, Tomás.
La carrera de éste fue parecida a la del padre. Actuó como miembro del Cabildo, maestre de campo y luchador contra los indios del Chaco. Se casó con la catamarqueña Juana de la Vega y Castro. Al enviudar, ella regresó a su tierra natal y se estableció en Polco. Todos sus hijos eran nacidos en Tucumán: Tomás, Simón, Ignacio, María.
Este Simón prolongaría largamente su descendencia al casarse con María Leocadia Mercado. Pero nos interesa Ignacio. Nacido en Tucumán hacia 1733, tuvo una extensa actuación en el Cabildo y murió en Catamarca en 1789. Se había casado dos veces, la primera con doña Agueda Espeche, de la que tuvo diez hijos; de la segunda, con Petrona de Tula y Herrera, tuvo seis más.
| Juan Nicolás de Avellaneda y Tula |
Entre estos seis estaba Juan Nicolás de Avellaneda y Tula, que nació en 1788 y murió en Tucumán en 1855. Adhirió a la Revolución de Mayo y, consumada la autonomía de la provincia de Catamarca en 1821, fue su primer gobernador.
Se casó con doña Salomé González y tuvieron un único hijo, el doctor Marco Manuel de Avellaneda, figura central del pasado del noroeste argentino. Abogado y gran amigo de Alberdi, fue animador de la Liga del Norte contra Rosas en 1840. Tras la derrota de Famaillá, intentó huir a Bolivia, pero fue capturado y ejecutado en Metán.
Se había casado con Dolores Silva, con quien tuvo varios hijos, entre ellos el presidente Nicolás Avellaneda, nacido en 1836. Fue una de las figuras fundamentales de la organización nacional: impulsor de la Conquista del Desierto, de la educación pública y del ferrocarril a Tucumán, además de destacado orador y escritor.
| D. Nicolás Avellaneda y Silva |
Sus hermanos también tuvieron actuación relevante: Marco Manuel fue diputado y ministro nacional; Eudoro se destacó en Tucumán como político e impulsor de la industria azucarera.
Hace más de tres siglos que se afincó en esta parte del país el primero del apellido, un vasco que actuó en el traslado de San Miguel de Tucumán, y cuya descendencia alcanzó figuras como el “mártir de Metán” y un presidente de la República.

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