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domingo, 8 de junio de 2025

Los Alberdi

 Usaré algunos datos de dos trabajos ("Linaje de Alberdi", de Jorge Corominas, y "García Alberdi", de Ventura Murga), además de la bibliografía conocida, para dar noticias del apellido —por tantos motivos ilustre— del gran publicista tucumano cuyas "Bases" fueron fundamentales para dotar a la Argentina de una Constitución, en 1853.



El doctor Juan Bautista Alberdi-Aráoz,
 óleo de De Nagy.


El primero de la familia que vino a nuestras tierras fue don Salvador de Alberdi. Nacido hacia 1757 en el señorío de Vizcaya, hijo de Manuel Ventura de Manuel Alberdi, hijo natural del prócer, quien nunca lo reconoció.


La casa de don Salvador de Alberdi en la vereda del Cabildo,
según un dibujo del doctor Luis F. Aráoz, de 1915, con sus anotaciones.

Alberdi y de Magdalena de Egaña, ya aparece en 1778 residiendo en Buenos Aires, y ese mismo año se establece como comerciante en Tucumán.


Aquí se casó en 1790 con Josefa Rosa de Aráoz, de la histórica familia tucumana de ese apellido, hija de Francisco Javier de Aráoz y de Petrona Balderrama. En una conocida página, Alberdi describiría con cierto detalle a sus progenitores: narra que su madre era "de alta estatura, delgada, rubia como la compañera obligada de un hombre de pequeña estatura, como era mi padre, cabello negro, cuerpo enjuto y ágil, cual verdadero vasco". Fue don Salvador reiterado miembro del Cabildo, desde la última década del siglo XVIII, así como capitán de milicias y delegado del Consulado, todo sin descuidar los trajines de la tienda que tenía.


De los varios hermanos de Juan Bautista Alberdi, sólo la mujer, Tránsito, se casó y tuvo descendencia, mientras el resto se quedó soltero.


Alberdi es colateral, por vía de su hermana. En efecto, María del Tránsito Alberdi-Aráoz, nacida en 1806 y fallecida en 1870, se casó en Tucumán con Ildefonso García, hijo de Diego García-Medina y de Celestina Zavalsa (u Olleta, dice Murga).


De este matrimonio nacieron tres hijos. El mayor fue Federico García-Alberdi, radicado en San Nicolás de los Arroyos; allí se casó con Febronia Sánchez, prolongándose el apellido en varios vástagos de distinguida actuación: dos, Benito y Manuel, fueron intendentes municipales de San Nicolás, y otro de ellos, Federico (1854-1914), tras una importante carrera en la Justicia bonaerense, se radicó en Santa Fe, donde fue presidente del Superior Tribunal y catedrático titular de la Facultad de Derecho.


En cuanto a los otros dos García-Alberdi, fueron mujeres: Josefa, que se casó con Remigio Colombres-Alurralde, y Julia, casada con Francisco Colombres-Alurralde, hermano del anterior. Ambos matrimonios tuvieron sucesión. Destaco, entre los descendientes de Josefa y Remigio, al gran historiador del Tucumán colonial, el académico Carlos Luque-Colombres Lacavera; al doctor Nicanor Colombres-Aignasse, médico e historiador, o al jurisconsulto doctor René Gastón Colombres-Aignasse.


De los varios hermanos de Juan Bautista Alberdi, sólo la mujer, Tránsito, se casó y tuvo descendencia, mientras el resto se quedó soltero.


El historiador Carlos Luque Colombres,
 uno de los bisnietos de la única hermana de Alberdi que tuvo descendencia.


En 1810, al estallar la Revolución de Mayo, abrazó sin titubear la causa patriota, y el Congreso de la Independencia le otorgó carta de ciudadanía argentina. Murió en 1822, y no tengo duda de que su interesante vida merecería un detallado estudio histórico-biográfico.


Seis hijos había tenido de su esposa, que lo dejó viudo pocos meses después de nacer el último. Dos murieron en la infancia: María del Rosario, a horas de nacida, e Ignacio, cuando llegaba al uso de razón. Luego estaban Felipe Timoteo, que vivió de 1801 a 1833 obstinadamente soltero, miembro del Cabildo y de la Sala de Representantes; Manuel Ventura, que se dedicó al comercio y terminó sus días, igualmente soltero, a los 32 años, en 1804. Por fin, la lista de los Alberdi-Aráoz se completaba con María del Tránsito, de quien nos ocupamos en el párrafo siguiente, y el famoso Juan Bautista, nacido en 1810 y fallecido en 1884, tras la brillante carrera cívica e intelectual que todos le conocemos. Recordando el triste episodio de su orfandad, Alberdi escribía: "Mi madre había cesado de existir, con ocasión y por causa de mi nacimiento. Puedo, así, decir, como Rousseau, que mi nacimiento fue mi primera desgracia..."


 Manuel Alberdi, hijo natural del prócer,
 quien nunca lo reconoció.



Juan Bautista engendró un hijo natural, Manuel (1837-1900), al que nunca reconoció formalmente y que no tuvo descendientes. Por ello es que la única posteridad del apellido Alberdi


Fuente: Revista CCC - Carlos Páez de la Torre

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