martes, 15 de noviembre de 2016

Los invasores británicos y la antigua Chacarita

Marqués don Rafael de Sobremonte
Cuando gobernaba el Marqués don Rafael de Sobremonte, llegaron a Buenos Aires invasores británicos con la decisión de apoderarse de estas “provincias de ultramar” de la Corona española. A fines del mes de junio de 1806, los ingleses (corresponde llamarlos británicos, pero usaremos la terminología habitual) desembarcaron cerca de la localidad de Quilmes dirigidos por el general Guillermo Carr Beresford. La escuadra que los traía había partido de la recién conquistada colonia holandesa en El Cabo, al el sur de África y los navíos estaban comandados por el comodoro Home Popham. El virrey Sobremonte no atinó en tales circunstancias a dictar medidas para contener a los invasores y así, los 1500 soldados enemigos pudieron apoderarse del Fuerte y por ende, de la ciudad de Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata. Mientras el Virrey se dirigía al interior en procura de ayuda militar, el pueblo se aprestó a reconquistar su ciudad. Españoles y criollos procuraron armarse bajo la dirección de don Santiago de Liniers, un oficial de marina francés bajo las ordenes españolas (ambos países eran entonces aliados contra el enemigo común: Inglaterra). El criollo don Juan Martín de Pueyrredón logró reunir 600 hombres –casi todos paisanos– y enfrentó a los invasores en Perdriel, donde fue derrotado. Liniers tomó entonces el mando general de sus tropas y se trasladó a Colonia (Uruguay), para solicitar ayuda. Al retornar, se reunieron con él los dispersos de Perdriel y se dirigió hacia la ciudad. También se incorporaron pobladores de las afueras, que debieron atravesar lodazales, pues el tiempo era lluvioso. Todas las tropas procuraron concentrarse en los caserones de la Chacarita, que habían construido hacía ya muchos años los jesuitas. Allí los hombres descansaron y se proveyeron de más armamento, incrementado el contingente por la incorporación de labriegos y pobladores de nuestros barrios de hoy. El día 10 de agosto, el capellán, Padre Pedro Larrañaga ofició misa en la capilla, a la que asistieron don Santiago de Liniers, los oficiales, soldados y el vecindario. Luego, el ejército reconquistador avanzó desde la Chacarita hacia los Corrales de Miserere (Plaza Once de Septiembre) para desde allí intentar atacar la Fortaleza (hoy Casa de Gobierno, en la Plaza de Mayo). Liniers intimó la rendición al jefe británico Beresford desde El Retiro, lugar que logró ocupar y entonces se entablaron violentos combates. Finalmente el 12 de agosto de ese año de 1806, los británicos se vieron obligados a rendirse. Su flota permanecía en el Río de la Plata esperando la llegada de refuerzos para volver a atacar la posesión española. En 1807, los refuerzos para el ejército británico ya habían arribado. La fuerza de invasión llegó a contar con 12.000 hombres dirigidos por el general John Whitelocke. Pronto cayó Maldonado, en la otra Banda y enseguida Montevideo; fue inminente el segundo ataque a la ciudad de Buenos Aires. Inicialmente los invasores, lograron derrotar a Liniers, quien debió internarse en la campaña y halló acantonamiento en los caserones de la antigua Chacarita Así informaba Liniers a sus superiores militares:

Mi puesto de reunión era la Chacarita de los Colegiales, pero la oscuridad de la noche me impidió tomarla por el riesgo inminente que tenía de caer en alguna avanzada de los enemigos y esto me hizo determinar a pasarla en una casa en la que tuve la noche más amarga que jamás he sufrido. Al amanecer el día 3 me transporté a la citada Chacarita, donde encontré algunas piezas de artillería de a 11, de la batería de la Recoleta, las que se habían salvado y desde allí marché inmediatamente a la ciudad.

El historiador Alberto M. Salas, dejó esta nota que tomó de documentos del Archivo General de la Nación:

(…) ante el inminente ataque de los ingleses, ya en la Banda Oriental, se pidió al doctor Chorroarín, Rector del Real Colegio de San Carlos, que lo desocupara, para que en el edificio se instalaran soldados, enviando para ello a los alumnos a los campos de la Chacarita. (7 de marzo de 1807.)

El 4 de julio de 1807, la situación en Buenos Aires era dramática: los británicos se aprestaban, pero el pueblo en armas también estaba dispuesto para la defensa… Y en esos momentos llegó un chasqui desde la Chacarita del Real Colegio de San Carlos y anunció a los pobladores que en tal lugar estaba ya listo el ejército, con artillería, soldados y milicianos –entre ellos muchos lugareños de la Chacarita– listos para marchar a defender a Buenos Aires. Pronto se entabló la lucha con los británicos que habían partido de El Retiro y el 5 de julio de 1807, el pueblo de Buenos Aires volvió a derrotar a los invasores.

EL MOJÓN DE LA ARGENTINIDAD

La Chacarita de los Colegiales, como hemos visto, vivió en los años de 1806 y 1807 momentos de gloria. Rindamos homenaje a muchos agricultores y pobladores de estos lugares que lucharon contra los que pretendieron apoderarse de nuestra ciudad. Como recuerdo de tales sucesos, hace pocos años se colocó en la intersección de las calles Corrientes, Forest y Jorge Newbery un monolito llamado Hito de la Argentinidad construido con ladrillos de la Chacra de Márquez. Lo mismo se hizo en otros lugares donde se convocaron o pasaron los pobladores en respuesta al llamado de la ciudad amenazada.

DESDE 1807 HASTA LOS DÍAS DE MAYO DE 1810

Entre 1807 y 1810, es decir, desde el heroico momento en que se encaró la “defensa” de la capital del Virreinato del Río de la Plata, hasta el movimiento revolucionario del 25 de Mayo, hubo calma en la “chacrita” de los antiguos jesuitas y su entorno campesino. Los alumnos del Real Colegio Convictorio Carolino retornaron a sus estudios y volvieron a descansar en las bellas llanuras del oeste, cerca del arroyo Maldonado, –entonces con buenas aguas e incluso peces– praderas feraces, montes de árboles frutales y de sombra y la posibilidad de andar a caballo, sin freno a sus galopes. Pero otros tiempos se avecinaban…

Fuente:
1. Chacarita y Colegiales
2.La antigua Chacarita de los Colegiales – Diego A Del Pino

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