viernes, 22 de abril de 2016

21 de Abril de 1822 - Combate de Riobamba

Pocas veces en la Historia de la Humanidad, se ha visto una situación tan épica y heróica como la llevada a cabo por un puñado de Granaderos a Caballo, una lluviosa tarde de abril de 1822, en las afueras de una villa ecuatoriana llamada "Riobamba".




Un Escuadrón de Granaderos de los Andes, al mando del Sargento Mayor Juan Galo de Lavalle, integrante de la avanzada del Ejército del Mariscal Sucre, se encuentra de pronto, frente a tres Escuadrones de caballería Realista, fuertes cada uno de 120 hombres.

Sin dudarlo, Lavalle desenvaina su corvo y ordena a sus 96 Granaderos a hacer los mismo. En la lejanía, Sucre observa a aquel puñado de soldados que se preparan para presentar batalla al enemigo. Piensa, y con lógica razón, que es una lástima que aquel grupo de valientes se pierda en tan loco y desigual encuentro.

Sin embargo Lavalle tiene otra cosa en mente. Hace poner a sus hombres en línea y avanza hacia los enemigos que los cuadriplican. Son casi cuatro soldados realistas, por cada Granadero...

Ambas fuerzas se acercan, y estando a apenas quince pasos de distancia, Lavalle manda a tocar a su trompa de órdenes, el grito de guerra de los Granaderos a Caballo... "¡A DEGÜELLO!".

Los realistas, sorprendidos de la osadía de los argentinos, luego de perder a los más valientes, sableados sin piedad por los Granaderos, vuelven caras, huyendo del Campo del Honor, dejando a varios muertos y heridos tendidos en el suelo. Los persiguen implacables aquel puñado de Granaderos, que los sablean con crueldad. Cuando los soldados argentinos llegan al alcance de la fusilería realista, detienen la persecución y vuelven al tranco hacia sus líneas.

Luego de la sorpresa sufrida por los realistas, éstos se reagrupan y reordenan, y acicateados por algunos oficiales, detienen su huída y deciden atacar a los Granaderos que retrocedían hasta sus líneas.

Percatado de ésto, Lavalle continúa su retroceso, y cuando los realistas estaban ya cerca, da media vuelta y vuelve a enfrentarlos.

Dirá Lavalle en su Parte del Combate:
"...El coraje brillaba en los semblantes de los bravos Granaderos, y era preciso ser insensible á la gloria para no haber dado una segunda carga..."

Y así lo hizo...
En el segundo choque, los realistas se mantuvieron un poco más firmes, pero al ver caer a los más valientes, volvieron caras nuevamente y huyeron en ignominiosa derrota.

Lavalle y sus hombres se pasearon hasta casi entrada la noche sobre los muertos realistas, desparramados en aquel fangal llamado "Riobamba".

En éste segundo choque, cincuenta Dragones de Colombia se sumaron a los patriotas y contribuyeron a la Victoria.

Lavalle y sus hombres tuvieron 2 muertos y veinte heridos. En tanto los realistas tuvieron 52 muertos y cuarenta heridos. La victoria fue total, y significó que la caballería realista no pudiera recuperarse hasta el final de la Campaña.

Desde aquel memorable Combate, considerado por muchos como el más brillante de Caballería acontecido durante la Guerra de Independencia Americana, es que Lavalle adquiere el apodo que lo marcara para siempre. Desde aquel día de abril de 1822, el Sargento Mayor Juan Galo de Lavalle González Bordallo será conocido como "EL LEÓN DE RIOBAMBA"

Fuente: Granaderos Bicentenario

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