domingo, 19 de julio de 2015

Ramas Cordobesas de los Argañarás y Murguía - Parte II

Rama Primera

               I) DON PEDRO DE ARGAÑARÁS Y MURGUÍA, el mozo, nació en San Miguel de Tucumán entre los años 1718 y 1719. Fue alumno de la Universidad de Córdoba, habiendo ingresado al primer curso de Filosofía el 24 de marzo de 1744. Rindió el último examen para obtener el grado de licenciado en Artes el 28 de setiembre de 1746 y la última prueba del tercer curso de Filosofía el 21 de marzo de 1747. Ello no obstante, en ninguno de los documentos consultados su nombre va precedido de grado académico alguno, sino tan solo de los militares de capitán y sargento mayor.[17]
               El 19 de agosto de 1747 lo hallamos nuevamente en Tucumán, presentando ante el cabildo su título de regidor XXIV en arrendamiento de vara, junto con un despacho del gobernador Espinosa de los Monteros en el que ordena al cuerpo tomarle juramento “luego al punto”, lo que se verifica seis días más tarde.
               El 1º de enero de 1748 es elegido por mayoría de votos alcalde de la Santa Hermandad de su ciudad natal, cargo que asume recién el 2 de marzo siguiente a causa de un conflicto suscitado en torno a las elecciones, cuya solución se somete a la decisión del gobernador.
               Poco después, por orden de los jueces oficiales de la real Aduana de Puerto Seco, se declaran vacantes todos los oficios otorgados en arrendamiento que no se hubiesen rematado ante ese tribunal y se ordena realizar nuevos pregones. El auto conteniendo dicha orden es presentado ante el cabildo tucumano el 30 de setiembre de 1748 por el teniente tesorero don Francisco Javier de Cabrera y notificado dos días después a los afectados, entre los que se encuentra don Pedro, quien firma bajo protesta y solicita copia autenticada para reclamar sus derechos. El 24 de diciembre siguiente vuelve a asistir a una reunión capitular investido de su cargo de regidor, y el postrer día del año, el cabildo deja constancia de haber perdido efecto la resolución de los jueces por decisión del gobernador.[18]
               Aparece por última vez en el ayuntamiento tucumano en la sesión del 9 de abril de 1749. El 14 de junio de dicho año lo hallamos nuevamente en Córdoba –aunque aclarando su condición de vecino y regidor XXIV de San Miguel de Tucumán–, ocasión en que vendió a Miguel José de Argüello, residente en el partido del Río Seco, un esclavo negro que compró a doña Gabriela de Argañarás, viuda de don Francisco Viera, al precio de 317 pesos.[19]
               Por aquel entonces debió de radicarse definitivamente en Córdoba, en donde declara estar viviendo el 18 de mayo de 1750 y estar ya casado.[20] El 10 de julio de ese mismo años recibió, junto con don Manuel de Castro, poder general de veinticuatro mercaderes, para que en sus nombres comparezcan ante “cualesquiera justicia y jueces de su Majestad, y ante ellos pidan la expulsión de todos los extranjeros que residen en esta dicha ciudad y su jurisdicción que tratan y comercian, y todo lo demás que fuere en pro y útil del comercio de esta dicha ciudad, por los privilegios que deben gozar los naturales de este reino”.[21]
               Tres años más tarde lo encontramos sosteniendo un pleito con el maestre de campo don Enrique de Olmedo y Bustos por el remate de una vara de regidor perpetuo. Don Pedro llegó a ofrecer por ella 975 pesos, pero el 7 de agosto de 1756, ante la orden de comparecer ambos contendientes ante los oficiales reales de la villa imperial de Potosí, decide desistir de su oferta, confesando que el cargo no le interesa, y que lo disputó porque fue inducido a ello.[22]
               En 1753 viajó al puerto de Buenos Aires, en donde compareció el 29 de octubre de dicho año ante el escribano Francisco de Merlo, para firmar una obligación por 4.164 pesos con cinco reales y medio a favor del comerciante local don Manuel de Escalada. Al día siguiente firmó otra a favor del mismo por 1.163 pesos, de mancomún con su cuñado, don Juan Jacinto de Figueroa.[23]
               Hombre de temperamento fogoso, tomó parte activa en las luchas que por entonces dividían a la ciudad en dos bandos, militando en el que conducía su amigo y tío político don Félix de Cabrera, maestre de campo de la plaza y por lo tanto jefe de las milicias cordobesas.
               El 10 de febrero de 1754 protagonizó un tumultuoso incidente al resistir la detención de un negro esclavo de don Félix de nombre Sebastián, acusado de portar cuchillo. En la ocasión el propio don Félix apedreó al policía José González, mientras que Argañarás lo amenazó con una escopeta.
               Como consecuencia de ello fue detenido y recluido en el cabildo, con motivo de lo cual don Félix de Cabrera armó tal escándalo, que cuatro días más tarde el alcalde don Juan Antonio de la Bárcena resolvió dejarlo en libertad “atendiendo a la oposición de dicho tribunal (de la Santa Cruzada) y a la resistencia que pueda haber por el dicho maestre de campo, como es público y notorio y haber ayer, que se cuentan trece del corriente, a la una de la noche citado a la compañía del número de infantería y a la de caballería y en su prosecución, a las cuatro o cuatro y media de la mañana hecho tocar las cajas de guerra y a su voz y nueva citación particular concurrido la de forasteros y gente libre y manteniendo hasta el presente con dicha custodia y guardia y por no poner la ciudad en bandos y por evitar mayores inconvenientes que según el hecho de dicho maestre de campo amenazan y a esto haber concurrido el respeto y celo católico del Ilustrísimo señor doctor don Pedro Miguel de Argandoña, dignísimo obispo de esta diócesis, interponiendo el que debe tener su superior empeño para que se evitase mayores escándalos e inconvenientes y para ello solicitado con ahínco por su Ilustrísima se suspendiese dicha ejecución y acordádose que de lo acaecido se diese cuenta al señor gobernador de esta provincia. Por todo el portero del cabildo, Antonio Gómez, dará la soltura prevenida al contenido don Pedro de Argañarás”.
               El 25 de marzo siguiente, el teniente de Rey don Manuel de Esteban y León aprueba lo actuado y el 17 de abril, el gobernador Martínez de Tineo dicta un auto desde Salta ordenando a los alcaldes suspender las actuaciones y abstenerse de molestar a Cabrera y Argañarás. Este último ocupaba a la sazón el cargo de colector del tribunal de la Santa Cruzada.[24]
               De nuevo se hallaba preso para el 7 de febrero de 1757, por una causa que le promovieron los dos alcaldes ordinarios. En esa ocasión fue liberado al constituirse don Juan Bautista de Irusta como su fiador y “alguacil carcelero”, comprometiéndose a devolverlo a la prisión cuando le fuere exigido.[25]
               El 10 de abril de 1757, junto con su cuñado don Juan Jacinto de Figueroa, acordaron con el obispo el arrendamiento de la estancia de Sinsacate, del monasterio de Santa Catalina, por el término de cuatro años, pagando los tres primeros el rédito de un censo que pesaba sobre ella, y el último año, cien pesos, que recibirían por mitades la madre sor Josefa y la madre sor María Catalina de San Ignacio.[26] Un mes después, el 7 de setiembre de dicho año, firmó junto con su mujer una obligación a favor de don Juan Jacinto por valor de 750 pesos, bajo garantía hipotecaria sobre su casa.[27] A la muerte de don Pedro pastaban en Sinsacate más de 1.250 cabezas de ganado.
               Ostentaba el grado de sargento mayor de milicias y se desempeñaba como capitán de la primera compañía del número para el 6 de noviembre de 1758, fecha en que canceló varias deudas contraídas con don Manuel de Escalada, por un total de 9.655 pesos con 3 reales, restando 1.000 pesos que se comprometió a pagar en seis meses. El acreedor le condonó los intereses, que superaban los 700 pesos, “bajo de amistad y buena obra, de cuyo conocimiento soy sabidor”, pero en caso de no cumplir en término, se comprometía a abonar 1.700 pesos.[28]
               Su casa en la traza urbana, servida por cinco esclavos y tasada en más de 4.000 pesos, se situaba sobre la actual calle San Jerónimo entre las de Buenos Aires e Ituzaingó. Medía veinticinco varas (veintiún metros) de frente por sesenta (cincuenta metros) de fondo y tenía el frente “cercado de rafa de cal y piedra a la parte del sur, su puerta de calle en medio con cerradura y postillo, su puerta de cal y ladrillo con sus tapices, con sus veletas de fierro, con sus dos tiendas a los lados de dicha puerta de calle y la una tiene su corralito y ambas dos enladrilladas con baldosas, de doce varas de largo y cinco de ancho, cada tienda con su trastienda, etc., etc.”. Continúa el informe describiendo la sala, el aposento, los cuartos, el patio, la despensa, el horno, el pozo de balde, la huerta con sus frutales y otras dependencias.[29]
               El solar en el que se levantaba había sido comprado por su mujer el 15 de abril de 1747, siendo ya viuda de su primer marido y antes de su casamiento con él, a don Fernando de Carranza y Luna y su mujer, doña Francisca de Labayén, en 250 pesos.[30] El 1° de abril de 1750, ambos la ofrecieron en garantía hipotecaria por un censo de 472 pesos, de los bienes de los hijos menores de Pedro Sarmiento y Juana Gutiérrez, dando además por fiador al capitán don Félix de Cabrera.[31] El 20 de agosto de 1760 la volvió a ofrecer don Pedro en garantía, esta vez por un préstamo de 750 pesos que tomó del Hospital de Santa Olalla.[32]
               Murió don Pedro en 1762, joven aún, dejando bienes por valor de 6.725 pesos. Su mujer, DOÑA CATALINA DE FIGUEROA Y CABRERA, viuda en primeras nupcias de don Juan José de Villafañe y Guzmán[33], había sido dotada para su segundo matrimonio con 2.055 pesos con seis reales, que incluían una casa, alhajas, vestidos, ropa de cama y dos esclavas. Era hija legítima del maestre de campo don Francisco de Figueroa y Mendoza, regidor XXIV en Córdoba y doña Bartolina de Cabrera; nieta paterna del capitán de caballos corazas don Juan de Figueroa y Mendoza, vecino feudatario y alcalde de Santiago del Estero y de doña Ana Suárez de Cabrera y Ramírez de Velasco, cordobesa[34], y nieta materna del capitán don Félix de Cabrera y Zúñiga y de doña Dionisia Celis de Burgos Oscáriz Beaumont y Navarra.[35]
               Doña Catalina de Figueroa y Cabrera sobrevivió varios años a su segundo marido. Fue sepultada en la iglesia de Santo Domingo el 18 de julio de 1779, dejando los siguientes hijos de dicho matrimonio:

               1) Don Juan Antonio de Argañarás, cuya línea prosigue en II.
               2) Doña María Francisca de Argañarás, nacida en marzo de 1752, recibió óleo y crisma el 16 de mayo siguiente, siendo sus padrinos el maestre de campo don José Moyano Oscáriz y doña Catalina de Castro. Murió siendo niña y fue enterrada en la Catedral el 4 de julio de 1756.[36]
               3) Don Francisco de Argañarás, nacido por 1753 y muerto ya para 1799. Casó en 1781 con doña Josefa Fierro, viuda de don Juan Miguel de Ceballos Almonacid e hija legítima de don Joaquín Fierro y Reinoso y doña Sabina Calderón.[37] Fueron sus hijos:
                   A) Doña Justa Argañarás, muerta el 23 de noviembre de 1826 y sepultada al día siguiente en Santo Domingo,[38] casó el 8 de octubre de 1799 con don Pedro Ignacio Hurtado de Mendoza,[39] hijo legítimo de don Cristóbal Hurtado de Mendoza y doña Bernarda de Ceballos y Losa Bravo (c.s.).
                   B) Don José María Argañarás, que casó en 1808 con doña María Pascuala Molina, hija legítima de don José de Molina y doña María Mercedes Guevara. Padres de:
                 a) Don Tomás María Argañarás, nacido en 1809, casó en 1832 con doña Dorotea Echevarría.
                 b) Don Vicente Argañarás, casado con doña Melchora Córdoba, padres de:
                      a´) Don Carlos Argañarás, que se radicó en Chile, y
                      b´) Doña Carmen Argañarás.
                   C) Doña Josefa Argañarás, nacida por 1798, casó en Río Cuarto en 1808 con don Santiago de Irusta, hijo legítimo de don José Domingo de Irusta y Montiel y doña Josefa Guevara y Sosa.
               4) Doña Josefa Hipólita de Argañarás, ungida de un mes el 19 de setiembre de 1754, bajo el padrinazgo del capitán don José de Bustos y doña Josefa de Cabrera. Casó el 16 de agosto de 1777 con don José Ignacio Lascano, hijo legítimo del capitán don Andrés Antonio de Lascano e Inza, natural de Oñate, Guipúzcoa, y de doña María Antonia de Usandivaras de la Sierra. Doña Josefa murió, siendo ya viuda, el 28 de noviembre de 1812 como a las cinco de la mañana, siendo enterrada ese mismo día en Santo Domingo. Con sucesión en Chile.[40]
               5) Don Diego Martín de Argañarás, nacido el 12 de noviembre de 1757, llevado a la pila bautismal el 19 de noviembre de ese año por don José de Legina y doña Jacinta de Cabrera y fallecido ya para 1813. Contrajo matrimonio con doña Agustina Quintero, dejando por hijos a[41]:
                   A) Doña Leonarda Argañarás, que casó el 12 de diciembre de 1809 con don Mariano Serapio Heredia, natural de Salta, hijo legítimo de don Bernardo Heredia y doña María Inés Leal.
                   B) Doña Gabriela Argañarás, mujer que casó en 1819 con el mayor don Marcelino Soto.
                   C) Don Justo Pastor Argañarás, nacido en 1796.
                   D) Don José de los Santos Argañarás, nacido el 29 de octubre de 1790 y bautizado el 2 de noviembre siguiente.
                   E) Don Escolástico Argañarás, nacido por 1802.
               6) Doña Tomasa (o Tomasina) de Argañarás, bautizada de cuatro días el 23 de diciembre de 1760, teniendo por padrinos a don Prudencio de Palacios y doña María Teresa de León. Testó en Córdoba el 24 de mayo de 1783, declarando haber tenido un solo hijo, muerto en la niñez, de su matrimonio con don Mariano de Roa, nacido en España por 1769. Otorgó codicilo el 2 de agosto de 1783 y dejó de herederos a sus hermanos y a don Juan Antonio lo nombró albacea y le legó además una esclava llamada Ingracia, con cargo de pagar su funeral, “con prevención de que no ha de ser éste pomposo sino humilde”.[42]

               II) DON JUAN ANTONIO DE ARGAÑARÁS Y FIGUEROA, recibió óleo y crisma en la Catedral el 12 de enero de 1751, siendo padrinos sus tíos, don Juan Jacinto de Figueroa y doña María Isabel de Ceballos y testigos el maestre de campo don Félix de Cabrera, tío abuelo del niño y don Domingo de Bustos.[43]
               En 1776, contando apenas veintiséis años, actuó ante la justicia como apoderado de don José Ignacio de Ceballos, en un pleito que éste sostuvo con el monasterio de las carmelitas por derechos a la estancia del Totoral grande. Sus escritos eran ológrafos y revelan una excelente redacción y un notable conocimiento jurídico.[44]
               En el censo de 1778 aparece viviendo con su madre, su mujer y sus dos primeros hijos, más trece agregados, doce esclavos y tres sirvientes libres en la calle del Matadero. En el de 1813 figura en el cuartel número ocho con su familia y trece esclavos.[45]
               Habían muerto ya sus padres el 8 de agosto de 1782, fecha en que redimió un censo que habían impuesto sobre su casa, a favor del hospital de Santa Olaya –que para entonces había sido reemplazado ya por el San Roque– por valor 750 pesos. Pagó en la ocasión 400 y quedó debiendo los 350 restantes, que dijo usaría para reparar la vivienda, que se hallaba arruinada.[46]
               El 29 de junio de 1787 remató en pública almoneda los diezmos de la parroquia y partido del Río Seco por dos años, al precio de 300 pesos en plata sellada de a ocho reales por año, siendo su fiador don Gregorio Salvador Moyano y Cabrera[47] Fue elegido por el Cabildo alcalde de aguas en 1810, 1811, 1817 y 1818, desplegando una intensa acción en defensa del mejoramiento de las obras de la Cañada y la contra acequia, con recursos de su propio peculio.
               Poseía varias propiedades en la traza urbana, como por ejemplo un solar en la esquina sudoeste de la entonces calle Ancha de Santo Domingo (hoy avenida Vélez Sársfield) y la actual calle Caseros, que compró a José Moyano Ribarola y vendió el 27 de junio de 1785 a don Juan López Cobo al precio de 400 pesos[48], y un sitio baldío que vendió a don Victorio Freytes a 84 pesos y 8 reales, por lo que pagó en concepto de alcabala 13 reales y medio el 27 de marzo de 1800.[49]
               Hacia fines del siglo XVIII se trasladó al real asiento de minas de La Carolina, en jurisdicción de San Luis, en donde residía para el 5 de octubre de 1793, ocasión en que don Ventura Melgarejo le dio poder para recibir de don Domingo Pereyra y Ahumada una serie de efectos de su pertenencia vinculados a la explotación minera. Ya parece no haber estado allí para el 10 de enero de 1799, pero sí su hijo primogénito don José Manuel, que aparece entre los vecinos que solicitan al virrey la declaración de villa.[50]
               Debió de heredar el genio impetuoso de su padre, a juzgar por la actitud que adoptó el 30 de enero de 1801, con motivo de haber tomado para su quinta el agua del tajamar, en un día en que le correspondía a don Benito Álvarez. Llamado por éste acudió el alcalde de aguas, don Pedro Rodríguez Miguel, quien ordenó a Argañarás cerrar su conducto. Ante su negativa, ordenó hacerlo a un empleado, pero don Juan Antonio le replicó que duraría “tanto como unos paños calientes”, a lo que respondió el alcalde que lo multaba en 25 pesos. Ni bien se alejó, aquel hizo volver a abrir la llave, ante lo cual Rodríguez lo tomó de un brazo, intentando arrestarlo. Argañarás le quitó las manos de un tirón y “con un desentono y acaloramiento irregular”, según un testigo, le negó autoridad, afirmando que sólo iría preso si un juez competente se lo ordenaba. Al alejarse nuevamente Rodríguez, comentó en voz alta: “No digo yo que cualesquiera pelagatos no ha de querer venir a mandar”. Rodríguez reaccionó diciéndole que no hablara a sus espaldas y don Juan Antonio le respondió que sólo sabía hablar cara a cara y que no se metiera a determinar sobre el agua, sino sobre la pollera de su mujer.
               Una vez calmado, debió de advertir Argañarás el desacato en que había incurrido, pues el 6 de febrero se constituyó espontáneamente preso y presentó ante el alcalde de segundo voto, don Antonio Benito Fragueiro, un escrito ológrafo excusándose por haberse “precipitado en palabras descompasadas, desatentas y de ninguna sumisión y respeto al empleo que ejerce”. En definitiva fue relevado de la multa y se le dieron por compurgadas las faltas, condenándoselo a pagar 14 pesos con 3 reales de costas. En la ocasión actuó como escribano don Francisco Malbrán y Muñoz, quien más tarde sería su consuegro.[51]
               Consta que en el año 1806 tenía arrendado un molino, en donde el 19 de junio de ese año se produjo un incidente en el que el negro Domingo, esclavo, mató al pardo libre Miguel de León con herida de arma blanca.[52]
               El 29 de mayo de 1812, ante una propuesta del ingeniero voluntario don Manuel López de construir un reparo de calicanto para proteger los corrales de las avenidas del río, el cabildo dispuso consultar a “los ciudadanos instruidos en la materia”, don José Fernández Obregón y don Juan Antonio Argañarás. A sugerencia suya fue designado el 21 de abril de 1815 don Mariano Escalante para que “cele y cuide de los desórdenes en que está el agua”, a causa del “sumo abandono en que se halla el tajamar y acequia del agua, por no haber quien cuide de ella”.
               Participó asimismo en el cabildo abierto realizado el 17 de agosto de 1810 para elegir diputado ante la Junta Grande, dando su voto en favor del deán Funes y el 21 de enero de 1817 integró una lista de cabildantes electos, sin especificarse el cargo.[53]
               Seguramente por asuntos de negocios, viajaba con frecuencia a Salta, ciudad en la que contrajo matrimonio el 11 de febrero de 1773 con DOÑA MARÍA MERCEDES PALAVECINO, bautizada allí el 5 de febrero de 1754, hija legítima de don Miguel Palavecino, tucumano que dio poder para testar en Salta el 3 de diciembre de 1774 y de doña Simona Sánchez de Loria, también llamada doña Simona de la Cámara.[54]
               Doña María Mercedes recibió a cuenta de su dote 600 pesos en plata, alhajas, plata labrada y un esclavo, mientras que el novio introdujo al matrimonio un criado, 200 pesos en plata, un par de zarcillos de oro y muebles de uso. Era nieta paterna del capitán Sebastián Bautista Palavecino y Núñez de Pastrana, que dio poder para testar en San Miguel de Tucumán el 18 de mayo de 1724 y de doña Isabel Leal de Medina y García de Valdés. [55]
               Don Juan Antonio Argañarás –que suprimió primero el apellido Murguía y después el uso de la preposición– dio poder para testar en Córdoba el 3 de octubre de 1824 a favor de su hijo don José Manuel (el segundo del nombre). Falleció diez días después, siendo enterrado en Santo Domingo el 14 de octubre. Su hijo nombrado redactó el testamento el 30 de abril de 1825, desprendiéndose de su texto que su fortuna había menguado sensiblemente en los últimos años, no obstante lo cual dejó importantes bienes, entre los que se contaba una valiosa casa quinta situada al oeste de la ciudad, frente al paseo Sobre Monte.[56]
               Fueron hijos habidos en su matrimonio:

               1) Don José Manuel Argañarás, nacido en 1775, estudiante de Filosofía de la Universidad en 1791, vecino del Real Asiento de las minas de La Carolina, San Luis, en 1799 y muerto antes que su padre. Casó con doña María Ignacia Sosa, hija legítima de don Miguel Jerónimo de Sosa y Fernández, constructor y patrono de la capilla del Señor de la Agonía en Río de los Sauces, y de doña Melchora Josefa Zarco y Pizarro.[57] Hija suya fue al menos:
                   A) Doña María de los Ángeles Argañarás, que casó en Río de los Sauces el 2 de agosto de 1828 con don Manuel Ferreyra, hijo legítimo de don Bautista Ferreyra y doña Dorotea Sosa (c.s.).[58].
               2) Doña Isabel Argañarás, nacida en Córdoba el 7 de julio de 1778 y bautizada tres días después, siendo madrina doña Leocadia de Ceballos. Vivía aún y era soltera en 1813.[59]
               3) Doña María Serapia Argañarás, nacida el 16 y bautizada el 18 de noviembre de 1782. Casó el 26 de octubre de 1803 con el doctor don Jerónimo Ameller, médico, natural de Sorriá de Gerona, teniente del Tribunal del Protomedicato en Córdoba, donde testó el 17 de mayo de 1834, hijo legítimo de don Onofre Ameller y doña Rosa Ton y Domenech. Doña Serapia, viuda ya, lo hizo el 31 de octubre de 1835, declarando no tener hijos y dejando heredero a su hermano don José Manuel.[60]
               4) Don Bernabé Argañarás, muerto en edad pupilar y sepultado el 18 de junio de 1785.
               5) Don Bernardino Argañarás, bautizado de un día el 21 de mayo de 1786, con doña Bartolina de Ceballos como madrina. También debió de morir en la infancia, pues su nombre no vuelve a aparecer.
               6) Don Andrés Avelino Argañarás, nacido el 30 de octubre y bautizado el 2 de noviembre de 1788, teniendo como padrinos a don Javier Medina y doña Bartolina de Ceballos. Casó el 24 de diciembre de 1827, con velaciones matrimoniales el 25 de noviembre de 1834, con doña Catalina de Ceballos, hija legítima de don Mariano Ceballos y doña María Ángela Gaete, en la que tuvo varios hijos, a saber[61]:
                   A) Don Epímaco Argañarás, nacido y bautizado en Córdoba el 12 de diciembre de 1828, testó en El Sauce, Cruz del Eje, el 12 de febrero de 1898.
                   B) Doña Eulogia Argañarás.
                   C) Don Moisés Argañarás.
               7) Doña María Josefa Argañarás, que nació por 1786 y fue sepultada en Santo Domingo el 26 de mayo de 1820, soltera.
               8) Don José Manuel Argañarás, que continúa la línea en III.
               9) Don José Ramón Argañarás, nacido el 19 de agosto de 1791 y ungido el 12 de setiembre siguiente, bajo el padrinazgo de don Joaquín Pérez y de doña Bartolina de Ceballos, fue colegial del Seminario de Nuestra Señora de Loreto y alumno de la Universidad de Córdoba, en la que se graduó maestro en Artes en 1811. Soltero, testó el 24 de setiembre de 1846 y murió en casa de su hermano gemelo don José Manuel, a quien designó su heredero, como enseguida se verá.[62]
            10) Don Domingo de las Nieves Argañarás, nacido por 1798, casó el 17 de junio de 1836 con doña Micaela Malbrán y Muñoz, hermana de su cuñada doña Josefa (v. infra) en la que tuvo un hijo[63]:
                   A) Don José Francisco Argañarás, nacido el 6 de marzo de 1837 y bautizado al día siguiente.

               III) DON JOSÉ MANUEL ARGAÑARÁS Y PALAVECINO, que era mellizo de don José Ramón, aunque nacido dos días antes que él, es decir, el 17 de agosto de 1791. Bautizado de necesidad por el presbítero don Alejandro Ramis, recibió óleo y crisma el 12 de setiembre de ese mismo año junto con su gemelo, teniendo ambos por padrinos a don Joaquín Pérez y doña Bartolina de Ceballos.[64] En el año 1807 era colegial del Seminario conciliar de Nuestra Señora de Loreto y poco después inició estudios superiores en la Real Universidad de San Carlos, en donde obtuvo el grado de maestro en Artes (Filosofía) el 15 de diciembre de 1811.[65]
               Participó en el cabildo abierto realizado el 29 de marzo de 1815 para elegir gobernador, dando su voto en favor del coronel don José Javier Díaz. También asistió al del 22 de agosto de 1816, citado por don Juan Pablo Bulnes para decidir el auxilio a la provincia de Santa Fe, invadida por el coronel don Eustaquio Díaz Vélez.[66]
               Vimos ya que fue apoderado por su padre para redactar su testamento, lo que hizo el 30 de abril de 1825.[67] El 7 de julio de ese mismo año compró a don Melchor Prado una casa sobre la actual calle Rivadavia, frente a la plazuela de La Merced, al precio de 420 pesos.[68] El 25 de febrero de 1829 efectuó un trueque con su cuñado, el doctor don Manuel Malbrán, a quien entregó dicha casa a cambio de otra ubicada a tres cuadres y media de la plaza mayor, sobre la calle de los Fragueiro, más 800 pesos en efectivo. El 10 de mayo siguiente entregó esta última más 200 pesos al monasterio de Santa Catalina para saldar una deuda de 1.000 pesos que había dejado su padre.
               También dijimos que su hermana doña Serapia lo dejó heredero de sus bienes al testar en 1835 y que su mellizo don José Ramón hizo lo propio, declarando que don José Manuel “no solo lo cuida en su casa estando con larga enfermedad, asistiéndole con toda su familia, sino que le ha pagado deudas que tenía por valor de 2.224 pesos”.[69]
               No escapó a la impronta familiar del carácter impulsivo, que puso de manifiesto el martes 13 de junio de 1826, como a la una de la tarde, al increpar al subteniente don Casimiro Ferreyra en la esquina de la pulpería de don Manuel Córdoba, por haber llevado detenido a un sirviente suyo. “¿Con cuya orden has mandado hacer preso al cívico Manuel Sosa, de mi casa?”, le preguntó, respondiendo aquel: “Con la mía”. “¿Y que jurisdicción tienes vos para atropellar mi casa?”, ante lo cual Ferreyra le preguntó si Sosa era acaso su esclavo. Siguió un cruce de palabras, al que puso fin don Manuel diciendo: “Ahora lo verás esta tarde, mulato, que te he de hacer bajar el copete y te he de hacer meter en un calabozo”.
               En un escrito ológrafo se querelló contra Ferreyra, acusándolo de haberlo “públicamente y en medio de la calle insultado, infamado y amenazado con una espada (…) sin que yo le haya hecho ademán alguno ofensivo”. Sin embargo, dejó vencer el término para alegar, por lo que el gobernador Bustos rechazó la querella y lo condenó en costas.[70]
               En el censo de 1840 aparece viviendo con su familia y diez personas de servicio en la calle Bolivia 145.[71] Durante el gobierno de don Manuel López Quebracho sufrió persecuciones políticas, debido probablemente a la estrecha amistad que mantenía con su cuñado, el ya nombrado doctor Malbrán, sindicado –al igual que todo buen federal– como “salvaje unitario”. Por esa y otras circunstancias padeció serios problemas económicos que lo obligaron a presentarse en 1848 a concurso civil de acreedores. Ese año, al demandarlo su hermano don Andrés por la herencia de doña Serapia, rehusó defenderse “por hallarse todos sus bienes embargados a pedimento del concurso de los acreedores por el tribunal consular”.[72]
               El 10 de abril siguiente pidió un defensor de oficio a causa de su notoria pobreza, “en virtud del total quebranto que he sufrido en mis negocios”, según sus propias palabras. Sus bienes fueron rematados y su finca, de gran valor, fue adquirida por don Félix de la Peña al precio de 3.840 pesos.[73] Debido seguramente a esta razón se trasladó a vivir a San Francisco del Chañar en donde consta que ya estaba radicado en 1851 y era miembro de la junta electoral. En 1858 era secretario de la Municipalidad de Río Seco, cuya cabecera era por entonces dicha localidad.
               Se había casado en la iglesia de Santo Domingo el 22 de enero de 1827 con DOÑA JOSEFA MALBRÁN, nacida en esta ciudad por 1803, hija legítima del escribano don Francisco del Rosario Malbrán y Muñoz, nacido en Santiago de Chile y muerto en el Uruguay, hombre de vasta cultura y destacada actuación pública, y de doña Francisca Javiera Zamora y Videla.[74] Era nieta paterna de don Francisco Malbrán y Espinosa y doña Antonia Muñoz y Ortega, casados en Santiago de Chile el 7 de octubre de 1747, “personas de distinguida calidad y notoria nobleza”, según se expresa en la probanza de méritos de su hijo. Sus abuelos maternos eran don Esteban de Zamora, porteño y doña Francisca Videla del Pino, hermana del doctor don Nicolás Videla del Pino, deán de la Catedral de Córdoba, obispo del Paraguay y primer obispo de Salta.
               Don José Manuel Argañarás firmó recibo de los bienes dotales de su mujer el 9 de noviembre de 1839. De su unión nacieron los siguientes hijos:

               1) Don Pedro José Claudiano Argañarás, nació el 5 de diciembre de 1827 y fue bautizado al día siguiente en la Catedral con el padrinazgo de sus abuelos maternos. Se afincó en el departamento Sobre Monte donde fue jefe político y poseyó las estancias de Máscara y Puesto Nuevo. Fue casado con doña Antonia César y García Isasa y murió de edad avanzada.[75]
               2) Doña Juana María Rosario Argañarás, que nació el 24 de junio de 1829 y fue bautizada al día siguiente, siendo padrinos don Bruno Malbrán y Muñoz y su mujer, doña Jenuaria Arias de Cabrera. Murió niña y fue sepultada en Santo Domingo el 3 de diciembre de 1831.[76]
               3) Don Rafael Jerónimo Argañarás, bautizado el 1º de febrero de 1831 de un día, teniendo por padrinos a sus tíos, el doctor don Jerónimo Ameller y doña Serapia Argañarás. Debió de morir también de corta edad.[77]
               4) Don Severo José Argañarás, nacido el 31 de octubre de 1832, bautizado de necesidad por fray Roque Mallea O.P. y oleado el 20 de noviembre de dicho año.[78]
               5) Doña Reginalda Luisa del Rosario del Corazón de Jesús Argañarás, nacida el 26 de agosto de 1834 y llevada a la pila bautismal al día siguiente por el doctor don Manuel Malbrán y Muñoz y doña Serapia Argañarás. Fue casada con su deudo, don Justo Argañarás y Olmos (v. Rama Segunda) y murió el 23 de diciembre de 1888.[79]
               6) Don Gamaliel Argañarás, que nació por 1835, fue diputado provincial en 1873 y 1880 y murió en Córdoba el 9 de febrero de 1897.[80] Casó dos veces: 1°) con doña Josefa Lagos y 2°) en Ojo de Agua, Santiago del Estero, el 4 de noviembre de 1889 con doña Teodora Cantisano, nacida en 1862, hija legítima de don Antonio Cantisano y doña Inocencia Jiménez.
               7) Doña Serapia Ambrosia Manuela Argañarás, nacida el 21 de marzo de 1836 y bautizada al día siguiente.[81]
               8) Don Jordán Gonzalo de los Reyes Argañarás, que nació el 8 de enero de 1838 y recibió el bautismo al día siguiente, bajo el padrinazgo de don Pablo Pastor y doña Petrona Pastor. Se avecindó en Ojo de Agua, Santiago del Estero, donde era juez de paz en 1877 y casó con doña Zoila Argañarás y Argañarás, su parienta (v. Rama Segunda).[82] Hijos:
                   A) Doña Mercedes Argañaraz.
                   B) Doña Trinidad Argañaraz.
                   C) Doña Zoila Argañaraz.
                   D) Don Manuel Argañaraz.
               9) Don Arquelao Argañarás, de quien no hemos podido obtener datos, pero cuyo nombre figura en una memoria familiar escrita por Jorge Humberto Argañarás Luque.
            10) Doña María Marta del Carmen Argañarás, religiosa del Huerto, muerta en Tucumán en 1916.
            11) Don Manuel Moisés Argañarás, que se traslada a IV.

               IV) DON MANUEL MOISÉS ARGAÑARÁS Y MALBRÁN nació en la ciudad de Córdoba el 25 de noviembre de 1840, siendo bautizado al día siguiente bajo el padrinazgo de don Mariano Vicente González y doña Petronila González.[83] El 21 de noviembre de 1874 fue designado por el gobernador Enrique Rodríguez, teniente 1o de la 4a compañía de Guardias Nacionales,[84] y el 11 de enero de 1888 compró a Ramón Guerra y Donato Juez un terreno en el pueblo de San Vicente al precio de 1.240 pesos.[85] Tenía su casa en calle Lima 749 y murió tras larga y penosa enfermedad –demencia senil– el 26 de setiembre de 1916, siendo sepultado al día siguiente en el cementerio San Jerónimo.[86]
               El presbítero doctor don David Luque lo había casado en la iglesia del monasterio de Santa Catalina el 7 de enero de 1865 con DOÑA FELIPA JOAQUINA PASTORA MALDONADO, conocida como Pastora, nacida en Río Cuarto el 23 de agosto de 1847 y muerta en Córdoba el 25 de agosto de 1913.[87] Era hija legítima de don Juan Antonio Maldonado, nacido en Río Cuarto y muerto en San Nicolás de los Arroyos, y de doña Felisa Mercedes Vaz, catamarqueña.[88] Sus abuelos paternos eran don José María Maldonado e Irusta, comandante de milicias y propietario de la estancia del Pantanillo en Río Cuarto, y doña Rosario Cabral. Los maternos eran el capitán de cívicos y regidor de Catamarca don Fernando Vaz y Yegrós, cordobés, y doña Casiana Fernández de Córdova y Liendo, natural de Catamarca.
               El matrimonio Argañarás-Maldonado procreó los hijos siguientes:

               1) Doña Pastora Javiera Argañarás, nacida en 1866 y fallecida soltera en agosto de 1955, en casa de su hermana María.
               2) Doña Felisa Juana Argañarás, nacida en 1867, casó en 1891 con el riocuartense don Manuel Antonio Ortiz, hijo legítimo de don Manuel Ortiz y doña Nemesia Zárate (c.s.).[89]
               3) Don Rafael Valentín de la Trinidad Argañarás, nacido en 1870, procurador, pasó a vivir a Buenos Aires a donde murió en 1945. Casó en 1898 con doña Mercedes Luque, hija legítima de don Facundo Luque y Luque y doña Secundina Eloísa Torres y Moyano. Sus hijos:
                   A) Rafael Franklin Elías Argañaraz Luque, muerto soltero.
                   B) Jorge Humberto Argañaraz Luque, profesor de Lingüistica de la Universidad Nacional de Córdoba, muerto soltero en Buenos Aires el 13 de junio de 1978.
                   C) Lauro Argentino Argañaraz Luque, nacido en 1907, teniente coronel, casó en San Miguel de Tucumán el 15 de abril de 1936 con Emma Nilda Pondal, hija legítima del escribano don Roque Francisco Pondal de la Zerda y doña María Torres y López.[90] Fueron padres de:
                 a) Teresa María Mercedes Argañaraz, casada con el doctor León Jorge Molina Morra, médico, hijo legítimo del doctor Luis Eduardo Molina y Posse y María Felisa Morra y Vidal (c.s.).
                 b) Nilda Marta Hildegarda Argañaraz, muerta soltera y
                 c) Roque Rafael Argañaraz, muerto en enero de 2004.
                   D) Octavio Manuel Argañaraz Luque, casado con Clara Carolina Ketzner, padres de:
                 a) Rafael Enrique Argañaraz.
                 b) Clara Teresa Argañaraz y
                 c) Ada Beatriz Argañaraz.
                   E) Rafael Valentín Argañaraz Luque, que casó con Sara Galdós Etchepare, en la que tuvo a:
                 a) Ramiro Argañaraz y
                 b) Juan Manuel Argañaraz.
                   F) Ada Selva Argañaraz Luque, casada con el doctor Marcelo Moreno Ocampo, bioquímico (c.s.).
                   G) Gustavo Armando Argañaraz Luque, casado con Ana Correa Morales, de los que nació:
                 a) Gustavo Armando Argañaraz.
                   H) Federico Guillermo Argañaraz Luque, soltero y
                    I) Carlos Rolando Argañaraz Luque, también soltero.
               4) Doña Eufemia Efigenia Rosario Argañarás, nacida el 21 de setiembre de 1875 y bautizada dieciséis días más tarde. Fue religiosa franciscana y murió en San Juan.[91]
               5) Doña María Mercedes Argañarás, conocida como María, nació en Córdoba el 20 de setiembre de 1876 y murió el 25 de setiembre de 1968. Casó el 22 de noviembre de 1894 con el escribano don Prudencio Daniel Bustos, diputado, senador, etc., nacido el 11 de diciembre de 1867 y muerto el 11 de enero de 1934, hijo legítimo de don Prudencio Bustos y Cabanillas y doña Juana Ceballos y Losa Bravo (c.s.).
               6) Don Manuel Gamaliel Argañarás, muerto soltero.
               7) Don Lauro Miguel Argañarás, también muerto soltero a los veintitrés años.
               8) Don José María Argañarás, nacido el 8 de julio de 1886 y muerto el 4 de setiembre de 1978. Casó con doña Clara Luisa Casas, muerta en octubre de 1985, hija legítima de don Jerónimo de las Casas y Ceballos y doña Carolina Tassini. Padres de:

                   A) José María Argañarás, médico, que murió soltero en Tucumán el 21 de julio de 1973.

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