lunes, 30 de enero de 2017

30 de Enero de 1813. Preludio del Combate de San Lorenzo. Celedonio de Escalada y 52 milicianos de Rosario

Con las primeras luces del día Celedonio de Escalada (Comandante de las Milicias de Rosario) se acercó a la costa y no pudo divisar a los buques anclados... ya habían partido aguas arriba. 



Inmediatamente recibió noticias provenientes de San Lorenzo, de que estaban desembarcando allí. Escalada se encontraba a 4 leguas al Sur, y prontamente se puso en marcha con su cañón de montaña y su gente hacia ese punto. Debido a que los caballos durmieron ensillados, no pudo hacer una marcha acelerada, sobre todo si con esos caballos debían combatir. Es por eso que decidió adelantarse, dejando rezagada a su tropa que iba más lenta.

A una distancia de 15 cuadras del convento, a las 7 de ese día, observó al enemigo (unos 100 hombres de infantería), reuniéndose al compás de caja (elemento de percusión), frente a la portería del convento, dispuestos a reembarcarse luego de haber “visitado” y saqueado la población desierta. Escalada los siguió por la retaguardia, hasta ponerse a una distancia de tiro de fusil. Desde allí, le hizo señas a su gente con un pañuelo, para que se adelantasen. Su objetivo era hacerles fuego con el cañón y obligarles a reembarcarse aceleradamente. No era prudente trabarse en combate pues no tenía las fuerzas necesarias, ni el terreno tan cercano a las barrancas era apto para la caballería.

El buque grande se encontraba a una legua al Sur de San Lorenzo, frente al camino próximo a la ribera, por donde la tropa miliciana debía pasar, razón por la cual el enemigo aprovechó esa circunstancia y les tiró 7 tiros de 8 de calibre de a 18. (Balas de hierro de aproximadamente 9 kg de peso).

Los tiros fueron bien dirigidos, pero como la orden de Escalada había sido que su gente marchara separada a buena distancia, las balas pasaron rodando por el camino sin hacerles daño.
Escalada respondió con su cañón de montaña, mientras los realistas en las barrancas intentaban el reembarco.

Los buques realistas que estaban más al Norte, bajaron hasta ponerse a la altura donde se encontraban los patriotas y abrieron fuego, obligando a que Escalada y su gente se re- plegasen hacia una esquina de la pared del convento desde donde respondió el fuego con su cañoncito. ¿Tuvieron éxito los patriotas con el fuego disparado? Parece que sí, pues algunos milicianos que se encontraban en posición de observar el reembarco, vieron alzar a algunos hombres al hombro y bajarlos al puerto. Eran las 8 de la mañana del 30.Ene.1813.

Luego, los buques se dirigieron aguas abajo, donde fondearon por falta de viento, permaneciendo todo el día 30.Ene al menos hasta las 7 de la tarde, momento en que Celedonio de Escalada terminaba de escribir su parte.

Hay que resaltar que las tropas desembarcadas visitaron todas las casas de San Lorenzo (no sólo el Convento) y no se llevaron otra cosa más que algunas gallinas, melones y zapallos, sin encontrar res alguna pues todo se había retirado previamente (gente, muebles y haciendas).

Fuentes:
Imagen: Cuadro de Alberto Nassivera.
Texto: "Soldados de San Martín en San Lorenzo". 2012. Alfar Editora. Autores: Roberto Colimodio y Julio Romay.

1 comentario:

  1. El coronel Celedonio de Escalada, designado "Ciudadano ilustre de las Provincias Unidas del Río de la Plata" por la Asamblea del Año XIII, merece reconocimiento pues en la batalla de San Lorenzo (Santa Fe) auxilió al Gran Capitán con su tropilla de caballos blancos y su célebre cañoncito. Su nieta, Teófila de Escalada López Camelo casó con mi tío bisabuelo Martín de Castro Ramos y Quiñones, con descendencia que conserva el apellido Castro Escalada.

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