jueves, 26 de mayo de 2016

Genealogía de la Tragedia Argentina, de Eduardo Saguier

Esta monumental genealogía del país se centra en la aprehensión de la multiplicidad de procesos sociales desde los cuales se funda, se asienta, cristaliza y dispersa una narrativa histórica que pretende aprehenderlos en toda su complejidad, heterogeneidad y tensión. Para ello, se rastrean las fundaciones de lo que, ya en la historia nacional, devendrá en campos sociales, ahondando tanto en los procesos de constitución como de tensión, polémica y fractura, atendiendo tanto a las materialidades fácticas, como  culturales y simbólicas -en particular, a los procesos de auto-representación de una multiplicidad de agentes sociales y de sus adscripciones identitarias. En ese sentido, cabe destacar la focalización de algunos procesos en los puntos más periféricos del tejido social colonial o republicano (negros, indios, campesinado, entre otros).

Lo que hace muy original este recorrido es el esfuerzo por construir los múltiples objetos de estudio desde perspectivas teóricas diversas, buscando aparatos explicativos capaces de dar cuenta de su especificidad. De allí que los estudios de caso resulten una especie de núcleos narrativos múltiples a partir de los cuales se van construyendo lecturas interpretativas cada vez más abstractas que apelan a una multiplicidad de teorías provenientes de diferentes ciencias sociales: historia pero también economía, política, semiótica, sociología, antropología, teoría literaria, entre muchas otras.

De este modo, el texto propone recorridos de lectura múltiples, con ‘entradas’ y ‘salidas’ que, no necesariamente, requieren del orden cronológico para ser entendidos. Más aún, de los estudios de caso a las diferentes ‘capas’ explicativas se van proponiendo lecturas que exigen competencias y enciclopedias diferentes. De algún modo, la estructura del trabajo –si bien ordenada cronológicamente- intenta reproducir esa multiplicidad y heterogeneidad del devenir en el cual las percepciones del tiempo y del espacio son también diversas, heteróclitas y –en la mayoría de los casos- responden a ritmos cuyo origen se hunde en la memoria de los diversos grupos y clases aquí representados.

El efecto de lectura, por lo tanto, reproduce la percepción dispersa y disímil de los procesos históricos sin que el lector pierda por eso la posibilidad de reconstruir una clara genealogía de los mismos, posibilitándole –además- devolverle a su presente una historicidad compleja sin la cual la comprensión del mismo es imposible.  


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