viernes, 29 de abril de 2016

El 33% de los españoles posee marcadores genéticos árabes

La guerra a los musulmanes, la expulsión de los judíos, persecuciones inquisitoriales a los no creyentes o a otras razas... La Historia de España está salpicada de acontecimientos que hoy serían tachados de racistas, pero hay algo en nuestras raíces que no se puede borrar: la huella genética y el mestizaje.



En 1492 los judíos fueron expulsados de la península Ibérica por los Reyes Católicos. Unas cuantas décadas después, en 1613, Felipe III expulsaría a los últimos moriscos. El cristianismo en su versión católica quedó como la única religión del reino de España. Sin embargo, como explicamos en el número de mayo de la revista Historia de Iberia Vieja,  durante unos ocho siglos, los devotos de Moisés, Jesucristo y Mahoma compartieron residencia en Al-Ándalus.

Durante ese periodo, provenir de una familia de cristianos viejos o ser descendiente de musulmanes o judíos suponía obtener un certificado de ciudadanía de primera y, en consecuencia, resulta interesante comprobar hasta qué punto la secuencia genética hispana está enlazada con la de las culturas que permanecieron siglos en nuestro país. 

Un equipo decientíficos compuesto por investigadores de la Universidad de Leicester (Reino Unido) y la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, analizó las trazas genéticas de la población española actual para ver su origen histórico

Para llegar a esta conclusión, los científicos liderados por el británico Mark Jobling, llevaron a cabo un análisis del cromosoma Y, únicamente presente en los hombres y que se transmite de padres a hijos, de 1.140 individuos de la península Ibérica y las Islas Baleares.

El siguiente paso fue compararlo con las poblaciones de judíos sefarditas y de individuos del norte de África, que tienen la ventaja de ser muy diferentes a las poblaciones receptoras originarias de la Península Ibérica, llegando a la conclusión que uno de cada tres españoles tiene ascendentes moriscos o judíos.
Estos porcentajes podrían responder a la antigua coexistencia de tales comunidades en el solar peninsular que ha sido siempre un crisol de culturas.

Hay datos curiosos, así en las provincias de León, Salamanca o Zamora se encontró un mayor predominio de genes norteafricanos en comparación a la provincia de Granada, que fue paradójicamente la última ciudad musulmana en caer en 1492.

Más llamativo fue detectar genética con características norteafricanas especialmente el norte del Duero en comparación con las áreas más septentrionales. El motivo podría encontrarse en que los principales grupos de moriscos fueron desplazados al noroeste de Castilla desde su ubicación granadina original para desactivar su rebelión en el siglo XVI. En consecuencia, provincias como Salamanca contarían hoy día con más descendientes de aquellos moriscos exiliados a fuerza que las comarcas equivalentes de Andalucía.

Fuente: Historia La Vieja

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