miércoles, 3 de febrero de 2016

José de San Martín, sus inicios como militar - Parte III

San Martín Uniforme del Batallon de Murcia
Ante esta realidad, el ministro francés Carnot arroja constantemente nuevos contingentes en la balanza militar, en la que se juega la suerte de Francia y de Europa, y donde ya luchan nueve ejércitos franceses con 750.000 hombres. Tolón había sido recuperada, en otro frente, por el acierto táctico de un joven y desconocido Capitán de artillería llamado a ser el ''hombre del destino": Napoleón Bonaparte. En Madrid las estructuras reales crujen agitadas por la corrupción, la cortesanía, las nuevas ideas y la acción de la masonería. El comandante victorioso, Ricardos, acaba de fallecer y toma el comando el conde de la Unión, su lugarteniente. Obviamente las perspectivas, al recomenzar las operaciones, ya no eran las mismas.

Integran ahora ejército de Cataluña, junto con las tropas españolas, una legión San Martín, cadete del Regimiento Murcia, estudio e pastel de Jorge González Moreno. Museo del Regimiento de Granaderos a Caballo, Buenos Aires Nombramiento de San Martín para la segunda subteniencia de la IV Compañía del II Batallón del Regimiento de Infantería de Murcia, 1793. Los franceses, como queda dicho, habían reforzado considerablemente sus efectivos comandados, en esa zona, por el general Dugoumier. Ello obligará al conde de la Unión a repasar los Pirineos, abandonando la masa de su artillería. No obstante, ocupará al sur de la cadena montañosa, ya en territorio español, la línea general de San Lorenzo a la Moga - Llausa, apoyada en su centro sobre la fortaleza de Figueres. De tal modo el frente quedará sustancialmente estabilizado. Simultáneamente, en los Pirineos occidentales, se desarrollaron diversas acciones a cargo del Virrey de Navarra, Martín Alvarez de Sotomayor, por el lado español, y del general Muller, del lado francés, y en las que se distinguió un joven general que sería luego Mariscal del Imperio: Moncey.

Corría el año 1794 y el conde de la Unión ya había decidido replegar sus fuerzas hacia España. Una de estas acciones de retirada es la salida del 2° batallón contra la ermita de Sant Lluc, ataque en el que participa San Martín, según consta en su foja. Más tarde los batallones del Murcia, a órdenes del general Navarro, defienden las plazas de Port Vendrés y Collioure. Se lee en la foja del emancipador que lo hacen "resistiendo el ataque que dan los enemigos al oeste, en mayo de 1794". Luego participa San Martín en el ataque a las baterías francesas del general Dugoumier, en proximidades de San Telmo. Finalmente, los efectivos del Murcia se constituyen en guarnición en Collioure, hasta que el general Navarro capitula, el 26 de mayo de 1794, cesando toda resistencia en la región. San Martín es ahora prisionero de guerra.

Dicen las Ordenanzas Militares Españolas que "ser prisionero sin menoscabo del honor militar, es un acto de servicio". La capitulación permite a San Martín, según era la práctica en la época, el regreso a España, junto con sus compañeros, bajo el compromiso de no hacer armas hasta la firma de la paz.---
En julio de 1794 San Martín es ascendido a primer Subteniente y en mayo del año siguiente, antes de la firma del Tratado de Paz de Basilea, es nuevamente ascendido a 2° Teniente. Su "cursus honorum" militar nos lo muestra a los 17 años como un soldado en brillante tránsito profesional.

La paz, con honor, se hizo. España sólo perdió el actual territorio de Haití, en la isla Santo Domingo, y recuperó todo lo ocupado por los franceses en la península. Al mismo tiempo el Tratado de Basilea constituía al monarca español en árbitro de las cuestiones de Francia con Portugal, Nápoles, Cerdeña y los Estados Papales. La consecuencia decisiva para la marcha de la historia fue, en cambio, que España se convirtió en satélite de Francia.

En la relación de causas y efectos que determinan los procesos históricos, queda también como consecuencia relevante de esta guerra, la promoción de Godoy, ahora Príncipe de la Paz, a un nivel de autoridad importantísima. Su influencia habrá de ser uno de los factores negativos y de deterioro determinantes en los sucesos que llevaron primero, al motín de Aranjuez y luego, a la abdicación de Carlos IV y, consecuentemente, a los sucesos de Bayona. Estos traerán la guerra llamada de la Independencia de España y, necesaria y naturalmente, los graves problemas políticos y militares en América que provocarán, al final, su emancipación.

La alianza con Francia significará la lucha contra Inglaterra y, después del 2 de mayo de 1808, y al enfrentarse entonces España contra Napoleón, el poder naval inglés, dueño de los mares desde Trafalgar, tendrá fundamental importancia en el apoyo a la insurrección americana.

Cuando San Martín arribó al Plata llegó un hombre maduro plenamente, y forjado en muchas, difíciles y muy complejas vicisitudes; con claras y sólidas ideas y con la experiencia vital sensible, recogida como actor de conflictos desarrollados con la violencia de las armas . Traerá también en el espíritu las lecciones que da el conocimiento de muchas de las figuras del drama bélico en Europa, a quienes conoció y admiró el joven oficial San Martín. Surgen así los nombres de Wellington, Antonio Malet, el marqués de Coupigny; los generales Ricardos, Urrutia y Castaños; el brigadier Francisco Solano y Ortiz de Rosas, de quien fuera edecán militar y testigo de su vil asesinato en Cádiz. 

Aparecen, igualmente, los nombres de los Mariscales de Francia: Augereau, Duque de Castiglione, de quien dijo Desaix que era un soldado como pocos; Moncey, Duque de Conegliano, de quien afirmó Napoleón que era un hombre honesto, respetado, experto montañés, firme y metódico comandante; Lannes, Duque de Montebello y príncipe de Sieves, de quien opinó también el emperador cuando lo hallé era un espadachín, cuando lo perdí, un paladín; el más bravo entre los bravos, el ideal de un comandante de la vanguardia.
San Martín combatió largos años contra los ejércitos que cantaban "La Marsellesa ": en la guerra de la Independencia española combatió contra Bessieres, aquel que vivió como Bayardo y murió como Turena; contra Soult, el de la mano de hierro y contra el famoso Ney.

San Martín llegará al Río de la Plata siguiendo "el destino que lo llama", cuando a la colosal empresa de Conquistadores y Adelantados la sustituyen simples funcionarios que ya no llegan a América para fundar, civilizar y ganar honras ni conquistar nuevos pueblos para la fé y para el provecho y grandeza de la corona española. El trono de los Reyes Católicos será sólo una simple metrópoli y una frívola corte y, finalmente, será ocupado por un Rey usurpador. Entonces, el pueblo español, aquel 2 de Mayo de 1808, se pondrá de pie, tizona en mano, para recoger sus estandartes caídos en el polvo; para asumir sus derechos y recuperar su independencia, su honor y su gloria.

También eso ocurrió el 25 de Mayo de 1810, a orillas del Plata, cuando el pueblo de Buenos Aires, hermano de los pueblos de Madrid, de Cádiz o de Sevilla, asumió como ellos el poder que revertía al pueblo.

Fuentes:
1. Movimiento Sanmartiniano Nacional - Autor: Julio César Marchini

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