martes, 2 de junio de 2015

“Reliquias de Ibatín” - Parte II

4. El San Miguel Arcángel de la Iglesia de San Francisco
La imagen del Arcángel San Miguel, patrono principal de la ciudad de Tucumán, es la una talla de madera en la que el ángel aparece librando brioso la lucha contra  el maléfico ángel caído.No existe documentación que avale su procedencia de  Ibatín, pero la tradición dice que la imagen perteneciente a los jesuitas fue traída de ese lugar.
La efigie de San Miguel es una talla en madera en madera encarnizada, dorada y policromada perteneciente al estilo barroco, sus medidas son 120 x 80 cm
El imagen de la orden de San Ignacio y pasó luego de 1768, a los franciscanos en la actualidad el ícono, está ubicado en el retablo mayor de la iglesia de San Francisco
San Miguel Arcángel
5. El San Simón y San Judas Tadeo en la iglesia de San Miguel de Tucumán

La presencia de las dos imágenes, vicepatronos, está documentada, y la tradición cuanta de que los santos salvaron a San Miguel el 28 de octubre de 1578, día de la fiesta de los dichos santos apóstoles, de la destrucción en manos del cacique Gualán.

Conocidos cariñosamente por la tradición popular como “los galleguitos”, tuvieron un oratorio en Ibatín a tres cuadres de la plaza. La proximidad de la ermita con el río, ocasionó que en 1678 y 1679 dos grandes crecidas del río destruyeran la ermita, por lo que las imágenes fueron trasladadas a la iglesia matriz, desde donde se los llevará al nuevo asentamiento de San Miguel en La Toma

Estas imágenes son posiblemente procedentes del Alto Perú y fueron talladas en madera dorada y policromada, poseen un carácter estático y arquitectónico” tienen una estampa de arcaica belleza. Son de un  gran valor histórico y religioso para la ciudad y la provincia.

San Judas Tadeo y San Simón ocupan desde 1578 un lugar de honor en los altares de la iglesia matriz, conjuntamente con la imagen de la patrona Nuestra Señora de la Encarnación.

San Judas Tadeo y San Simón
6. La Jarra de Ibatín

Es considerado un objeto destacable del patrimonio artístico colonial
Es un vaso cilíndrico de unos 29 centímetros de alto con un importante pico, adornado por un mascarón de un fauno. El asa se despliega sobre de uno de los bordes laterales y ostenta ornamento. Este vaso estaba acompañado con una fuente circular con una moldura central donde posaba la base del jarro.

La jarra está realizada en plata y ostenta la marca del quinto real, que es una corona real en la base y ambas caras del asa. Su peso es de 1,2 kg.  La pieza es de metal fundido, repujado y esgrañado, y es de platería de Lima del 1660. Es un típico ejemplo de severo manierismo tardío de la platería española del siglo de oro. Se atribuye la pieza a perteneciente posiblemente a doña Francisca Rojas, según consta en una carta de dote y arras redactadas en Ibatín en 1606, como parte del ajuar que le presentaba a su prometido.

La exquisitez y cuidado de los formas que la ornamentan, hacen de la pieza perteneciente a un personaje de alto rango y poder económico.

La jarra fue encontrada  en el paraje de Ibatín por el señor Ambrosio Guillón, vecino de la localidad de Monteros, quien la donó, y hoy es parte del Museo Histórico Provincial Presidente Nicolás Avellaneda. Fue robada y recuperada dos veces. Es un ejemplo de los objetos que utilizaron en el sitio  los antiguos habitantes de Tucumán.

La Jarra de Ibatín

No hay comentarios:

Publicar un comentario