lunes, 22 de julio de 2013

Los Molina

Hablar de la familia Molina, es internarnos en la historia de los primeros pobladores de la ésta zona del país. La rama tucumana fue fundada, por don Matías de Molina y Castro y doña Petronila Romano, quienes vivían en Tucumán desde fines del siglo XVII. Su mujer descendía de los vecinos feudatarios de la mítica ciudad de Esteco y el matrimonio que reputó entre las femilias principales de la provincia. Uno de sus nietos don José de Molina, al casarse con María Josefa de Villafañe y Guzmán, entroncó con los descendientes del fundador de Tucumán Diego de Villaroel.

El matrimonio Molina Villafañe, era sumamente devoto de San José, y poseían una imagen del referido santo que se conoce como "El Santo Caballero", pero que la posteridad bautizó: "El San José de los Molina". Se conserva en la actualidad, en el Templo de San Francisco y es venerada por todos aquellos que llevan la sangre de los Molina. Incluso en la mayoría de los descendientes de éstos, se  mantiene como costumbre de bautizar como José o Josefina a sus miembros de primer o segundo nombre.

Los Molina Villafañe tuvieron una activa participación en la vida cívica de Tucumán desde los albores mismo de nuestras luchas por la independencia. Se destaca el Dr. Manuel Felipe Molina, diputado por nuestra provincia a la Junta Grande de 1810. También el doctor José Agustín Molina, recordado como el "Obispo Molina" quién fue pro-secretario del Congreso de Tucumán. Además fue una persona de actuación relevante desde la Sala de Representantes durante los primeros reventones de nuestras guerras civiles. 
Fue asimismo auto de poesías relegiosas y otras de gran fervor patiotíco. Otro sacerdote de gran predicamento fue el Dr. Tiburcio López Molina, primer rector del colegio cordobés de Monserrat.

La estirpe de los Molina dio grandes personalidades como José Ezequiel Molina Velarde, quien luchó en la liga del norte contra Rosas y fue fundador del Ingenio Amalia; o el cura, Zoilo Domínguez Molina, fundador de la villa de Lules. También el médico Caupolicán Molina Posse, héroe de la guerra del Paraguay; otro célebre médico fue el Dr. Eliseo Cantón (Domínguez Molina) y Félix Frías Molina, recordado diplomático, periodista y orador, colaborador del general Lavalle. Un Molina igualmente destacado fue el doctor Manuel Felipe Molina Muñoz, casado con Sara Padilla Ávila, Director del Hospital de Niños.

Por línea femenina, los Molina fueron el núcleo de tradicionales familias del medio, tal el caso de los Etchecopar (Evarista y Máximo Etchecopar Molina) o de los Leal Lobo Molina, destacándose tan querida y recordada Marta Leal Lobo, esposa del Jurisconulte Raúl Cossio. Elvira Muñoz Molina se casó con el Dr. Julio López Mañan, ensayista y jurisconsulto, político de gran influencia, íntimo del Presidente Julio A. Roca, con distinguida descendencia (entre los que destacamos a nuestro colaborador, el artisto Isaías Nougués).

Es imposible dejar de mencionar en las matronas a Nieves Gramajo Molina, quien se casó con el gobernador José Frías; también doña Elvira Molina, mujer de otro gobernador: Santiago Gallo.

No es nuestra intención abrumar al lector con tantos datos genealógicos y desde ya advertimos, que los expuestos son tan solo algunos de los tantos nombres vinculados a este ilustre familia. Sus componentes actuaron en los albores mismos de nuestra historia provincial y creemos hacer justicia que nos legaron.

La imagen venerada de San José

La antigua imagen que se conserva en San Francisco, se remonta al siglo XVII. Es sin duda un trabajo de bella  manufactura de aquellas llamadas "de vestir". Se discute si su origen es español o del Cuzco, y se la puede apreciar en el altar medio de la nave izquierda de la referida iglesia. Se destaca la corona y vara de plata de artesanía norteña, así como se vestimenta de caballero, de allí que se la denomine como el "Santo Caballero". Lleva en el cuello una gola de encaje y corbatín negro y un antiguo manto bordados con hilos de plata.

Los Molina desde los tiempos coloniales, dedicaban una gran función religiosa a su santo todos los 19 de marzo. Asimismo los ornamentos de la imagen se guardaban todas las ropas, diademas y medallas, galones de oro, andas, toldo y demás enseres. Hoy se encuentran en poder de la orden franciscana. 

A fines del siglo XIX, la familia Molina legó la imagen al templo. Por su parte Dolores Molina de Cainzo, dono el altar donde se encuentra el Santo Patriarca.

Cuenta el Historiador Carlos Páez de la Torre (h), que el San José de los Molina es célebre en la historia de la imaginería local. Una copla muy popular entre nuestros bisabuelos decía "San José da oro y cortina".

La devoción continuo generación tras otra, si bien la costumbre de la función desapareció, la tradición continúa de otras formas.Una de las últimas en organizarla fue doña Elivra Molina de Helguera (esposa del gobernador Federico Helguera) y luego su hija María Helguera de Frías,  con la colaboración de su empleada Trinidad Castro. Hasta la muerte de la sra. Frías en 1951, ella mismo zurcía cuidadosamente año tras año el antiguo manto de San José. La matrona exigía que sus hijas y parientas adhirieran, siquiera dando una simbólica puntada. Se lustraban la corona, vara y candelabros para la gran ceremonia.

Al decir de Páez de la Torre: "En nuestros días, la imagen pasa sin duda desapercibida, para la inmensa mayoría que entra en el templo franciscano. Pero ahí sigue, testigo mudo de casi tres siglos de Tucumán, este "San José de los Molina" que "da oro y cortina"

Fuente: Revista Yerba Buena - Autor: Dr. José María Posse Posse

No hay comentarios:

Publicar un comentario