sábado, 29 de julio de 2017

Hurgan en la historia del castillo de Molina pero sólo una semana, por falta de dinero

Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Reading y la Universidad de Granada investiga el interior del recinto amurallado del Castillo de Molina, dentro de un proyecto internacional que pretende explicar las transformaciones ecológicas y paleoambientales que tuvieron lugar en distintos puntos de Europa, entre los siglos XI y XIV, con motivo de las conquistas feudales y cristiana



Es el tercer año consecutivo que el equipo internacional, formado por nueve arqueólogos y estudiantes de la Universidad de Reading (Reino Unido) y la Universidad de Granada,  regresan al interior de esta fortaleza, a pesar de que no corren buenos tiempos para la arqueología en nuestro país y de los recortes que las campañas arqueológicas han sufrido en Castilla-La Mancha.

Los resultados de las prospecciones geofísicas con magenotómetro realizadas el año pasado en este recinto amurallado obtuvieron unos resultados muy interesantes, mostrando estructuras enterradas, e incluso superpuestas, correspondientes a distintas fases de ocupación, que podrían arrojar información muy interesante sobre la historia de este emplazamiento, que ha ocupado una posición estratégica de frontera a lo largo de los principales episodios de la historia de la Península Ibérica.

Sin embargo, en esta ocasión, los trabajos arqueológicos sólo han durado una  semana por falta de financiación. Y es que, tal y como explica el director de la excavación, Guillermo García-Contreras Ruiz (Universidad de Granda), a pesar de tratarse de un proyecto internacional, sólo han recibido financiación por parte de la Society of Antiquaries of London para realizar la excavación, y la fundación IMAGINE, que ha becado a cuatro estudiantes de la Universidad de Reading (Inglaterra) para que pudieran viajar a Molina a participar en la campaña, además del apoyo y colaboración permanente tanto del Ayuntamiento de Molina de Aragón como  del Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo,

El alcalde de Molina, Jesús Herranz, y el gerente del Geoparque, Juan Manuel Monasterio se trasladaron al yacimiento para conocer de primera mano los resultados de los trabajos. Durante esta semana, han intervenido sobre dos áreas distintas con el objetivo de verificar los resultados del georadar. Las excavaciones han levantado los rellenos superficiales hasta llegar hasta lo que parece ser una ocupación doméstica de época bajomedieval, quizás del siglo XIV . “También tenemos una pequeña zona de incendio, no sabemos si es un hogar; mucha ceniza, muchísimos huesos de animales depositados en lo que parece ser un hoyo excavado en el terreno, que podría ser una especie de basurero, y uno de los muros de la vivienda”, comenta el director de las excavaciones.

Sobre el terreno, el alcalde de Molina manifestó la importancia de estas investigaciones para la ciudad de Molina, en la medida en la que podrían rescatar una parte importante de la historia del municipio y dotar de contenido un extenso espacio intramuros del castillo que hoy se presenta vacío para el visitante. Por ello, manifestó que “el Ayuntamiento de Molina va a potenciar estas excavaciones, bien directamente con unas partidas que se incluirán dentro de su presupuesto municipal, o buscando también financiación a través de un convenio con otras universidades españolas”. En este sentido, el primer edil recordó que el Ayuntamiento presentó un proyecto a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para financiar estos trabajos que fue denegado y expresó que iniciativas tan importantes como ésta no deberían permanecer a la espera de una decisión del Gobierno regional: “Entiendo que tienen limitaciones presupuestarias, como todo el mundo, pero no podemos esperar a ver si nos toca, porque es importante”, afirmó.

Hoy por hoy, la falta de recursos está condicionando el avance de los trabajos y las campañas tienen que adaptarse a la disponibilidad presupuestaria de cada año. Durante estos tres últimos años, según García-Contreras, los trabajos se están centrando en realizar “pequeños sondeos” en las distintas zonas del castillo, e incluso fuera, en las terrazas de cultivo de la ladera o en las huertas irrigadas del fondo del valle, con el objetivo de conocer la estratigrafía del terreno y el tipo de restos que se pueden encontrar. Con ello, afirma el arqueólogo, se pretende dejar el camino preparado para el momento en que la financiación permita abordar investigaciones más amplias y “se genere algo de manera estable en el castillo, en forma de parque arqueológico o al menos de excavación continuada en el tiempo que permita ir recuperando todo ese pasado de la fortificación”.

Los objetivos del proyecto
Este proyecto internacional pretende estudiar las diversas transformaciones paleoambientales y ecológicas que se produjeron con la conquista cristiana entre los siglos XI y XIV en varios lugares de Europa: “Tenemos varios casos de estudio en el sur de Francia, Portugal, España, Granada y, aquí en Guadalajara, el caso concreto es Molina de Aragón. La idea es trabajar tanto dentro del yacimiento, de lo que fue la ciudad fortificada, como fuera, en los lagos, en los bosques, etc., para tomar muestras paleoambientales”, aclara.

El castillo de Molina de Aragón, según explica García-Contreras, presenta unas condiciones idóneas que no tienen otros lugares de la provincia, ni del centro de la Península Ibérica: “Primero, porque ha habido excavaciones con anterioridad, con lo cual ya conocíamos las fases de ocupación y segundo, porque existe mucha documentación escrita de época relativamente temprana, tanto en el momento de la Conquista en el siglo XII, como luego en entre los siglos XIII y XIV o en los momentos en los que perteneció a la Corona de Aragón con lo que podíamos montar un proyecto de investigación en el que nos centrásemos en los aspectos paleoambientales y paleoecológicos sin tener que partir desde cero en lo que a los estudios históricos se refiere”.

Además, según el arqueólogo, este complejo ofrece un “potencial enorme” que sobrepasa el proyecto en sí, tanto por las dimensiones del yacimiento, como por su relevancia histórica.

Fuente: lacronica.net

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