sábado, 17 de junio de 2017

Güemes, el padre de los pobres

El 17 de junio de 1821 los pobres de Salta y sus alrededores se quedaron sin padre. Moría Martín Miguel de Güemes. Todo aquel pueblo que lo había acompañado concurrió a su entierro en la Capilla de Chamical.



Martín Miguel de Güemes no sólo tuvo que hacer frente a los poderosos ejércitos españoles que venían de derrotar a Napoleón, sino que tuvo que vérselas con enemigos internos. Una minoría que no representaba a la mayoría de los salteños, y que se había nucleado en un grupo opositor al gobernador llamado La Patria Nueva, llevó adelante un movimiento para derrocarlo que logró ocupar la capital salteña. Cuando Güemes se enteró partió a Salta con unos 200 de sus hombres más fieles.

El 31 de mayo de 1821, Güemes llegó a la entrada de la ciudad. Sus gauchos fueron abandonando sus labores, comenzaron a seguirlo y lo llevaron en triunfo hasta la plaza principal. Los miembros de La Patria Nueva habían desaparecido como por arte de cobardía. Muchos huyeron hacia el cuartel general de las fuerzas realistas.

Güemes decidió escarmentar a los enemigos de la patria: así lo cuenta uno de sus biógrafos: “Quiso esta vez [Güemes] reprimir más seriamente la obcecación de sus adversarios; y notando en esto que los hombres del comercio habían sido quienes por esta vez habían formado lo principal y más arrojado del movimiento, determinó para su castigo dar licencia a sus gauchos para que entraran al saqueo de las tiendas y casas de sus conocidos enemigos.” 1 También les aumentó los impuestos y continuó con su política de reparto de tierras y de liberar del pago de arriendo a las familias que tenían a sus miembros comprometidos en la guerra gaucha, que eran la mayoría.

A la hora de dictar sentencias contra sus enemigos, Güemes no fue vengativo. Respetó sus vidas y los atacó por donde más les dolía: sus intereses económicos, cambiándoles la cárcel por fuertes multas en efectivo.

Pero los muchachos de La Patria Nueva no se iban a quedar tranquilos. Varios fueron los que guiaron a la vanguardia española conducida por José María Valdés, apodado “el Barbarucho”, un coronel salteño traidor que estaba a las órdenes del ejército español. Las fuerzas de Barbarucho avanzaron hasta ocupar Salta con el inestimable apoyo de los “nuevos patriotas” el 7 de junio de 1821.

Güemes se refugió en casa de su hermana Magdalena Güemes de Tejada, más conocida como “Macacha”. Mientras escribía una carta, el líder guerrillero escuchó disparos y salió por la puerta trasera. Logró montar su caballo y emprenderla al galope, pero recibió un balazo en la espalda. Llegó gravemente herido a su campamento con la intención de preparar la novena defensa de Salta.

Finalmente fue trasladado a la Cañada de la Horqueta donde pasó sus últimos diez días de vida. En dos ocasiones el jefe español Olañeta le envió emisarios. Le ofrecía un médico y remedios, y volvía a intentar sobornarlo. Güemes les respondió convocando a su segundo, al que le ordenó: “Coronel Vidt, ¡tome usted el mando de las tropas y marche a poner sitio a la ciudad y no me descanse hasta no arrojar fuera de la Patria al enemigo!”. Miró al oficial español que le traía la nota de Olañeta y le dijo: “Señor oficial, está usted despachado”.

El 17 de junio de 1821 los pobres de Salta y sus alrededores se quedaron sin padre. Moría Martín Miguel de Güemes. Todo aquel pueblo que lo había acompañado en las buenas y en las malas, concurrió en masa a su entierro en la Capilla de Chamical.

El heroico pueblo de Salta le rindió al jefe de los infernales el mejor homenaje, el que él pidió. A los diez días de su muerte, al mando del coronel Vidt, pudo recuperar la ciudad de Salta de manos de los realistas y expulsarlos del Norte argentino.

1-Bernardo Frías, Historia del general Martín Miguel de Güemes y de la provincia de Salta, o sea de la independencia argentina, Buenos Aires, Depalma 1971.

Fuente: Clarin.com

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