lunes, 12 de junio de 2017

Acusa Seca, la capital troglodita de la Gran Canaria prehispánica

 Llegar a Acusa Seca es retrotraerse en el tiempo e imaginar una Gran Canaria virgen e inexplorada y tener una de las mejores vistas, si no la mejor, del Roque Bentayga. Pero también en este rincón de Artenara se puede testificar la importancia científica e histórica de uno de los reductos de una isla en la que otrora vivir en las cuevas era más habitual de lo que es hoy en día. Es, junto a Acusa Verde y La Candelaria, uno de los tres pequeños caseríos que conforman la Mesa de Acusa, una organización que es Bien de Interés Cultural (BIC).

Cuevas en Acusa Seca
Según cuenta José González, doctor en Antropología y técnico inspector del servicio de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria, en Acusa Seca pervive "desde el pasado preeuropeo hasta la actualidad" este asentamiento troglodita y se trata de un ejemplo del hábitat en cuevas en distintos pisos de altura. El antropólogo revela que hay fechados enterramientos individuales y colectivos del siglo cuarto Después de Cristo, por lo que se trata de un "potentísimo" reservorio en investigación, sobre todo en la zona de El Vedado, el núcleo más importante a la hora de localizar tumbas  y de donde provienen muchas de las momias del Museo Canario. Aparte de estos restos funerarios, existe un rincón interesante para los investigadores, conocido como el Granero del Álamo y que está excavado en un fuerte farallón natural entre Acusa Seca y La Candelaria, en el que se guarda gracias a su estructura fortificada numerosos silos en cuyo interior existen paquetes rellenos de semillas, gorgojos muertos y biopesticidas como hojas de lauráceas, aparte de restos de pintura rupestre. "Podemos decir, sin riesgos a equivocarnos, que Acusa concentra el mayor número de cuevas de Gran Canaria. Por eso cuatro capítulos: hábitat, funerarios, economía y arte rupestre, la importancia de Acusa es nuclear en la historia prehispánica de Gran Canaria", asegura González.

Hasta bien entrado el siglo XX, en los años 30, Acusa Seca tenía más vecinos que el propio casco de Artenara y por eso al darse un paseo por este poblado se pueden ver casas que en su día fueron una escuela, la zapatería, la cárcel o el alambique. "Es una trama que tiene un componente urbano de servicio que al visitante de hoy se le escapa de la mirada al entender que aquello era un poblamiento vivo, un poblamiento intenso", apunta González, quien indica que por su trabajo ha entrevistado a vecinos mayores que le han relatado "que cuando se asomaban encima de la cabecera en el lomo, se oía el bullicio, el rumor de los chiquillos gritando, de la gente hablando...es decir, estamos hablando de unas concentraciones vecinales que poco tienen que ver con la actualidad".

Roque Bentayga y Roque Nublo desde Acusa Seca
 "Muchas de las personas que superan los 75-80 años tienen un relato de sus vivencias de sus edades infantiles o juventud que te hablan de un paisaje cultural altamente humanizado, muy antropizado, que da señales de la organización que Acusa tenía en la economía del barranco", añade el antropólogo. González se retrotrae hasta una época en la que en la mesa agrícola de Acusa se concentraba buena parte del cereal y unas laderas donde la ganadería extensiva "estaba sonando en modo cencerra de los animales de los distintos pastores".

"El sistema de votos de Acusa estaba configurado de una manera que era una organización equilibrada en cuanto a los aprovechamientos de uso múltiple del territorio. Se aprovechaban todas las dimensiones potenciales y recursos que el territorio pone para tener riego, secano, vueltas de pasto, higueras delante de las casas o tuneras para provisionarse de los consumos familiares de familias que poco tenían que comprar", explica.

En la actualidad en esta zona de la isla existen varias viviendas en cuevas que están habitadas, sobre todo en el ámbito de segunda residencia, motivo por el que las inversiones realizadas por el Cabildo en este punto de Artenara van encaminadas tanto a las investigaciones arqueológicas como para los actuales vecinos. Entre las primeras sobresale la compra por parte de la Corporación de 18 cuevas, una de las cuales está equipada como una vivienda tradicional de la primera mitad del siglo XX, mientras que en el resto lo que se desea es la conservación de las pinturas rupestres (en zócalos rojos, colores negros y pigmentos blancos ) que hay en su interior así como arreglar los problemas de estabilidad que muchas de ellas tienen.

 En cuanto a los trabajos destinados a satisfacer las necesidades de los vecinos, González recuerda los realizadas a principios de la década pasada que se emplearon para soterrar todos los servicios de electricidad, cableado de telecomunicaciones, agua de abasto, incluido el depósitos, además la adecuación ambiental. Para este 2017 se ha anunciado la contratación de un proyecto que resuelve el problema histórico del saneamiento. "Hemos hecho una apuesta por un sistema de biodepuración que no tiene vertido alguno de agua sucia, de manera que conectamos las aguas de todos los vecinos a través de un servicio de canalización nueva y este servicio termina en un depósito que tiene un sistema que funciona como un terciario, a base de unas plantas especiales que van a ir adosadas a las paredes en modo de pequeñas terracitas del depósito, y el paso de las aguas por esas raíces de las plantas las convierte en agua de riego, de manera que el agua residual de los vecinos que ahora se vierte risco abajo con un problema de contaminación y con un problema de afección al sustrato arqueológico y a la salud pública de todos los que pasan por allí va a ser reutilizada", enfatiza el técnico inspector.

La adquisición de cuevas, el trato con los vecinos y la economía de montaña

Como ya se ha mencionado, el Cabildo adquirió varias de las cuevas para hacerlas de titularidad pública. González narra que cuando se compraron a los herederos algunas de ellas servían de almacén trastero y otras estaban sin carpintería de entradas, por lo que ante esto decidieron realizar un plan de choque "muy limpio, de pura conservación". "Volvimos a aplicar cal en los interiores y frontis de las cuevas de Acusa, colocamos puertas en estas cuevas de propiedad pública, se identificaron con unas placas cerámicas para que se sepan cuáles son de titularidad pública", sostiene. La cueva-piloto que está amoblada es visitable tanto con las visitas programadas a través del área de difusión del Cabildo como con visitas particulares, que se consiguen solicitando la llave al Área de Patrimonio de la Corporación.

En cuanto a los vecinos residentes, González destaca de ellos la amabilidad tanto con los visitantes como con los trabajadores del Cabildo. "En algunas de las salidas podemos decir que hay vecinos que se prestan amablemente a enseñar sus cuevas, por lo que estamos agradecidos . En general hay una buena receptividad y colaboración por parte de los vecinos y el Cabildo intenta trabajar de la mano de ellos y del Ayuntamiento de Artenara con el alcalde, con el que colaboramos y discutimos", señala. El antropólogo hace hincapié en que ellos son "los auténticos responsables de la conservación del espacio. Son los mejores gestores del paisaje y tienen la herencia común de convertir Acusa en lo que es, un espacio cargado de historia para el futuro".

Museo en las cuevas adquiridas por el Cabildo de Gran Canaria
 En los últimos años se han abierto algunas cuevas para negocios turísticos. En opinión del técnico se trata del camino a potenciar "siempre que no supere el techo de carga y mantenga el sitio". En este sentido recalca que Acusa no es solamente historia sino que incluso es uno de los destinos de los últimos pastores trashumantes de Gran Canaria, en concreto el del pasto de Cueva Corcho en Valleseco, quien bascula entre el verano más tibio de Cueva Corcho y el invierno más templado de Acusa y mueve el ganado de ovejas tres o cuatro veces al año entre estos dos microclimas de Gran Canaria.

"No es sólo es cuestión de turismo por el descanso, el futuro es ir acercando el turismo a los actores locales para que mutuamente refuercen el producto de desarrollo endógeno para que actividades tradicionales, que son a su vez generadoras de paisajes, y turismo activo tengan encuentros posibles para que los dos se refuercen como economía de montaña", sugiere González.

Acusa dentro de la candidatura de Risco Caído

El BIC de Acusa forma parte de la candidatura de Risco Caído y paisajes sagrados de montaña para ser Patrimonio Histórico de la Unesco y por ello tiene trabajos programados dentro del Plan Integral 2016–2019. "Lo que vamos a hacer es un plan director que organice y estructure el territorio de Acusa en varias zonas, que podrían ser de reserva científica donde las intervenciones serían exclusivamente en el plan de la investigación, zonas que podrían tener una cierta capacidad de acogida en cuanto a flujo de visitantes, en cuanto a personas que tengan interés en estar allí y actuaciones que tengan que ver con la mejora y actuación ambiental de las cuevas que son parte del uso habitual de los vecinos y vecinas", adelanta.

"El plan director viene a poner rumbo a un paquete de trabajos e iniciativas a medio plazo para fijar y diagnosticar en una especie de radiografía del BIC donde están los focos de problemas y qué soluciones damos. No es tanto un estudio de los valores de Acusa, es un paquete de actuaciones que tiene como eje el programa de la candidatura de Unesco y para cada ámbito se genera un documento que sirve de guía de trabajo para los próximos años", comenta el técnico.

 Desde su punto de vista el futuro de Acusa pasa por el "marketing cultural", o en otras palabras, que este poblado exista en los términos que se merece "para el conocimiento del público a los efectos de promoción, de visitas guiadas, de acompañamientos, de turismo activo que es un frente que le daría la resonancia que merece todo este corredor". Y es que González subraya que cuando se habla de Acusa son varios los conjuntos al pie del risco que lo conforman: Acusa Seca, Acusa Verde, Fortamaga, El Hornillo, El Viso, La Candelaria y La Vega de Acusa, de los que entiende que necesitan un programa de trabajo "de esa comunicación que está en el buen camino de la candidatura de la Unesco".

En cuanto al eje de inversiones, ve indispensable reforzar el capítulo de los trabajos arqueológicos para poner en conocimiento actualizado un programa de investigación continuo que sea oferta y atractivo al visitante. "Es decir, no para que el investigador bata blanca esté allí tranquilo estudiando sino que para que pueda ser visitado durante el proceso investigador por parte del público interesado que quiera conocer el qué, el cómo y el para qué se está haciendo aquello", aclara.

Por último, admite que es necesario realizar trabajos en términos de conservación para hacer frente a los problemas de erosión en cuevas que tienen buen parte de los zócalos y los frisos con pigmentos rupestres. "Necesita urgentemente de un programa de estudios, de análisis de las tobas de las cuevas para determinar qué acciones de actuación preventiva se pueden hacer para que esos soportes duren más en el tiempo porque la erosión está afectando muchísimo", advierte.

Fuente: eldiario.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario