domingo, 7 de mayo de 2017

Por qué es famoso el Indio Gerónimo

Gerónimo con “G”

Nuestro personaje de hoy nació con la controversia bajo el brazo. Gerónimo nació en un campamento cercano al Río Gila, en el aquel entonces territorio de Sonora. Era el 16 de junio de 1829, por lo que todo ese territorio era parte de México.

Por razones que vamos a estudiar pronto, Gerónimo odiaba a los mexicanos, y tanto él en vida como sus descendientes siempre han negado que naciera en México. No obstante, la evidencia es innegable.

Su nombre también es pasto del debate. En su lengua, fue bautizado como Goyaalé, “el que bosteza” pero ha pasado a la historia como Gerónimo. Algunos sugieren que ese apodo surgió como una mala pronunciación por parte de los mexicanos de su nombre indio, pero no hace falta mucho cacúmen para ver que tienen poco parecido.

La otra explicación, es que los soldados mexicanos, cuando se encontraban frente a él y su conocida bravura, pedían ayuda a San Jerónimo. El problema es que este santo, uno de los grandes de la Iglesia Católica, es el patrono de los traductores, y no de los soldados.

En cualquier caso, Goyaalé será siempre conocido como Gerónimo, con “G”, y eso debido a la pronunciación en inglés.

Gerónimo (Der.), con tres de sus guerreros. 1886.
Odio a los mexicanos

Gerónimo era nieto de un jefe apache, de los bedonkohe para ser exactos, pero él nunca llegó a ser jefe de su tribu. Llegó a mandar, sí, pero como líder de algunas bandas indias que se dedicaron a, primero, luchas contra los yanquis, y segundo, atacar a los mexicanos.

Su odio y desprecio a sus vecinos del sur surgió de una pérdida familiar. El 5 de marzo de 1851, un destacamento de 400 soldados mexicanos atacó y destruyó el campamento indio de Kas-Ki-Yeh (Janos, Chihuahua), mientras los hombres estaban fuera.

Aquel fue uno de los muchos ataques recíprocos entre mexicanos y apaches que se sucedían desde el siglo XVII, cuando los españoles comenzaron a poblar la zona. Miles de mexicanos habían muerto en la primera mitad del siglo XVIII.

A su vez, muchos campamentos apaches fueron destruidos por los mexicanos. Incluso tras la guerra México-Americana, en la que Estados Unidos robó a México más de la mitad de su territorio, los soldados y apaches continuaron cruzando la nueva frontera para atacarse mutuamente.

Entre las muchas víctimas, la mayoría mujeres y niños, estaban la madre de Gerónimo, su esposa y tres de sus hijos. No debería sorprender a nadie que Gerónimo declarase su odio a los mexicanos, y decidió combatirlos por el resto de su vida.

Jefe militar

El militar que lideró el ataque sobre Kas-Ki-Yeh, el Coronel José María Carrasco, informó haber seguido a los apache hasta Janos después de que ellos hubiesen atacado poblaciones en Sonora, y robado ganado.

Daba igual. Al poco tiempo, Gerónimo formó una banda de un par de docenas de guerreros, y comenzó a atacar Gerónimo posandopoblados mexicanos. Si en su camino se encontraba con otros, ya fuesen civiles o militares, también se encargaba de ellos.

Según el gobierno mexicano de la época, Gerónimo acabó con la vida de entre 500 y 600 mexicanos. Él mismo admitió haber matado a muchos, pero sin saber cuántos

"He matado a muchos mexicanos; no sé cuántos, porque por lo general no los contaba. Algunos de ellos no valían la pena ni contar. Ha pasado mucho tiempo, pero aún no me gustan los mexicanos. Conmigo siempre fueron traicioneros y malvados.”

Durante años, la banda de Gerónimo continuó atacando asentamientos mexicanos, mientras que los soldados hacían lo mismo con aldeas indias. Luego, en 1860, un grupo de mineros anglosajones atacó también un campamento apache, por lo que Gerónimo extendió sus incursiones a poblaciones de colonos blancos.

Traición en Casas Grandes

En 1873, mexicanos y apaches decidieron hacer las paces. En la población de Casas Grandes, Chihuahua, Gerónimo no acudió, pero sí envió a un grupo de representantes. También acudieron enviados de otras tribus cercanas.

Según cuenta la leyenda, una vez acordadas las condiciones del tratado, los mexicanos compartieron su comida con los indios. También les dieron mezcal. Cuando los indios se emborracharon, los mexicanos los atacaron, matando a 20 de ellos y capturando al resto.

Persecución y captura

Aún estando en la mira de los ejércitos de dos países, Gerónimo prosiguió con sus ataques de tipo guerrilla, acompañado siempre de tan sólo dos o tres docenas de guerreros.

Los norteamericanos intentaron hacer entrar a los apaches en reservas, al igual que habían hecho con casi el resto de tribus indias. Gerónimo se resistió, pasando casi todo el tiempo en el lado mexicano de la frontera.

Finalmente, un militar norteamericano de origen apache le convenció de rendirse, con la promesa de que sería tratado como prisionero de guerra, y no como bandolero. La rendición tuvo lugar el 4 de septiembre de 1886, en Skeleton, Arizona.

Prisionero “celebrity”

Mientras que Gerónimo pasaría el resto de sus días como prisionero, la realidad es que su vida tras las rejas era más que llevadera. Convertido en un personaje muy famoso, los turistas podían visitarlo en cualquiera de los fuertes en los que estuvo detenido.

Gerónimo se hacía fotos con los curiosos, y cobraba por ello. Una petición muy común de los turistas era que les vendiera algún recuerdo. Gerónimo respondía quitándose un botón de la camisa, para entregarlo a cambio de dinero. Luego se compraba más botones y los vendía igualmente.



Durante la exposición internacional de San Luis en 1904, Gerónimo fue invitado, y más de lo mismo. Se hacía “selfies” con todo aquel que pagara, y les vendía todo tipo de objetos. Muchos apaches lo criticaron por ello.

También daba conferencias, en las que contaba sus muchas anécdotas. Fue invitado a muchos eventos, desfiles y fiestas, siempre cobrando. Llegó incluso a conocer al Presidente Theodore Roosevelt.

El grito de ¡Gerónimo!

Como bien sabes, hay otra vertiente que ha impulsado la celebridad del nombre “Gerónimo”, y es el grito. Suele gritarse a todo pecho cada vez que alguien salta, o se lanza a una acción peligrosa.

La tradición proviene de un batallón de paracaidistas estadounidenses. Cuenta la historia que, en 1940, mientras Estados Unidos se preparaba para entrar en la Segunda Guerra Mundial, uno de los primeros grupos se entrenaba en Fort Benning, en Georgia.

La noche anterior a su primer salto real, varios de los soldados salieron de juerga a la ciudad, y supuestamente vieron la película Geronimo!, estrenada un año antes, sobre la vida del guerrero apache.

En ella se veía al líder indio atacar a los mexicanos con tan sólo un cuchillo, sin miedo a las balas que volaban a su lado. Los mexicanos a su vez gritaban ¡Gerónimo!, como ruego al santo para que los protegiera del arriesgado indio.

Al tiempo que fluían las cervezas, uno de los paracaidistas no paraba de hacer gala de su bravura, mientras que sus compañeros le decían que, llegado el momento, se iba a arrugar y no saltaría.

El joven Aubrey Eberhardt, prometió entonces que, al día siguiente, en el momento del salto, gritaría ¡Gerónimo!. Lo hizo, y pronto el grito se convirtió en una tradición que aún persiste.

La leyenda muere

Como decía, Gerónimo pasó el resto de sus días como prisionero, con ciertas libertades. Eso sí, nunca le fue permitido volver a su tierra, ni unirse de nuevo a su tribu.

Finalmente, el célebre guerrero se cayó de un caballo el 16 de febrero de 1909, mientras daba un paseo alrededor de Fort Sill, Oklahoma. Nadie lo vio, y el ya anciano de 80 años pasó la noche tendido, a la intemperie.

A la mañana siguiente fue encontrado, pero murió de neumonía horas después. Fue enterrado en el cementerio para prisioneros de guerra indios del mismo fuerte. El “indio más peligroso que hubiese nacido”, dejó su nombre para la historia.

Fuente: cienciahistórica.com

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