jueves, 4 de mayo de 2017

El poncho tradicional del gaucho salteño no siempre fue de color rojo

En 1965, Gustavo "Cuchi" Leguizamón se refirió al color del poncho del gaucho salteño en la revista Folklore. Aclara sus conceptos vertidos por la publicación porteña. 

Por los años 60, muchos salteños creían que el color tradicional de nuestro poncho siempre había sido el rojo. En realidad, resulta difícil imaginar que nuestros "gauchos de guerras" hayan usado ese color en la guerra de guerrilla, donde la sorpresa y el camuflaje eran las armas más efectivas.
Sin dudas, en esas circunstancias, un gaucho con poncho rojo habría sido descubierto a la legua por el más desprevenido de los enemigos.

De todos modos, veamos lo que el Dr. Gustavo "Cuchi" Leguizamón dijo hace 50 años: "Días pasados, se publicó un estudio del Dr. Atilio Cornejo, que le fuera recabado por una agrupación tradicionalista lugareña, con el objeto de dilucidar cierta interpretación que se me atribuye, aparecidos en una revista (Folklore). Deseo aclarar algunos conceptos de ese reportaje y hacer llegar una foto que acompaño, perteneciente al Dr. Ernesto M. Aráoz.

En ocasión del mencionado reportaje, respondí preguntas referentes al poncho tradicional salteño, cuyas respuestas fueron publicadas en la revista, en forma desordenada, pues si bien no negué la posibilidad de que algún gaucho haya usado el poncho rojo como su atuendo, lo cierto es que no le concedí al mismo, tradicionalidad ininterrumpida e inmemorial, pues considero que si existe algún poncho que pueda tildarse de tradicional en el gaucho salteño, es el de vicuña, prestigiado universalmente desde los tiempos de la conquista española, prestigio este ampliado con el perfeccionamiento de la tejeduría aborigen en Salta, Jujuy y Catamarca.

Aunque se sabe que el poncho de vicuña nunca fue barato, nadie ignora que el encarecimiento de éste fue paralelo al empobrecimiento del gaucho hasta llegar a nuestros días a ser solamente factible para los bolsillos millonarios, lo que le ha quitado posibilidad en forma paulatina de mantenerse en el atuendo criollo popular.

Pero al margen de esto, y sin temor al crimen de lesa tradición, el gaucho salteño nunca tuvo uniforme clásico y dogmático desde siempre, pues siendo pobre se vistió y se viste con lo que encuentra a mano. Por otro lado, los rasgos de su personalidad que lo hacen poseedor de esa heroica individualidad americana, no nos permite ubicarlo en una muestra colectiva, homogénea a través de los tiempos.

Nuestros antecedentes históricos denuncian el uso de ponchos rojos y celestes recién en la época de nuestra reorganización nacional, en donde fueron usados como banderas del credo federal y unitario.
Tampoco resulta posible desconocer que, como pueblo nuevo que somos, nuestras tradiciones populares han sufrido, y sufren, el constante influjo de la evolución, y así como no debe ser razón de extrañeza ni el uso del sombrero alón blanco o el poncho rojo, tampoco debe extrañarnos que un gaucho de ley arríe hoy, vacas en bicicleta, cambie la bota planchada de talabartería por la alpargata, tome Coca Cola y escuche jazz, por cuanto el tiempo pasa modificándonos, y aún no se ha descubierto el medio de detenerlo.

El centenario

Recordando un hecho memorable, diré que al celebrarse el centenario de Mayo, los salteños fueron invitados por el Gobierno nacional para concurrir a las celebraciones con una delegación de gauchos.
Luego de una esmerada y prolija selección, se integró una delegación, cuidando detalles de atuendo, cabalgaduras y méritos criollos de los integrantes, entre los que se encontraba el famoso gaucho salteño don Ciro Anzoátegui.

La fotografía muestra a nuestro representante, Ciro Anzoátegui, siendo observado por el General Roca y algunos otros miembros de la comisión oficial, y es de notar, de acuerdo a los detalles que consigna la misma, las botas altas y arremangadas (carrugadas) que lleva el gaucho, como también su chambergo (sombrero) oscuro de ala corta, el pantalón angosto y el cuello palomita y la corbata negra que ponen una nota exótica a la escena.

Los detalles de la montura también resultan curiosos e ilustrativos de la mutación de nuestras tradiciones en el atuendo gaucho, cuyo análisis no debe movernos a polémicas de enconos ni a absurdos compromisos intelectuales, porque nosotros los provincianos, por un ponderable fatalismo histórico, aunque nos propusiéramos, jamás dejaríamos de ser criollos".

Conceptos

Me niego concederle al poncho rojo, tradicionalidad ininterrumpida e inmemorial, pues considero al de vicuña el tradicional”.

Sin temor al crimen de lesa tradición, el gaucho salteño nunca tuvo uniforme desde siempre. Siendo pobre se vistió con lo que tenía”.

Nuestros antecedentes históricos denuncian el uso de ponchos rojos y celestes recién en la época de la organización nacional”.

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