sábado, 18 de marzo de 2017

Un casual hallazgo de más de 10.000 años enloquece a los científicos argentinos

José Antonio Nievas no pensaba que haría historia cuando decidió ir a dar un paseo por los alrededores de su granja en Buenos Aires el día de Navidad de 2015, pero el destino tenía otras ideas.

Fotos tomadas en la granja de Jose Antonio Nievas,
40 km al norte de la Ciudad de Buenos Aires
José se encontró con lo que parecía un huevo negro gigante cerca del lecho del río. Era tan grande e inusual, que enseguida se fue para casa para contárselo a su familia.

Mi marido salió con el coche y cuando volvió dijo, ‘He encontrado un huevo que parece de un dinosaurio” ,cuenta la mujer de José, Reina Coronel, en una entrevista. “Todos nos reímos porque pensábamos que era una broma.”

Al principio no estaba claro lo grande que era porque estaba completamente cubierto de barro. Cuando Jose empezó a cavar alrededor, se empezó a revelar el verdadero tamaño. Tenía como 1 metro de diámetro, por lo que era demasiado grande para ser un huevo.

En realidad era una especie de cascarón, o armadura de algún animal que vivió durante la Edad de Hielo.

El cascarón pertenecía a un Glyptodon, género de un gran mamífero de la familia del armadillo. Hace más de 10.000 años, en Sudámerica vivían estas criaturas que, según los documentos fósiles, se parecen a un Volkswagen Beetle y pesa lo mismo más o menos.

Sorprendentemente, el cascarón que Jose encontró estaba en perfecto estado, lo que es muy extraño después de tantos años. Como las huellas dactilares, no hay dos cascarones de Glyptodon iguales, cada uno tiene un patrón distinto.

Glyptodones:

Los Glyptodones eran hervíboros, por lo que sus armaduras le ayudaban a protegerse de los depredadores. Fósiles de otras especies parecidas han sido encontrados en otras partes de Sudámerica, como Uruguay y Brasil.

Cada Glyptodon tiene una cola armada, que los paleontólogos creen que una señal de que luchaban entre ellos. Eran tan fuertes, que podían romper los cascarones de sus oponentes.

Los cascarones de los Glyptodones están hechos de aproximadamente 1.000 placas óseas, Estos animales tenían unos hombros enormes, unas piernas robustas y unas vértebras unidas que le ayudaban a cargar con todo ese peso.

Los Glyptodones son ancestros del armadillo actual
Hay quien compara los Glyptodones con las tortugas, pero los expertos dicen que su parecido es simplemente una coincidencia. Aún así, aunque ambos provienen de diferentes antepasados, tienen formas similares de adaptarse a su hábitat.

Mientras que los Glyptodones no pueden esconder las cabezas dentro del cascarón como las tortugas, tienen una especie de “casco” en forma de gorro de hueso.

El cascarón que encontró Jose estaba dañado, y los expertos se preguntan si fueron causadas por peleas con otros Glyptodones.

El agujero en el cascarón sigue dejando atónitos a los científicos. No parece que este sea el resultado de ningún tipo de lucha, por lo que es posible que sea un daño que haya ocurrido recientemente. Además hay otro hueco diferente para la cabeza y otro para la cola.

A pesar de su tamaño, el cascarón es más pequeño que el de la mayoría de los Glyptodones. En esta especie puede crecer hasta 2 metros de ancho, por lo que ese debía ser joven.

Ciertamente, el hallazgo de José parece una historia de ciencia ficción, pero con unas fascinantes consecuencias en el mundo real. Esto demuestra que, a pesar de la cantidad de años de historia de la Tierra, aún hay muchas cosas esperando a ser descubiertas.

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