miércoles, 30 de noviembre de 2016

“Los negros aportaron a la colonización de Misiones tanto como los europeos”

“Los negros aportaron a la colonización de Misiones tanto como los europeos”, asevera la historiadora Patricia Salas, que hace un año y medio persigue la huella afro en la constitución identitaria de la región.




Esta afirmación obliga a andar por los caminos invisibilizados de una historia “negra” silenciada, robada y sustituida por un orgulloso pasado “blanco”; un desafío que la docente asumió en colaboración con el profesor Esteban Snihur.

“Sabemos que es un tema que puede generar polémica y voces a favor y en contra, que fue tabú por siglos, pero es un desafío que hay que asumir para conocer la verdad completa de nuestro origen. La presencia afro en nuestra provincia y su legado hasta la actualidad es innegable y es hora de hablar de ello, de aceptar a esa Misiones negra que tiene mucha sabiduría para dar”, dijo Salas.

Y agregó: “Misiones aparece como un escenario donde los actores protagónicos son los guaraníes, las misiones jesuítico guaraníes y los colonizadores europeos que desde finales del siglo XIX son presentados como los que definieron la impronta cultural, social y productiva del territorio. Pero en Misiones, como en el país, hubo comunidades de afrodescendientes que tuvieron pleno desarrollo durante el siglo XIX y primeras décadas del siglo XX. Develar la historia de estos grupos es todo un desafío intelectual, porque implica en principio que su existencia sea reconocida, aceptada y fundamentalmente que se reconozca la intencionalidad manifiesta que impuso su invisibilización y negación histórica”.

Su convicción está respaldada por un trabajo de investigación que echa luz sobre este pasado oculto cuyo conocimiento está aún en ciernes. El resultado de este estudio será presentado por la autora en las Jornadas del Grupo de Estudios Afrolatinoamericanos (Geala), en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, el año próximo.

Antes, la profesora compartió  con El Territorio parte de este material. 

El proyecto de investigación está centrado en una primera etapa en el sudeste de Misiones, en un espacio comprendido entre la Sierra de San José y la Sierra del Imán, zona en la que los grupos de afrodescedientes brasileños habían logrado asentarse en comunidades organizadas, “hasta que sucumbieron ante el arrollador avance de la colonización agrícola oficial europea de finales del siglo 
XIX”, reseña.

Resalta como fuentes los textos pioneros de la profesora Alba Etorena de Freaza, Los indios y negros en Misiones entre 1869 y 1883 y el material documental de Virgilio Chavannes, quien tuvo contacto con una de las últimas comunidades de afrodescendientes que habitaba en la Sierriña de San José, logrando inclusive fotografiarlos a comienzos del siglo XX.

Describe Salas:
Hoy los testimonios que evidencian la plena vigencia de una historia y una cultura afrodescendiente o negra en Misiones están presentes y se manifiestan en un patrimonio tangible e intangible.

Los afrodescendientes de Misiones reconocen tres orígenes. En una período más remoto, en la época colonial y en que la esclavitud se hallaba en pleno desarrollo en el territorio del Brasil, el fenómeno de la formación de quilombos (comunidades libres de esclavos fugitivos), se aproximó a los límites de los territorios hispano-portugueses.

Entonces el río Uruguay se convirtió en las últimas décadas del siglo XVIII y primeras del XIX en una línea detrás de la cual podría estar el escape a la condición de esclavo. Sin embargo, la primeras comunidades estables comenzaron a formarse en el contexto de la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870).

Como bien lo señala en su estudio Etorena de Freaza, la fuga de soldados afrobrasileños era cotidiana. El lugar de refugio buscado por estos soldados desertores fue la Sierriña de San José y el paraje conocido como San Juan de la Sierra. Una microrregión que en la segunda mitad del siglo XIX se hallaba en un aislamiento absoluto respecto del resto del territorio.

Los descendientes de estos pobladores pioneros fueron contactados por Don Chavannes a inicios del siglo XX, cuando ya se hallaban mestizados con un grupo mbya de la zona. Fue parte de esta misma comunidad la que se trasladó hasta la zona de San Juan de la Sierra, donde se generó un segundo asentamiento. Se trataba de grupos que se asentaban en la sierra, en las lomadas de tierra roja o en los bajíos de las cuencas de los arroyos, practicaban una agricultura y una ganadería de subsistencia. Hoy dos antiguos cementerios son los testimonios más notables que dejaron esas comunidades.

Posadas fue el otro sitio donde se asentaron pobladores afrodescendientes una vez finalizada la guerra, en un sector ubicado en cercanías del actual Distrito Militar conocido como el regimiento.
La condición de “ser de color” de estos pobladores quedó testimoniada en la documentación oficial de la época, muy especialmente en los registros parroquiales posadeños.

A finales de la década de 1880 y en los primeros años de la de 1890, durante las revueltas que se desarrollaban en el estado de Río Grande do Sul, se produjo la tercera entrada de afrodescendientes: esta vez cruzando el río Uruguay por el paso de Garruchos, el Paso San Isidro, Puerto Azara y el Paso de Itacaruaré.

Estos grupos de afrodescendientes no llegaron a formar comunidades agrícolas, sino que se dispersaron por las estancias o establecimientos agrícolaganaderos como peones y personal de servicio. Nuevamente aquí, como en la Sierriña de San José y en San Juan de la Sierra, el arte fúnebre particular presente en el viejo cementerio de Itacaruaré y del Paso San Isidro testimonia aquel tiempo histórico.

Por todo lo antes expuesto, concluye la historiadora: “Lo investigado y relevado permite que se pueda comenzar a hablar de una ruta de los afrodescendientes en Misiones, de una cultura afrobrasileña profundamente enraizada en nuestra historia. Reconocerla, visualizarla, descubrirla, conlleva un arduo trabajo de búsqueda de fuentes documentales y testimonios materiales y orales”.

Subraya que todo el territorio ofrece testimonios de una riqueza inestimable “que es necesario interpretar y valorar”, como ser el arte funerario de los antiguos cementerios, la arqueología en los sitios de los primitivos asentamientos, el registro de apellidos y familias de descendientes que aún siguen habitando la mismas zonas desde el siglo XIX, el registro de usos y figuras lingüísticas, entre otras huellas.  

Negar hasta olvidar 

La negación de la historicidad de esta cultura afro o negra en Misiones es consecuente con la negación y la invisibilización del rol histórico de la población afrodescendiente en nuestro país y en América en general, argumenta.

“Es que exponer el tema implica atreverse a incursionar en la tragedia humana de la esclavitud vigente por siglos, del racismo y la discriminación. En Misiones, la esclavitud se asimiló a la figura del servidor o del criado en las estancias, las mujeres prestaban servicio en la cocina y los hombres negros hacían el trabajo pesado, todo este universo de producción está poco estudiado”.

Por último, Salas advierte que todo este rico patrimonio está en riesgo, puesto que no hay marco legal que lo que proteja, los antiguos  camposantos están abandonados y en algunos casos, en desuso, por lo que corren riesgo de deterioro y vandalismo. El equipo investigativo de Apóstoles impulsa la declaración del cementerio de San Juan  de la Sierra como patrimonio histórico cultural. “Es imperioso poder realizar trabajos arqueológicos que ayuden a rescatar vestigios de este pasado, contamos con certeza de algunos sitios arqueológicos donde las excavaciones podrían aportar material valiosísimo”, finalizó.

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