jueves, 27 de octubre de 2016

El Camazotz

Camazotz o Camazot es un personaje de la mitología mesoamericana, considerado como el dios murciélago de aztecas y mayas. Habitualmente se le representa como un murciélago. Se pueden ver representaciones de él en el museo de Copán, Honduras. Indubitablemente, este gran ser es un maestro de los misterios de la vida y la muerte.



En Chiapas (México) existe el pueblo de Zinacantán habitado por la etnia tzotzil (gentes del murciélago) de la familia maya, y en el valle de Toluca (Edo. de México) el pueblo de Tzinacantepec. En el Popol Vuh, el murciélago es un ángel que bajó del cielo para decapitar a los primeros hombres hechos de madera.

Encontramos al tzinacan (murciélago) dibujado en estelas, códices, y vasijas mayas con la librea del dios del aire. Se le ven el apéndice nasal y los dientes triangulares saliendo hacia abajo desde las comisuras de los labios. En los códices aztecas se le dibujaba en braseros, vasos y silbatos, siempre como los vampiros de tierra caliente del Sur de México.

La boca se caracteriza por los caninos y los incisivos inferiores tapados por la lengua que, en las urnas zapotecas, siempre aparece hacia afuera; las orejas grandes y bien formadas. Saliendo de las orejas, en forma de hojas, el tragus en jade; dedos cortos con garras hacia arriba para poder utilizar las ventosas de las palmas de las manos (las que le sirven al murciélago cuando se cuelga de superficies lisas) y su apéndice nasal en forma de silla de montar u hoja.

Las gónadas están muy bien formadas, indicando claramente que el poder está en el sexo. En lugar de un falo aparece un rostro, como para recordar que el hombre causal se forma con el mercurio -que es el alma metálica del esperma sagrado- y que el hombre verdadero es, precisamente, el resultado de la transmutación sexual.

Los templos nahuas en forma de herradura estaban dedicados al culto del dios murciélago. Sus altares eran de oro puro y orientados hacia el Este. El dios murciélago tiene poder para curar cualquier enfermedad, pero también poder para cortar el cordón plateado de la vida que une el cuerpo al alma. Los Maestros nahuas lo invocaban para pedirle curación para sus discípulos o para sus amigos profanos.

Fuente: Planet of Aztecz

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