sábado, 16 de julio de 2016

Un olvidado Conquistador de la Nueva España: Francisco Flores, Conquistador de Oaxaca y la proyección de su descendencia en Quito

Autor: Hernán Sevilla M.
Ponencia presentada en la Sociedad Amigos de la Genealogía
Sesión del 15 de julio de 2016
Quito
A Horacio Torres,
cuyas conquistas
vuelven realidad
la esperanza.

El lugar de Encinasola es una pequeña villa enclavada en la Sierra Norte de Huelva a 428 msnm, casi en el límite con Extremadura y Portugal. Está regada por los ríos Múrtigas y Sillo, y presenta un clima mediterráneo-continental agradablemente templado, con inviernos fríos y veranos calurosos. A fines del siglo XVI contaba con no más de 700 vecinos, una parroquia y un convento1. Las actividades productivas fundamentales eran la caza, la cría de ganado porcino, el cultivo de algunos olivares y el sembrío de trigo2. En este, hasta ahora sencillo poblado, nació a fines del siglo XV Francisco de Flores y Alonso, hijo de Juan de Flores y María Alonso.

Con seguridad estuvo emparentado con Ramiro Flores, vecino y escribano público de Encinasola, y Alcaide del castillo de la villa entre 1403 y 1406.

De joven aventurero a soldado de Hernán Cortés

La primera noticia que de él tenemos está fechada en 1510 en el listado de pasajeros a Indias:
“124.-.Francisco Flores, hijo de Juan de Flores y de María Alonso, vecinos de Encinasola, de la sierra de Frege nal .-19 Octubre . 1-34”.

Pasó a Indias con rumbo a La Española en 1510. Pensaríamos que tuviera entre dieciocho y veintidós años, lo que marcaría su nacimiento entre 1488 y 1492. Seguramente poco antes pasó su hermano Rodrigo Alonso5, vecino de la isla de Jamaica donde era hacendado, y quien contribuyó con vacas y cerdos para la conquista de México, según propia declaración de Francisco.

De Santo Domingo pasó a la conquista de Cuba, a órdenes de Diego de Velásquez donde estuvo entre 1511 y 1519. Diego de Velásquez había llegado a Jamaica en el segundo viaje de Colón (fines de 1493) y en los siguientes diecisiete años logró relacionarse muy bien con Bartolomé Colón, el Gobernador Nicolás de Ovando y su sucesor Nicolás de Bobadilla. Uno de los 300 hombres que partieron de La Española a Cuba fue Francisco Flores, y estuvo en la fundación de la primera villa en Cuba, llamada Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa.

Hernán Cortés había participado también en la pacificación de la isla Juana (como se llamó inicialmente a Cuba), y fue nombrado por Velásquez, a la sazón Gobernador de la isla, como Alcalde de Santiago de Cuba. En los planes de Velásquez estaba la exploración de Yucatán, y para ello había organizado sendas expediciones al mando de Francisco Hernández de Córdoba y de Juan de Grijalva. Para la tercera pensó en Cortés, no sin reparos pues ya años antes éste había sido acusado de sublevarse contra Velásquez, pero al poco las cosas se calmaron al punto que Cortés se casó con la hermana del Gobernador.
Cortés sin demora, y anticipándose a la poca voluntad que le tenía el Gobernador, organizó la expedición y a fines de 1518 salió de Santiago de Cuba, rodeando las costas para abastecerse. Finalmente la expedición de Cortés pudo dejar la isla y salió hacia la costa continental el 18 de febrero de 1519. En el interin con seguridad pasó por Jamaica donde Rodrigo Alonso, el hermano de Francisco Flores, le proveyó de cerdos para el viaje.
Tenía una flota de 11 barcos, contaba con más de 600 españoles, que servían como soldados, arcabuceros, ballesteros y marinos, en su mayoría andaluces y extremeños, y varios centenares de indios cubanos. Les acompañaban dos sacerdotes, fray Juan Díaz y Fray Bartolomé de Olmedo. Levaban 16 caballos y muchos perros.
Bernal Díaz del Castillo al señalar quiénes pasaron a México con el Capitán don Hernando Cortés, escuetamente consigna:
“Y Francisco Flores pasó asimismo, que fue vecino de Guaxaca, persona muy noble, murió de su muerte”.

Aunque algunos señalan que Flores llegó a México en las tropas de Pánfilo de Narváez y que luego se unió al bando de Cortés, la información de Bernal Díaz del Castillo7 es válida pues como veremos ambos personajes actuaron juntos desde temprano en las tierras de la Nueva España. Y el mismo Flores así lo señalará cuando actúe como testigo en el juicio de residencia instituido contra Hernán Cortés en 1534.

Ahora bien, Flores no partió con Cortés de inicio sino que permaneció en Santiago de Cuba con Francisco Saucedo, partiendo con este en la última embarcación, que llegó a San Juan de Ulúa y luego al puerto de Veracruz a principios de junio de 1519. Saucedo llevaba a Cortés noticias que le preocuparon sobremanera, pues Diego de Velásquez había sido autorizado –él si- a la conquista de Yucatán a título de Adelantado. Los temores de Cortés se fundaban en que Velásquez le había facultado a explorar, mas no a conquistar ni hacer fundaciones. Es por esto que decidió fundar la Villa Rica de la Vera Cruz el 22 de abril 1519. Organizado el Cabildo a mediados de mayo, ante éste renunció Cortés a sus cargos dependientes de Velásquez, y el mismo Cabildo le nombró Capitán General y Justicia Mayor, iniciando así su empresa de conquista y poblamiento, y enviando a España a los alcaldes ordinarios Alonso Hernández Portocarrero y Francisco de Montejo como procuradores para conseguir la confirmación real. Es de anotar que en este Cabildo actuó Pedro de Alvarado como uno de los cuatro regidores, al menos hasta inicios de agosto del año 1519.

Flores fue uno de los firmantes del Pedimento del 20 de junio de 1519, en que el Cabildo de la Villa Rica de la Vera Cruz, los hombres de la armada de Cortés y los vecinos de la recién nacida población ratifican su apoyo irrestricto a Cortés, pidiendo además sea nombrado Conquistador, Capitán General y Justicia Mayor, se le dé la facultad de entregar encomiendas perpetuas –cosa inusual en la conquista-, y se impida a Diego de Velásquez cualquier acción en contrario8. Este es el primer documento conocido escrito en México por los conquistadores españoles, descubierto en el Archivo de Indias en 1989 por el maestro Alfonso Martínez Cabral, Académico de la Historia de México. Constan en el instrumento 314 firmas, entre ellas la de Francisco Flores y curiosamente la del cronista-conquistador Bernal Díaz del Castillo.

¿Qué movía a Cortés a una aventura tan arriesgada, no solo para él sino para quienes le seguían? ¿Fue un ego sobresaliente o la oportunidad propicia de un visionario? Es indudable el genio personal del Conquistador, sin olvidar las circunstancias y el contexto: la fase antillana de la conquista estaba llegando a su fin por dos motivos concomitantes que eran “la catastrófica despoblación indígena, que, junto al agotamiento de los yacimientos de oro, provocó una despoblación española (pues los españoles se iban a otras islas y de regreso a España), poniendo en riesgo el dominio español de las Indias”.

El 8 de agosto inició la marcha hacia Tenochtitlán en busca del gran Moctezuma. En el recorrido, Cortés logró alianzas con totonacas y cempoaleses. En la primera semana de noviembre de 1519 arribaron las tropas de Cortés a Tenochtitlán y el 14 del mismo mes se produjo la prisión de Moctezuma. Durante este secuestro, el mismo Flores acompañó en algunas ocasiones a Cortés a visitar al Tlatoani. Relata Flores que en estas entrevistas, Cortés le hablaba de las grandezas y del poderío del Emperador español, y que Moctezuma respondía que por tradiciones de sus antepasados sabía que habría de llegar un día en que estas tierras fueran “sojuzgadas mandadas e gobernadas de un gran señor que estaba en la parte donde salía el sol”.

El mismo Flores fue uno de los que bajo mandato de Cortés ingresaron a los lugares ceremoniales donde estaban los ídolos de los indígenas y comenzaron a quitar los ídolos y destruirlos, y reemplazarlos con imágenes de La Virgen y de Jesucristo.

Ante la llegada de Pánfilo de Narváez, el enviado de Velásquez para castigar a los rebeldes españoles, Cortés dejó Tenochtitlán enrumbándose a Campoala el 10 de mayo de 1520 a enfrentarle, y lo logró dieciocho días después. Dejó en la capital de los mexicas como su lugarteniente a Pedro de Alvarado, quien no supo hacer frente a la inquietud de los indios. Alvarado, temeroso de una sublevación de los nativos, aprovechó una celebración religiosa –la fiesta de Toxcatl- y ordenó una matanza el 15 de mayo, la “Matanza del Templo Mayor”. Regresando Cortés el 24 de junio, y siendo imposible la pacificación con los indígenas que les tenían sitiados, decidió la retirada de la ciudad por la situación insostenible, pues los mismos indígenas habían matado de pedradas a Moctezuma cuando éste había intentado calmarlos.

La noche del 30 de junio al 1 de julio, los españoles sigilosamente abandonaron Tenochtitlán, pero fueron descubiertos y los indígenas atacaron a matar en las calzadas y desde las canoas. Desde la plaza salió a caballo Cortés, seguido de Alvarado, y “Francisco Flores, que iba en la capitanía de Alvarado, quedó en la rezaga con treinta de caballo; fué de los postreros en pasar el puente, y no vido á Alvarado hasta que llegaron donde estaba Cortés”. Se encontraron en el llamado “Puente de la Matanza”.

La conquista de Oaxaca. Amistad y parentesco con Pedro de Alvarado

Vencido el imperio azteca llegaron las glorias para Flores. La conquista de Oaxaca se dio en 1521, resultando relativamente pacífica. Francisco Flores y Diego de Coria estuvieron al mando de la invasión de los chontales de Oaxaca (la invasión de la costa del Pacífico y el sometimiento de las poblaciones desde la costa hacia el interior), con todo éxito.

Enseguida, la región baja de los mixtecas, llamada Tecomaxtlahuaca, le fue otorgada en encomienda a Flores.

En 1522, por mandato de Cortés, Francisco de Flores pasó con Pedro de Alvarado a la región de Huaxyacac (Oaxaca), que había sido pacificada un año antes, para disuadir a Francisco de Garay de la ocupación de esos territorios, pues en el proyecto de Cortés estaba ya la conquista de las tierras del sur de México, es decir avanzar en campaña de descubrimiento y conquista hacia lo que hoy es Guatemala y El Salvador. En efecto, Alvarado y Flores con sus hombres llegaron a la región de Panuco, lograron disuadir a Garay y pacificaron las tierras de Tututepec.

Los aztecas llamaba a Alvarado “Tonatiuh”, que quiere decir “el hijo del sol”, por sus cabellos rubios. Flores partió hacia el sur con Alvarado el 6 de diciembre de 1523 con un ejército de unos 300 hombres, la mitad a caballo y el resto escopeteros y fusileros. Les acompañaba un millar de indios tlaxclatecas, cholutecas y mexicas. Flores señala que en la Batalla del Pinar en febrero de 1524 estuvo en la entrada a Utlatán, y que Alvarado castigó duramente “a los señores de Utatlán, llamados Oxib-Quieh y Belejeb-Tzi, porque estos tramaban la perdición de los españoles y que perdonó a Tepepulpor que fue éste quien le dio a conocer o le revelo las intenciones de los dos jefes o señores de los quichés”. Luego de una recia campaña, fundó finalmente la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala el 25 de julio de 1524. Francisco Flores estuvo presente en dicha fundación.
Eventualmente Francisco de Flores regresó a México y obtuvo de Cortés –que desde el 15 de octubre de 1522 era Gobernador y Capitán General de México por gracia del Rey- como merced el Señorío de Iguala, en el actual Estado de Guerrero, relativamente cerca de las tierras de Cortés en Cuernavaca, donde éste se retiraría en su decadencia política hacia 1526.

La región de Iguala habría de ser conquistada por las fuerzas de Cortés entre 1521 y 1522. Podríamos pensar que el mismo Flores lideró esta pacificación, pues fue el primer encomendero de la zona. Para pesar de Flores, el territorio de Iguala regresaría a poder de la Corona en 1536 al anularse el Señorío que recibió años atrás, para limitar el poder de los encomenderos y dar paso al Corregimiento de Iguala.

Flores se asentó en Antequera (Oaxaca de Juárez), junto con Cortés. En dicha ciudad las casas de Flores estaban sobre las casas del Tlacatecutli, el cacique de Oaxaca. Antes había residido en casa de un indio llamado Peola, y a través de éste se servía de los indios de Zoquitlán quienes le construyeron su casa. En esta casa de Oaxaca residiría luego su viuda y sus hijos.
El viernes 20 de setiembre de 1527 fue recibido por el Cabildo como vecino de la ciudad de para gozar de las libertades y exenciones de ella y se le otorgó también un solar. En los registros del Cabido consta como vecino de la ciudad de Santiago de Guatemala un Francisco Flores en inscripción del 6 de julio de 1528.
Mientras esto sucedía, su amigo y antiguo capitán Pedro de Alvarado estaba en la Corte del Emperador Carlos recibiendo los títulos y facultades de Adelantado, Gobernador y Capitán General de Guatemala.

El 14 de abril de 1529 actuó como testigo en el proceso que contra Pedro de Alvarado había iniciado Nuño de Guzmán, respondiendo favorablemente en beneficio de su amigo, pero tratando de no faltar a la verdad: “lo oyó dezir pero que lo non sabe” es frase de respuesta recurrente en la treintena de preguntas.
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Descargar el Trabajo Completo con referencias y bibliografía: El Conquistador Francisco Flores

1 comentario:

  1. En febrero del 2011 y con más exactitud el día martes 15, según se puede ver en http://www.ramhg.es/index.php/informes-y-bibliografia/genealogia/articulos/52-ascendencia-ubetense-de-dona-francisca-de-la-cueva-su-sucesion-en-mexico-y-quito-a-partir-del-siglo-xvi, la Real Academia Matritense de Genealogía y Heráldica, asociada al Instituto de España, en su página web publicó el artículo “ASCENDENCIA UBETENSE DE DOÑA FRANCISCA DE LA CUEVA. Su sucesión en México y Quito a partir del siglo XVI” enviado con ese fin por su autor Patricio Muñoz Valdivieso. Como consta de la introducción a cargo de la dirección de la página: “En este estudio el autor ha seguido por distintas líneas la ascendencia de doña Francisca de la Cueva, matriarca de inmensa cantidad de familias de la sierra ecuatoriana, varios de cuyos integrantes hasta casi finales del siglo XX han detentado el poder político del país y ocupado siempre posiciones de alto nivel en casi todos los campos, incluida la Iglesia”.
    En el primer párrafo del artículo se mencionó que la sucesión de doña Francisca de la Cueva había sido presentada anteriormente en la ponencia “Descendencia de doña Francisca de la Cueva y del primer Regidor Perpetuo de la ciudad de México Francisco Flores. De México a Quito (siglo XVI). Su proyección en varios próceres de la independencia, jerarcas eclesiásticos y gobernantes ecuatorianos, colombianos, peruanos, bolivianos y chilenos” disertada en la XVI Reunión Americana de Genealogía y VI Congreso Iberoamericano de Ciencias Genealógicas y Heráldicas: “Familia y Emancipación Americana”, Morelia - México, octubre del 2010.
    Sorpresivamente, el profesor Hernán Sevilla, en una sesión de la Sociedad Amigos de la Genealogía en Quito el 15 de julio del 2016, presenta una ponencia titulada Un olvidado Conquistador de la Nueva España Francisco Flores, Conquistador de Oaxaca y la proyección de su descendencia en Quito. Basta decir, para todo buen entendedor: ¡Qué título tan similar y qué contenido tan afín!. En la bibliografía citada por el profesor Sevilla se refiere de la siguiente manera al trabajo original como “Muñoz Valdivieso, Patricio; Ascendencia ubetense de doña Francisca de la Cueva”. Como mínimo, varios manuales de fácil consulta existen que nos enseñan cómo se debe citar debidamente cualquier libro, artículo o fuente de donde se extrae la información. Como máximo, a su juicio, estimado lector queda la conclusión.

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