domingo, 3 de julio de 2016

“Los Libertadores de Argentina”

por Luis Horacio Yanicelli

El Ejército Auxiliar del Alto Perú o Ejército del Perú, fue la fuerza militar creada por la 1ra. Junta de Gobierno Patrio en 1810, con el objeto de asistir a las fuerzas revolucionarias del norte del territorio de lo que hasta ese momento había sido el Virreinato del Río de la Plata, es decir se incluía al Alto Perú, actual República Plurinacional de Bolivia. 



Ante la derrota de la fuerza al mando de Belgrano en la batalla de Ayohuma a fines de 1813, en el mes de abril de 1814, ahora bajo la comandancia de José de San Martín, el cuerpo militar fue estacionado en San Miguel de Tucumán, en un cuartel creado a tal efecto conocido como la Ciudadela, pasando en ese momento a denominarse como Ejército del Norte, porque en esta nueva organización según el Plan Continental, el norte del territorio pasaba a ser Tucumán que a su vez constituía el tope hasta donde podían avanzar las tropas realistas que venían desde el Alto Perú. Salta y Jujuy pasaban a ser territorios “colchones”, campos de batallas donde se desplegaría la guerra de recursos.

Gral, Martín Miguel de Güemes
Durante 1815 y mayormente al mando de José Rondeau, este ejército no tuvo variaciones sustanciales y sí lamentables enfrentamientos entre los comandantes Güemes con Rondeau. En agosto de 1816 el Director Pueyrredón con la conformidad del Congreso ya reunido en Tucumán, designa comandante de la fuerza que nos ocupa a Manuel Belgrano, confirmando a la vez a Martín Miguel de Güemes como comandante de la frontera norte. Belgrano trabajó intensamente para reordenar la fuerza anarquizada y maltrecha que se le había asignado. Mientras él se daba este trabajo, el Congreso deliberaba en Tucumán, ya habiendo declarado la independencia y en Mendoza, el Ejército de los Andes se preparaba para el histórico cruce el cual se iniciaría en enero de 1817.

Gral. Manuel de la Serna
El panorama evaluado desde el punto de vista de los jefes realistas del Alto Perú, era que los patriotas estaban en una situación de precariedad militar en el norte. Los recursos se habían volcado casi exclusivamente a dotar de lo necesario al Ejército que liberaría Chile y en tal situación, a los efectos de complicar el progreso del Plan Continental que en su segunda movida implicaba la invasión por mar a Lima (Perú), partiendo desde Valparaíso (Chile).

Es así que a fines de 1816, el General español José Manuel de la Serna manda a sus fuerzas avanzar sobre Salta, las que fueron contenidas a alto costo por las fuerzas de Güemes.

Mientras esta era la situación en el frente militar contra el colonialismo, el correspondiente al político interno era aún más grave. En diciembre de 1816, Belgrano debió distraer parte de su ejército a sofocar un movimiento autonomista en Santiago del Estero. A su vez, en noviembre, en el territorio del actual Jujuy se libro la batalla de Yavi, donde cayó prisionero de los realistas el jefe patriota Juan José Feliciano y Alejo Fernandez Campero, conocido como el Marqués de Yavi o de Tojo, quien además era diputado no incorporado al Congreso de Tucumán. Esta noticia conmocionó al sector patriota y antes el estado de inseguridad e incertidumbre se decidió entonces el traslado del Congreso a Buenos Aires.

Gral. Manuel Belgrano
Frente a este cuadro, Belgrano hace una gran movida de alto valor estratégico cuya valoración ha pasado desapercibida en la historiografía, ordenándole luego de que Gregorio Araoz de Lamadrid puso orden en Santiago del Estero, que junto a una fuerza de 400 hombres, avanzase sobre el Alto Perú. Simultáneamente suma al Ejército Libertador de los Andes, la columna norte del mismo, al mando de el Coronel Zelada y el capitán Dávila de unos 350 hombres, los que tenían por objetivo cruzar la cadena andina a la altura de La Rioja por el paso de Comecaballos a los fines de tomar los Puertos de Copiapó y Huasco en Chile, lo que se cumplío sincronizada y oportunamente el día 12 de febrero de 1817. La fuerza estuvo integrada por tucumanos, catamarqueños y riojanos.

Lamadrid y sus fuerzas triunfaron categóricamente el 15 de abril de 1817  en La Tablada de Tolomosa, en las cercanías de Tarija, actual Bolivia. La rendición de los realistas permitió al tucumano, hacer prisioneros a 20 oficiales y 274 soldados, habiéndose tomado 450 fusiles, 10 pares de pistolas, 20 sables, 247 lanzas, 5 cajas de guerra, abundantes municiones, útiles de maestranza, víveres, e incorporándo además 1000 alto peruanos al ejército. Los patriotas pagaron el triunfo con  2 muertos y entre 7 heridos.

Gral. Gregorio Aráoz de Lamadrid
La avanzada Lamadrid, cayó posteriormente en el mes de mayo en Chuquisaca y en junio en Sopuchay. Pero, el avance había sido globalmente un éxito, porque había permitido detener el envío de refuerzos realistas desde Lima a Chile, lográndose así, que las fuerzas al mando de San Martín coronaran la liberación Chilena que concluiría meses después en los campos de Maipú en abril de 1818.   Desde julio de 1817, se detuvo la ofensiva por el norte y se realizó la guerra defensiva y de recursos, protagonizada por las fuerzas de Güemes y las “republiquetas”. Sería este, el último movimiento del Ejército del Norte, porque en Buenos Aires, ya no se computaban como propios los territorios del Alto Perú.   Pero, lo que sí nos interesa destacar, es la participación clave de Belgrano, Lamadrid y Güemes, en el éxito del Plan Continental y concretamente, en la actual conformación del territorio argentino, porque a ellos se les debe la conservación de las actuales provincias de Jujuy y Salta, que de otro modo, seguramente habrían seguido el destino de la fractura que se produjo lamentablemente con los hermanos de Bolivia.

Fuente: Luis Horacio Yanicelli

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