sábado, 20 de febrero de 2016

20 de Febrero de 1827: La muerte de un valiente

Las tropas republicanas ya se hallan frente a las tropas imperiales, a orillas de un río en el sur del Brasil, llamado Santa Ana. El jefe de los patriotas, el General Carlos María de Alvear, llama a sus oficiales a junta de guerra.

Allí expone su punto de vista sobre como debería ser el ataque.

Mira al Jefe del Regimiento de Caballería Nº 1, el Coronel de origen francés Carlos Luis Federico de Brandsen, y le dice secamente que con sus hombres debe atacar de frente la posición de la infantería brasileña.

Brandsen no sale de su asombro. ¡Un ataque frontal es una locura!. Se lo hace saber a Alvear.
-Mi General -dice Brandsen- un ataque frontal es un suicidio. La posición de la infantería enemiga es inexpugnable. Se halla muy bien fortificada detrás de una zanja, que haría imposible el accionar de la caballería...

-¡Le ordeno que ataque como le he indicado! ¿O acaso cuando el Emperador Napoleón le daba una orden Usted dudaba en ejecutarla?

Brandsen se muerde los labios. Sabe que es un ataque hacia la muerte.

-Se que he de morir, pero ejecutaré el ataque, como Usted me ordena mi General -dice el Héroe de mil Batallas.

Da media vuelta y se dirige hacia su caballo, a tomar posiciones frente a sus hombres que esperan.
Brilla el sol sobre su pecho entorchado de medallas. Lleva prendidas cerca del corazón aquellas medallas obtenidas en los combates y batallas al servicio de Napoleón, y las otras, las conseguidas en la lucha por la Emancipación Americana. Aquel uniforme le pesa. No es apto para el combate. Es el Uniforme de Gala del Ejército Imperial Francés, él único que tiene, porque su Uniforme de Coronel de Caballería Argentino se ha perdido cuando se extraviaron en campaña todos sus efectos personales.

Cabalga para colocarse al frente de su Regimiento, que lo espera impaciente. Cuando de repente, ve que a su lado cabalga alguien más. Es Alvear, que seguramente va a cerciorarse en persona que el Coronel cumpla con su orden.

Brandsen detiene su caballo y se acerca a su jefe. y le dice por lo bajo...
-General... no me ofenda...

Alvear se da cuenta de su error, y deja partir al Coronel Brandsen a su destino de muerte y de gloria.
Por fin el francés llega al frente de sus hombres. Los mira a los ojos, y reconoce a muchos de viejas batallas y combates. Casi que puede llamarlos por sus nombres. Muchos de aquellos hombres eran viejos Granaderos a Caballo, sobrevivientes de la Guerra de Independencia, que habían sido reasignados a otras unidades, cuando Rivadavia disolvió al Regimiento en 1826.

Desenvaina su sable, el mismo y glorioso sable vencedor en "Zepita" o "Cerro de Pasco". Sus hombres hacen lo mismo. Un rugir de sables saliendo de su vaina indica que la Gloria está cerca.

-¡Trompa! ¡Toque a degüello!

Y aquellos hombres parten hacia su destino de muerte, su destino de gloria.
Finalizada la batalla, los brasileños escapan del campo del honor. Han sido derrotados por el Ejército Republicano.

Es el momento de recoger muertos y heridos.
Cae la noche sobre el campo de batalla. Sólo se escucha el crepitar de algunos fuegos de pastizales secos y el gemir de los heridos. Casi sin luz, Juan Galo de Lavalle recorre el terreno manchado de sangre. Y en la tenue luz del día que se va, encuentra el cadáver de Brandsen, entremezclado entre los cuerpos de sus hombres que cabalgaron con él hasta su destino final. Cerca de allí, Lavalle encuentra también el cadáver del Edecán de Brandsen, un joven Teniente, llamado Ignacio Lavalle, su propio hermano...
Brandsen yace allí mismo. Su sangre entremezclada con la de sus hombres, mártires de una carga equivocada. Su cuerpo está desnudo. Los Imperiales Brasileños, en suprema infamia, le han robado su Uniforme de Gala del Ejército Imperial Francés.

La Foja de Servicios de Brandsen es la siguiente:

Capitán de Caballería del Primer Imperio Francés;
Caballero de la Legión de Honor;
Caballero de la Real Orden Italiana de la Corona de Hierro;
Capitán de Caballería de Chile;
Comandante de la Legión Peruana de los Húsares de la Guardia;
Comandante General de la Caballería y Jefe de la Vanguardia de las tropas del Perú;
General de Brigada del Perú;
Coronel de Caballería de la República Argentina;
Condecorado con la Legión de Mérito de Chile, con los Cordones y la medalla de Maipú y con la medalla de oro con brillantes del Ejército Libertador de Perú; fue Benemérito de la Orden del Sol del Perú.

Tumba del Coronel Charles Louis Frédéric de Brandsen, en el Cementerio de la Recoleta. Buenos Aires


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Fuente: Granaderos Bicentenario

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