domingo, 18 de octubre de 2015

Guerra Guarinítica



Fue el conflicto armado que enfrentó, entre 1754 y 1756, a los indígenas de las misiones jesuíticas-guaraníes y los ejércitos españoles y portugueses, como consecuencia del Tratado de Madrid o de Permuta, en 1750. Cerca de 500.000 kilómetros cuadrados de territorios, dentro del cual estaban los siete prósperos pueblos de: San Luis Gonzaga,San Nicolás, San Borja, San Miguel, San Lorenzo, San Juan Bautista y Santo Ángel, además de estancias pertenecientes a las reducciones de: Concepción, Apóstoles, Santo Tomé, Yapeyú y La Cruz que se hallaban al occidente del río Uruguay, debían ser entregados a Portugal y en el término de un año, 29.191 guaraníes debían salir de la región con todos sus bienes y trasladarse al occidente del río Uruguay o quedarse y aceptar la soberanía portuguesa. A cambio, los portugueses debían entregar a los españoles Colonia de Sacramento.



La noticia del Tratado la comunicó a los pueblos el superior de las reducciones P. Bernardo Nusdorffer en 1752, quien recibió una rotunda negativa guaraní de someterse a los designios de los europeos. Los caciques tomaron las armas y al año siguiente, cuando los demarcadores del nuevo límite, llegaron al puesto de la capilla de Santa Tecla (hoy Bagé), los guaraníes impidieron el paso. Portugueses y españoles regresaron al sitio, al mando del gobernador de Buenos Aires José de Andonaegui, el de Montevideo José Joaquín de Viana y el de San Pablo y Río de Janeiro Gomes Freyre de Andrade.


Se libraron varias batallas, destacándose la de Yapeyú donde los guaraníes al mando de su cacique Rafael Paracatú, lograron repeler a los españoles, aunque luego fue apresado en el combate de Daymán y llevado a Buenos Aires. El cacique José Sepé Tiarayú enfrentó a los portugueses pero fue vencido y luego asesinado por Viana, siendo sucedido por el cacique Nicolás Ñanguirú. Este comandó las fuerzas en la batalla de Caibaté (10 de febrero de 1756), siendo exterminadas por el ejército aliado que masacró a 1.511 guaraníes, incluyendo su caudillo. Lograron huir unos pocos centenares pero 154 quedaron prisioneros. El ejército aliado sufrió solo 4 muertos (3 españoles y un portugués). Los guaraníes antes de huir de sus pueblos los incendiaron. Y lo peor que nunca se concretó el canje, y en 1761 Carlos III anuló el Tratado de Madrid. Las misiones quedaron arruinadas, con cerca de 10.000 muertos y los jesuitas acusados de instigadores de la resistencia fueron expulsados de Portugal en 1758 y de España en 1767. Los borbones fueron por más, y consiguieron la disolución de la Compañía de Jesús a través del Papa Clemente XIV en 1773.

Fuente: Revista IHS

No hay comentarios:

Publicar un comentario