sábado, 26 de septiembre de 2015

Sería Pizarro Judío o Descendiente de Conversos

Entre los siglos XIII al XV en Trujillo existían tres comunidades de pobladores: cristianos, judíos y moros. Los abuelos y los padres de Francisco Pizarro vivieron entre  esas comunidades, primero bajo la dominación árabe y después de la reconquista, bajo el dominio cristiano. Durante la dominación árabe, hubo conversos cristianos y judíos. Después de la reconquista, los hubo árabes y judíos convertidos al cristianismo. 

      Los conversos conservaron sus creencias y hubo quienes volvieron a sus religiones originales.  Los más firmes en sus convicciones religiosas y los más perseguidos  fueron los judíos. Los conversos eran llamados “marranos” por los cristianos quienes los consideraban como falsos creyentes, como cristianos que  ocultaban su identidad judía para poder acceder a cargos importantes o evitar las confiscaciones de sus bienes.

    En efecto, algunos conversos volvían al judaísmo, pero la mayoría prefería llevar una vida ambigua,  llena de secretos. Ellos  preferían la vida,  renunciando y abjurando de Levi, pero siempre tenían la oportunidad de retornar a su fe.  Los abuelos y los padres de Francisco Pizarro vivieron en ese mundo lleno de ambigüedades e hipocresías hasta que en 1478 se estableció  la Inquisición en España que fue cuando se radicalizaron las persecuciones religiosas. Francisco Pizarro nació ese mismo año. 
Antecedentes

Francisco Pizarro nació en Trujillo, Extremadura, en 1478, de acuerdo a la edad que le atribuyó el cronista Pedro Cieza de León, la cual ha sido aceptada por los historiadores del descubrimiento y conquista del Perú. Muy poco se conoce acerca de Trujillo de la época anterior a su nacimiento y del contexto en el cual vivieron sus antecesores, detalles que podrían servir para comprender mejor las características socioeconómicas, culturales y religiosas de Trujillo antes que Pizarro emprendiera la carrera de las armas, y  que podrían explicar algunas de las motivaciones que lo impulsaron a trasladarse a las Indias en 1502.
 Durante la primera mitad del siglo XX, sus biógrafos trataron de explicar las características de las expediciones de descubrimiento y conquista del Imperio de los Incas en 1532. Primero, los historiadores se refirieron a la incorporación de los territorios y pobladores del Perú al contexto del mundo de la Edad Moderna como una gesta heróica, en la cual el héroe fue Pizarro. Por entonces se le atribuyeron muchas virtudes por los hispanistas y mayores defectos por los indigenistas.  

    Poco a poco, los historiadores se fueron centrando en el hombre que llevó a cabo la conquista. Los más serios trataron de hacer una historia moderna, explicando el contexto de la conquista y su importancia universal, con una visión eurocentrista. Mas adelante, los investigadores trataron de explicar la conquista desde el punto de vista de los vencidos, explicando la visión del mundo de los Incas y de las etnías del mundo andino. En el último tercio del siglo XX, algunos autores trataron de comprender mejor a Pizarro y sus características personales. 

    Mientras que la mayoría de historiadores que estudiaron y publicaron sobre Pizarro insistieron en resaltar sus virtudes con un claro afán de defensa hispanista, algunos enfocaron el tema con criterios más avanzados, acordes con los análisis modernos de la Historia. Desde la década de 1960. Emilio Choy ya había escrito varios artículos sobre “La conquista como una empresa Económica”, después de conocer el libro de Ramón Carande, “Carlos V y sus Banqueros”.

    Unos historiadores  como James Lockhart, se aproximaron al tema con un nuevo enfoque de historia social. Otros, como Rafael Varón, hicieron el estudio de Pizarro y sus hermanos con énfasis en la importancia económica de sus actividades políticas, financieras y comerciales, y los alcances transatlánticos de la exportación de capitales.

     Las  investigaciones de Arqueología-Histórica sobre Pizarro realizadas por nosotros  a partir de 1977, se dedicaron al estudio de sus restos mediante un proyecto de  ciencias aplicadas a la arqueología. A partir de enfoques de autores más recientes como B.  Nethanyahu y Nathan Wachtel, el perfil de los personajes españoles del  siglo XVI ofrece nuevas luces para comprender el mundo de  Francisco Pizarro como hombre de carne y hueso, como testigo presencial de  una época de grandes cambios, de los cuales él fue uno de sus más activos protagonistas.   

PIZARRO Y TRUJILLO EN LA HISTORIA

    La descripción de Extremadura y Trujillo de los siglos XV y XVI hecha por el historiador Raúl Porras Barrenechea, aunque acertada en su mayor parte, resulta insuficiente para comprender cabalmente el contexto  socioeconómico, y las tensiones políticas y de carácter  religioso en España,  entre las cuales se desarrolló  la vida  de los  abuelos y los padres, así como la infancia y juventud de Francisco Pizarro. 

    Su entorno social y familiar fue muy distorsionado por el cronista Francisco López de Gómara, quien difundió la llamada “leyenda porcina”. En su afán laudatorio a favor del conquistador de México Hernán  Cortés, Gómara no le dio crédito a los demás conquistadores, y se encargó especialmente de desprestigiar a Pizarro en su obra escrita en 1552 y publicada en Zaragoza en 1555.

    Según Gómara, Pizarro fue abandonado recién nacido en la puerta de una iglesia y habría sido amamantado por una marrana. Dedicado a la crianza de cerdos en su adolescencia, tuvo que huir con unos caminantes que iban a Sevilla por habérsele  perdido algunos animales. Después, en 1502 cuando tendría 24 anos, se embarcó hacia las Indias  muy pobre y solo llevaba una capa. 

    Según los historiadores más serios, la historia contada por Gómara es inverosímil, aunque podría tener algunos aspectos reales, si se considera que detrás de sus palabras habría un lenguaje críptico, pues muy poco se podía saber acertadamente sobre la infancia y adolescencia de Pizarro después de 77 anos de su nacimiento, que fue cuando Gómara publicó su obra.

    Los abuelos y los padres de Francisco Pizarro nacieron en una época de violencia y persecuciones contra los judíos en toda Europa, iniciada con fuerza desde el siglo XIII mediante conversiones obligadas, torturas  y las confiscaciones de bienes de los que continuaban con sus creencias y costumbres hebreas.

Los más renuentes a convertirse al cristianismo mediante el bautizo debieron abandonar  sus territorios y  propiedades, mientras que los más fieles a la fe hebraica huían a las naciones vecinas y al resto de Europa. Los que se convirtieron, pasaron a conformar una gran población de “cristianos nuevos” o “conversos”, llamados despectivamente “marranos”.

    Trujillo, no fue una excepción ni estuvo ajena al problema de los conversos,  debido a que tenía una importante comunidad judía, y en diversas épocas,  Extremadura fue una región muy receptiva, donde se refugiaban los judíos y conversos perseguidos de otras regiones, siendo las más recientes las que se produjeron después de  las masacres de judíos  de Sevilla de 1331. Durante el siglo XV en unas regiones más que en otras, había cierta tolerancia en favor de los judíos sefarditas por ser tributarios de la Corona, aunque cada vez se establecieron mayores restricciones, hasta el establecimiento de la Inquisición en España en 1478.

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