jueves, 20 de agosto de 2015

Los Cid

El apellido Cid deriva de la palabra arabe "Sid", forma dialectica de "sayyid" que significa "Jefe", palabra empleada en Al-Andalus y el norte de África, esta formula de tratamiento se daba en los almorávides y almohades para designar a los gobernadores de provincia y a jefes que dependían de un rey. Este titulo se hizo famoso al aplicársele a Ruy Díaz de Vivar "el Cid Campeador" posiblemente por los muzárabes de Valencia, ya que fue tras la conquista de esta ciudad cuando se le otorgó el titulo.

Hubo diversas casas solares de este apellido, sin relación de vínculo ni de parentesco entre algunas de ellas.

En el lugar de Guede, del Ayuntamiento de Alláriz (Orense), radicó una de mucha antigüedad y varias de sus líneas moraron en la villa de Alláriz y en el lugar de Barbadanes, del partido de Orense, habiendo probado su hidalguía algunos de sus individuos en los siglos XVI, XVII y XVIII y conservándose sus pruebas en la Real Chancillería de Valladolid. Otra línea de la misma casa gallega moró en la ciudad de Orense y otra pasó a Portugal.

En fines del siglo XV ya tenía asiento en Zamora otra familia Cid, quizá dimanada igualmente de la casa gallega.

También hubo casas de este apellido en Aragón. Una radicó en la ciudad de Huesca y otra en el lugar de Nerín, del Ayuntamiento de Fanlo y partido judicial de Boltaña (Huesca).
Otra familia Cid aparece establecida en fines del siglo XVI en la villa de Yébenes, de la provincia de Toledo.

En Chile hay también de este apellido y procede de Alonso Cid Maldonado (cuya ascendencia ignoramos), que marchó a Chile con el Almirante Flores de Valdés, en su expedición al Estrecho de Magallanes. Fue Sargento Mayor del Ejército en 1610, Comisario General de la Caballería y Maestre de Campo General del Reino en 1624. Casó con Mariana González Salguero y dejaron sucesión en Chile.


El Condado del Cid es un título nobiliario español, creado por los Reyes Católicos en 1492 con el Marquesado del Cenete a favor de Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza (el Cid Campeador), hijo de Pedro González de Mendoza (el famoso Cardenal Mendoza) y de Mencía de Lemos.

El título de Conde del Cid, fue rehabilitado por el rey Alfonso XIII en 1921 a favor de Joaquín de Arteaga y Echagüe XVII Duque del Infantado, que devino así en el decimoquinto Conde del Cid. Hoy en día, dicho título recae en Iñigo Antonio de Arteaga y Pascual, que consta como XIX Conde del Cid.
Los de la casa del lugar de Guede, en Galicia, y sus líneas de Alláriz, Barbadanes y Orense: En campo de oro, una banda de gules.
Otras líneas de la misma casa mencionada anteriormente: En campo de sinople, una banda de oro, cargada de una cotiza de gules. Esas armas tienen alguna analogía con las que usó el Cid Campeador (que eran de gules, con una banda de oro, cargada de una cotiza de sinople); hay autores que suponen que esos Cid las tomaron por considerarse descendientes de aquel célebre guerrero, pero esta hipótesis carece de fundamento.
Los de la casa de Huesca: En campo de azur, una luna llena y figurada, de plata, rodeada de ocho estrellas de oro.
Los de la casa del lugar de Nerín (Huesca): En campo de gules, un brazo armado de plata, moviente del flanco siniestro y empuñando una lanza de oro, con el hierro de plata, sumado de una estrella de oro. Algún tratadista añade a ese último escudo un halcón de plata, sumado de la estrella de oro; pero no indica su situación, por lo que entendemos que hay en ello error de copia, a causa, quizá, de haber leído “halcón”, en vez de “hierro”, de la lanza.

Algunos de León: En campo de azur, un castillo de plata, surmontado de una cruz floreteada, de oro.
Los de Ávila: En campo de sinople, nueve espigas de trigo de oro, puestas en tres palos de a tres.

Los de México: En campo de plata, dos bandas de gules.

Los de Chile:: Escudo cortado: 1º., de azur, con cinco flores de lis de oro, puestas en sotuer; y 2º., de oro, con una barra de sinople. Este mismo escudo figura en el sello de un título otorgado por Alonso Cid Maldonado, fundador de la rama chilena, y que se guarda en la Biblioteca Nacional de Santiago de Chile.

La línea que pasó a Portugal: En campo de azur, cinco veneras de oro, puestas en sotuer.

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