jueves, 9 de julio de 2015

La Arenguita de Santa Rosa

Juan José Fernández Campero fue electo diputado al Congreso de Tucumán por el partido de Chichas, hoy Bolivia. No pudo incorporarse por encontrarse en el frente de lucha para evitar que los invasores recuperaran el último baluarte independentista que quedaba en Sud América. La independencia se declaró en nombre de las Provincias Unidas de Sud América, lo que expresaría la intención de unificar las colonias españolas en un solo país, con capital en el Cuzco (Perú).

Cuando el Congreso de Tucumán declaró la Independencia, Joaquin de la Pezuela reemplazó a Abascal en el cargo de Virrey del Perú. Por sus méritos le estaba reservado el nombramiento de virrey del Río de la Plata, una vez recuperado, para lo cual España había enviado tropas que en esos momentos navegaban por el océano.

Al tomar conocimiento de la Declaración de Independencia, Fernández Campero redactó una proclama conocida como la Arenguita de Santa Rosa. Mediante ella hizo jurar a la tropa fidelidad a la nueva Nación el 30 de agosto de 1816 en Moreno.
En esa Arenguita dice:

Nos separamos absolutamente de toda dominación europea. Nada hacemos con hablarlo, ofrecerlo y prometerlo, si nuestra constancia falta y el valor desmaya. Al arma, americanos. Advertir que más de 300 años hemos sido cautivos y con este acto se han roto las cadenas que nos oprimían: tratemos de realizar este gran proyecto. El tirano procurará devorarnos; opongámosles pecho firme, ánimo resuelto, unión y virtud para resistirlo. Veréis que el imperio de nuestros Incas renace, la antigua corte del Cuzco florece. Nos haremos de un gobierno dulce y nuestros nombres serán eternos
en los fastos de la historia. Entre tanto resuenen por el aire las voces halagüeñas.
¡Viva la América del Sud! ¡Viva nuestra amada Patria!
¡Viva el Imperio peruano y vivan sus hijos en unión!.

En el texto de la Arenguita, F. Campero menciona las cadenas que durante 300 años oprimieron a los americanos y el renacimiento del imperio Inca con la corte en el Cuzco. Campero tenía una doble vinculación con el Cuzco a través de Ana Mogollón, madre de Juana Clemencia (esposa del primer marqués de Tojo) y de su bisabuela Josefa Gutiérrez de Portilla. El renacimiento del imperio Inca se vincula con la propuesta sostenida por Belgrano en el Congreso de Tucumán de declarar la independencia y restaurar el imperio con un descendiente Inca con sede en El Cuzco. Esta propuesta era compartida por Martín Miguel de Güemes. Como corolario, se destaca que los pueblos originarios en Argentina se identifican con la Wipala, símbolo relacionado con el Incario.

Fuente:
Instituto Güemesiano, Boletín nº 8 - Julio 2015

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