miércoles, 22 de abril de 2015

Archivos que hablan, la huella histórica de la Iglesia de La Serena

El Arzobispado cuenta con una documentación privilegiada que guarda miles de documentos respaldados digitalmente y que dan cuenta del quehacer de la arquidiócesis desde su fundación


Es una verdadera biblioteca que guarda los pasos de la Arquidiócesis de La Serena durante su historia y que da cuenta no solo de archivos de bautizos, casamientos, primeras comuniones, sino que también documentación del quehacer de los arzobispos que han pasado por la iglesia.
Si bien era conocido, como ocurre en la Iglesia Católica en general, que cuentan con un sinnúmero de archivos, acá se dio un paso más adelante al postular a un proyecto que finalmente fue financiado por el Fondart regional denominado “Documentación y Conservación del Archivo Histórico del Arzobispado de La Serena”.

La idea fue conservar el valor histórico y patrimonial, cuyo proceso se cerró con una ceremonia que se realizó el hall principal del arzobispado y que fue encabezado por monseñor René Rebolledo
El objetivo principal fue dar valor a las colecciones históricas del Arzobispado, a través de una intervención integral de documentación, conservación y difusión de los archivos patrimoniales.

El proyecto posibilitó ordenar los documentos, para luego entregar una conservación adecuada mediante un estudio climático de las condiciones del lugar donde se resguardarán los archivos y así poder dar a conocer a la comunidad en general la existencia de la documentación. Todo esto fue posible gracias a la alianza estratégica con el Consejo Nacional de las Culturas y las Artes, mediante su programa de Conservación y Difusión del Patrimonio y el Fondart 2014.

El archivo digital ha quedado respaldado debidamente, en tanto que el material original, que componen carpetas, documentos, hojas y libros, están dispuestos en una dependencia especial con doble puerta al interior del arzobispado.

Hay personas encargadas de continuar con los archivos, como el quehacer de monseñor Manuel Donoso en su larga estadía encabezando los destinos de la arquidiócesis, en cuya documentación se trabaja en la actualidad y que incluso aún no tiene rol.

En este espacio hay importante documentación de los arzobispos que han pasado por esta ciudad, siendo la documentación más antigua la que corresponde a monseñor José Agustín de la Sierra, cuyo período abarcó entre 1844 y 1851. Aunque estos no son los documentos más antiguos, ya que estos archivos conservan partidas de bautismo, por ejemplo, del año 1645.

Pero también se encuentran documentos de monseñor Justo Donoso, quien encabezó la Iglesia entre 1858 y 1868, siendo sucedido, según los registros, por monseñor Manuel Orrego Salas, quien se hizo cargo desde 1868 hasta 1887. Posteriormente asumiría monseñor Florencio Fontecilla Sánchez, entre 
1890 y 1909.



INCENDIO DEL ARZOBISPADO
Si bien se puede constatar, los períodos de todos los arzobispos, a partir de 1844, antecedentes que no están registrados en estos escritos, como el incendio del arzobispado, que se transformó en todo un misterio.

Según antecedentes que se han transmitido como historia oral y que no pueden ser corroborados, señalan que el 31 de marzo de 1936, cuando era arzobispo de La Serena monseñor José María Caro, ocurrió un incendio que dio cuenta del edificio del arzobispado y que terminó extendiéndose por casi toda la cuadra, afectando a los Tribunales de Justicia y al edificio municipal.

Ese día las llamas se habrían iniciado precisamente en el espacio donde se guardaban los archivos, sin que se pudiera comprobar cómo efectivamente ocurrió, aunque rondó siempre la presunción de que el incendio había sido intencional, con el objeto de ocultar un robo que se estaba planificando o para dejar en evidencia de que en el recinto había joyas valiosas, ya que allí se guardaban piezas de oro que eran parte de la Iglesia de Andacollo.

Juan Arancibia, encargado de propiedades y archivos del arzobispado, corrobora lo del incendio y confirma que sólo hubo “presunciones” de que fue intencional. Lo que sí confirma es que el edificio terminó completamente destruido y que el fuego dio cuenta de parte del tribunal y de la municipalidad.

Según la historia oral, las presunciones de que fue intencional se basarían en que había unos habitantes de La Serena, que después que ocurrió el siniestro, estas personas bajaban la mirada cuando se cruzaban con el arzobispo o con los sacerdotes.

Lo que sí está registrado es que el edificio demoró dos años en reconstruirse y se levantó gracias a un préstamo de 800 mil pesos de la época y un donativo de otros 200 mil pesos de la Caja de Auxilio.
De todas formas en ese incendio los sacerdotes lograron rescatar alguna parte de los archivos, los que en la actualidad han sido seleccionados, guardados y debidamente clasificados.



LOS ARCHIVOS LA DIÓCESIS
Gracias al trabajo que se realiza, se puede tener acceso a la bóveda donde se reúnen los ejemplares, conocer detalles de cómo es la intensa labor para ordenar la documentación y su conservación. Conocer de antiguas actas bautismales y de matrimonio y conocer los archivos que fueron rescatados del fuego.

Se trata de más de 2.500 volúmenes, con archivos de antigüedad, que datan del siglo XVII y XVIII, como otros documentos muy importantes y que dan cuenta no sólo de algún aspecto en particular, sino también del contexto eclesial, social y político en que fue emitido.

Como dato, es válido señalar que la diócesis de La Serena fue creada por la Bula “Apostolicae Sede Fastigium” del 01 de julio de 1840 y a partir de ese año se fue generando documentación eclesiástica variada que permitió la creación del archivo institucional que fue incrementándose con los años.
Pero el incendio de 1936 destruyó una parte de la documentación; no obstante, a partir de esa fecha y 
en particular a raíz de la elevación al rango de arquidiócesis de La Serena en 1939 siguió aumentando la producción del material histórico.



MUERTE DEL ARZOBISPO
Otro hecho amargo que golpeó duramente a la arquidiócesis de La Serena, fue la muerte del arzobispo Juan José Subercaseaux, la única autoridad eclesiástica de la zona fallecida en pleno ejercicio.

Su trágica muerte ocurrió el 9 de agosto de 1943. Ese día, monseñor Subercaseaux había sido invitado por una empresa minera a celebrar a su patrono en la localidad de Condoriaco. Sin embargo, antes de que viajara se le advirtió que no lo hiciera ya que las condiciones del tiempo cambiaron y llovía copiosamente. Tanto es así, que la visibilidad era escasamente de dos metros por la cortina de agua que caía. Pero a pesar de esos datos, el arzobispo decidió ir de todas formas a acompañar a los mineros para celebrar a San Lorenzo, que es su patrono.

Ese día, el automóvil que guiaba, chocó con una gran piedra y se volcó, yéndose a un barranco que había en ese lado del camino, pasando el vehículo por encima y aplastándolo.
Debido a las escasas comunicaciones con las que se contaba en la época, no se supo que había sufrido un accidente hasta que pasó por el lugar un camión de la mina donde lo habían invitado, donde lo subieron y lo trasladaron hasta el retén de Condoriaco, donde trataron de reanimarlo, pero ya estaba muerto.

Se presume que el largo tiempo que permaneció en el lugar accidentado le costó la vida al no recibir asistencia médica oportuna.

En el retén de Carabineros se le administró la Santa Unción y el 10 de agosto, a las 17:00 horas, sus restos fueron traídos al arzobispado, procediendo a su velatorio en la capilla del lugar, para ser sepultado el 12 de agosto en la Catedral de La Serena. Desde entonces hasta la actualidad, en esa fecha se abre su cripta para que los fieles la puedan visitar.




AUTORIDAD ECLESIÁSTICA
Monseñor René Rebolledo, arzobispo de La Serena, destacó el trabajo que se ha realizado con el archivo eclesial, indicando que el proyecto es de trascendencia, puesto que se posee documentación histórica muy valiosa, que data del siglo XVII en adelante. “Gracias a la colaboración del Fondo Nacional del Desarrollo Cultural y las Artes, Fondart, Región de Coquimbo, se ha podido ordenar el archivo mediante una técnica, como también un uso de materiales que resguarden y conserven este patrimonio, para el presente y el futuro”, dijo.

También destacó en este proceso el concurso de la directora del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Lenka Rivera; de la gestora cultural del archivo, Gabriela Alt y de Juan Arancibia, colaborador de parte del Arzobispado para el proyecto. Monseñor Rebolledo sostuvo que “el anhelo es que este archivo sea una fuente de consulta para quienes manifiesten interés por tal o cual documento histórico, por el entorno social y cultural en que el hecho o acontecimiento se puso por escrito. Estoy cierto que el archivo, con su puesta al día, representa para la Arquidiócesis de La Serena, como también para la región, un verdadero patrimonio”.

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